El 20 de mayo de 2007 pasará a la historia del fútbol gracias a las proezas goleadoras de uno de sus máximos exponentes: el gran Romario anotó, según sus cálculos personales, la diana número 1,000 de su carrera. Fue en un partido del Campeonato Brasileño en el que su equipo, el Vasco da Gama, logró la victoria por 3-1 frente al Sport de Recife. La cifra ha supuesto la culminación de una dilatada carrera profesional plagada de éxitos que, a lo largo de 22 años, ha llevado al delantero a desempeñar su oficio por todo el mundo.

Tras cuatro intentos fallidos en el estadio Maracaná, el hogar espiritual del fútbol brasileño, y escenario de tantas y tantas brillantes actuaciones de Romario, O Baixinho decidió cambiar de aires e intentar alcanzar el ansiado número en el feudo del Vasco durante la visita del Sport. Los espectadores que llenaban las gradas del estadio de Sao Januario (Río de Janeiro), esperaban expectantes que el incansable delantero de 41 años de edad emulara al gran Pelé y alcanzara la mítica cifra de los cuatro dígitos. Así las cosas, cuando el depredador del área tuvo su oportunidad en el minuto 48, no defraudó y, con su habitual tranquilidad, transformó un penal que el guardameta Magrao no pudo detener.

Lágrimas de alegría
Romario corrió a recuperar el balón del fondo de la red, dado que se lo quería regalar a su hijo Romarinho como recuerdo, pero el ariete se vio rodeado casi al instante por una inmensa multitud. Los periodistas, venidos de todos los rincones del mundo, luchaban por abrirse un hueco y acercarse al hombre del momento. Sus familiares y amigos saltaron al terreno de juego para felicitarle, mientras los cámaras y fotógrafos inmortalizaban la escena y una masa de reporteros competía por lograr una buena posición que les permitiese captar las primeras impresiones del ídolo carioca.

"He tenido la gran oportunidad de alcanzar este hito, pero no es sólo para mí, mis padres y mi familia, si no para todo el mundo", declaró Romario con lágrimas de alegría en los ojos. "Dios ha querido que marcara hoy. Es un momento extraordinario de mi vida".

"Conquistar este récord es un gran placer que sólo un jugador ha conseguido", añadió, refiriéndose a su compatriota Pelé. "Éste es el mayor logro individual de mi carrera. Se lo dedico a mi familia, a mis hijos. Estoy muy emocionado. Esto es demasiado y ahora mismo no puedo hablar, pero lo haré más tarde. En este momento, todo lo que puedo decir es gracias. Muchas gracias a todos".

En medio de la euforia colectiva, Romario recibió la felicitación de su madre, que de algún modo se las había arreglado para cruzar la marea humana que rodeaba a su hijo. Instintivamente, el jugador entregó a doña Lita la camiseta que llevaba puesta y se enfundó una conmemorativa de la gesta que acababa de realizar.

Ironías
Resulta irónico que Romario marcara el gol número 1,000 de su carrera para el Vasco da Gama, ya que éste fue el equipo contra el que Pelé logró su récord el 19 de noviembre de 1969, cuando militaba en las filas del Santos. Pero las coincidencias no acaban ahí: ambos jugadores tuvieron que sufrir para alcanzar la ansiada marca, antes de inscribir sus nombres en la historia del fútbol desde el punto penal.

O Rei arrastró la cifra de 999 goles durante seis partidos, mientras que Romario la alcanzó en el minuto 78 del partido contra el Flamengo celebrado el pasado 25 marzo, y que acabó con victoria para el Vasco por 3-0. El propio delantero desaprovechó una excelente oportunidad de hacer historia en ese mismo encuentro, y después volvió a intentarlo, sin éxito, en un choque contra el Gama y en otros dos ante el Botafogo.


"Cuenta personal"
Al igual que Pelé, al que se le reconocen un total 1,281 goles, incluidos los conseguidos en partidos no oficiales, la "cuenta personal" de Romario tampoco se limita a los encuentros oficiales. De hecho, la cifra también incluye 77 goles marcados en las categorías juveniles y 21 en partidos amistosos y de homenaje.

No obstante, la mayor parte de los tantos que ha anotado Romario proviene de la competición oficial, especialmente durante sus años como profesional en Brasil. El infalible ariete marcó 324 dianas para el Vasco, más de 200 para el Flamengo y otras 48 para el tercer gigante de Río, el Fluminense. En Europa se adjudicó 165 goles en sus 167 partidos con el PSV Eindhoven y más de 50 con el Barcelona.

El legendario número 11 también saboreó las mieles del éxito en Norteamérica. En 2006, pasó brevemente por el Miami FC, el tiempo suficiente para proclamarse máximo goleador de la United Soccer Leagues (USL). Y, por supuesto, también fue en Estados Unidos donde, en 1994, sus cinco dianas contribuyeron a que la Seleção se alzara con su cuarta Copa Mundial de la FIFA. A lo largo de su carrera, Romario anotó un total de 55 tantos con su selección en partidos oficiales.

A pesar de disfrutar de una trayectoria profesional plagada de éxitos personales, Romario nunca ocultó su deseo de conquistar el récord de los 1,000 goles. Ahora que ya lo ha conseguido, puede plantearse la retirada con la sensación del deber cumplido.

En su afán por alcanzar a ansiada marca, contribuyó a que su equipo lograra la máxima puntuación en dos partidos del Campeonato Brasileiro 2007. Pero en una noche en la que se hizo historia, la victoria del Vasco pasó a un segundo plano. El triunfo pertenecía sola y exclusivamente a un hombre.

Romario de Souza Farias, el mundo del fútbol te saluda.