Riquelme: "La pelota me lo ha dado todo"
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A los 33 años, Juan Román Riquelme está considerado como uno de los volantes ofensivos más talentosos de las últimas décadas. Cerebral, preciso y de gran pegada, el argentino acaba de agregar una nueva estrella a su carrera con Boca Juniors, mientras aguarda el final de las vacaciones para volver a jugar la Copa Libertadores de América.

Mientras descansa, y festeja, el número 10 recibió a FIFA.com para hablar de fútbol a 15 años de su debut en la Primera División. Fiel a su estilo, no esquivó ningún tema y dejó su sello a lo largo de un diálogo exclusivo que compartimos a continuación.

Román, 2011 ha sido especial por varios motivos. Entre otros, se han cumplido 15 años de su debut profesional. ¿Imaginaba en su niñez que tendría semejante carrera?
La verdad que no. Imaginaba que iba a ser futbolista, que iba a intentar jugar algún día con la camiseta de Boca, en la Bombonera… mi familia es hincha de este club. Pero no imaginaba jugar tanto tiempo, ni que iba a tener la suerte de que la gente me tenga tanto cariño en mi país. Eso es muy lindo.

La pegada ha sido siempre una de sus mayores virtudes. ¿A quién admiraba en esa faceta?
Tuve la suerte de criarme en la época de Maradona, al que todos los argentinos consideran el más grande. Después de verlo jugar algún partido, salía corriendo a la calle con mis amigos, la pelota e imaginaba que era él. Relataba y decía “la lleva Maradona”, cosas así. Hoy le pasa a mi hijo con Messi, se pone a patear y dice “la lleva Messi”. Para los de mi edad, Maradona es el máximo ídolo. Para los más chicos, como mi nene, el ídolo es Messi.

Si tuviera que destacar dos momentos que hayan marcado su carrera, uno positivo y otro negativo, ¿cuáles serían?
Disfruto mucho los momentos que me toca pasar con mis compañeros, tanto en un entrenamiento como en una comida. Pero para la gente, los recuerdos más lindos estarán relacionados a algún campeonato o alguna copa ganada. Es difícil elegir uno, ¿no? Si tengo que hablar del más feo, podría ser la semifinal que perdimos con el Villarreal (ndr: Liga de Campeones de la UEFA 2005/2006, ante Arsenal). Teníamos la ilusión de llegar a esa final de Champions, porque sabíamos que estando en Villarreal por ahí no se volvía a repetir. Fue un momento bastante duro.

En ese partido le tocó fallar un penal, ¿volvió a verlo alguna vez?
Sí, yo miro todos los partidos. Creo que merecimos ganar, fuimos superiores al Arsenal. Jugamos mucho mejor, tuvimos el penal, fallamos varios goles. Ellos no tuvieron ninguna situación. Pero en el fútbol, cuando las cosas vienen en contra, no se puede hacer nada.

A los pocos meses le tocó jugar la Copa Mundial de la FIFA en Alemania. ¿Qué significó ese torneo?
Fue importante, era el único campeonato que me quedaba por jugar. De ese torneo se ha hablado mucho y, si bien terminé triste porque quedamos afuera, hay que tener en cuenta que fuimos eliminados sin perder ningún partido. Creemos que fuimos los que mejor fútbol hicimos, y yo fui el que más asistencias de gol hizo en todo el Mundial. Fue una experiencia muy linda, como los Juegos Olímpicos, que me tocó disfrutar de grande.

La derrota en cuartos de final contra Alemania resultó un golpe muy duro. ¿Qué análisis hace de aquel juego a la distancia?
Soy de pensar que el partido estaba controlado, ¿no? Daba más la sensación de que Argentina estaba para marcar el segundo gol en cualquier momento, a que Alemania lo pudiera empatar. A ellos se los veía muy cansados, varios se habían acalambrado. Pero se encontraron con un gol en una jugada que le cayó a (Miroslav) Klose justo en el segundo palo. Y él cabecea fenómeno… juega mejor con la cabeza que con los pies. Ahí cambió todo el partido. Los penales ya son una cuestión de suerte, el arquero de ellos anduvo bien y nos tocó quedar afuera.

Eso, sumado a la semifinal mencionada previamente con el Arsenal, convierte a Jens Lehmann en una pesadilla…
Yo no tuve la suerte de patear el día del Mundial, aunque me hubiese encantado. En los penales  me tocaba patear a mí primero, y hubiese sido un momento lindo. Soy de los que creen que el jugador de fútbol tiene que estar siempre en los momentos de mayor nerviosismo, de toma de decisiones. Pero a mí no me tocó, me habían sacado. Y me quedó eso, la sensación de no haber podido patear ese penal.

Aquella tanda de penales pasó a la historia por el papelito que utilizó Lehmann para…
No tenía nada ese papelito (interrumpe).

¿Cómo?
No tenía nada escrito. Era todo cuestión de demorar un poco más, de hacer que nuestros pateadores pensaran que él sabía dónde iban a tirar. Recuerdo que (Esteban) Cambiasso pateó ese penal a media altura, y en los entrenamientos no lo había hecho nunca así. Y él se tiró para ese lado. Son cosas que no coincidían. Para mí que el papel no tenía nada. Pero estuvo bien, fue muy vivo en tratar de confundir a nuestros jugadores.

Hablemos de Riquelme fuera de la cancha. ¿Ve mucho fútbol?
Miro todo, sí. Fútbol argentino, de Europa, los partidos de la selección…

¿Disfruta de algún equipo en particular?
A todos nos gusta ver al Barcelona. Tuvo la suerte de juntar a varios jugadores que no se le van a volver a repetir: Messi, Iniesta, Xavi, Piqué… todos en el mismo equipo y en el mismo momento. Son afortunados, hacen disfrutar mucho.

¿Y cómo se le gana? ¿Existe alguna receta?
Es difícil. Si se juega un mano a mano en una Copa, o a dos partidos, con suerte se puede pasar. Pero en un torneo largo, rara vez pueda perder un campeonato.  Creo que el único técnico que le ganó a este Barcelona es el que hoy está en Getafe (ndr: Luis García), que se impuso 1-0 hace poco y el año pasado le empató con el Levante. Eso explica todo.  Tanto Barcelona como Real Madrid, cada uno con su estilo, sacan demasiadas diferencias.

Observando a este Barcelona, ¿cree que llegó al club en el momento equivocado?
Cuando un equipo juega bien y gana tiene tranquilidad y confianza. Da gusto verlo jugar. Yo llegué en un año que había elecciones y muchos problemas, mucho nerviosismo. Pero hoy estoy en el lugar que quiero estar: Boca es mi club y mi casa. Disfruto mucho del lugar en que me toca estar.

Hablando de Boca, ¿cómo ha vivido el descenso de River Plate?
Hay que diferenciar. El hincha de Boca lo vivió como si hubiéramos ganado un campeonato. Pero para mí, con lo que me gusta el fútbol, creo que es algo malo. Es como si en España se fueran al descenso el Barcelona o el Real Madrid. A la liga le hace mal. El Superclásico es el partido más esperado y este año no lo podemos jugar. Ojalá River pueda ascender pronto para que volvamos a disfrutarlo.

¿Quiénes son los jugadores que más le gustan a Riquelme?
Messi es el más grande, el mejor del mundo. Cristiano Ronaldo es el jugador de la PlayStation, ese al que uno le arma la pierna derecha, la pierna izquierda… es alto, rápido, cabecea, hace goles de penal y de tiro libre, es habilidoso. Pero el que mejor juega a este juego es Iniesta: sabe cuándo hay que ir para adelante, cuándo hay que ir para atrás. Si tiene la pelota por izquierda sabe quién está en la derecha, sabe todo lo que hay que hacer. Cuándo tiene que gambetear, cuándo tiene que ir más rápido, más lento. Y pienso que eso es lo único que no se puede comprar ni aprender. Uno puede aprender a patear, a controlar la pelota, pero a saber todo lo que pasa en la cancha no… con eso se nace.

Iniesta siempre tiene palabas de elogio para con usted…
Pasa que yo tuve la suerte de llegar al Barcelona cuando él estaba en la filial. Empezó a entrenar con nosotros y le agarré mucho cariño. Pasábamos mucho tiempo juntos. Debutó en esa época y desde entonces tenemos una gran relación. Siempre seguimos hablando.

Hace poco manifestó que irá a la próxima Copa Mundial de la FIFA sí o sí… ¿fue un pedido de su hijo?
¡Sí! (risas). A él le gusta mucho el fútbol, tiene 9 años. Y sabe que el Mundial se jugará allá… Yo voy a intentar seguir jugando al fútbol. Sé que va a ser complicado, que voy a estar bastante grande, pero la ilusión y el deseo de estar en el Mundial los voy a tener. Y si no es jugando, voy a ir como hincha a apoyar a nuestra selección.

Sabemos que colecciona camisetas de rivales, ¿hay alguna que conserve con más cariño?
Tengo la suerte de contar con muchas camisetas, pero si tengo que nombrar una, seguramente  es la de Zinedine Zidane. Tengo la que usó en su último partido en la cancha del Real Madrid. El miércoles previo al partido me llamó por teléfono y me dijo que no tenía la mía, y que la quería cambiar el domingo. En el partido, lo sacaron faltando cinco minutos para que la gente lo ovacione y él se quedó parado en la línea esperándome para cumplir su palabra. Fue un momento muy lindo. Ahora la tengo en mi casa con la fecha anotada. Fue uno de los más grandes que haya visto jugar.

Cambiando totalmente de tema, nos gustaría sacarnos una duda. ¿Sigue siendo su padre el peor crítico de su juego?
¡Para él nunca juego bien! (risas) Siempre hay algo que está mal. Pero a mí me ayudó porque me ha exigido mucho. Aunque la prensa diga que hice un buen partido, él me pasa por al lado y me dice “si sos tan bueno, por qué erraste ese pase”. Creo que es bueno tener alguien que siempre te exija algo más. Hace que no te relajes y siempre quieras seguir mejorando.

Y para despedirnos, después de tantos años al lado del balón, ¿qué significado diría que ha tenido en su vida?
La pelota me lo ha dado todo. Así como las muñecas son lo más lindo para las nenas, para mí la pelota ha sido el juguete más hermoso que pudo existir. El que la inventó es un verdadero ídolo, el más grande de todos.