La evolución del reglamento
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El fútbol es un deporte fuertemente arraigado en la tradición. Por eso, las Reglas del Juego han recibido pocas y ligeras modificaciones desde que la Asociación Inglesa de Fútbol las redactó por primera vez en 1863 poco después de su propia fundación. No obstante, si bien el objetivo ha consistido siempre en conservar el alma original del fútbol y garantizar que las reglas se puedan aplicar desde la élite profesional a su práctica por parte de jugadores aficionados, varios cambios decisivos han contribuido a mejorar este deporte a lo largo de los años. A continuación, FIFA.com repasa algunas de dichas modificaciones trascendentales.

1866: Se permiten los pases hacia delante
La alteración más fundamental es también la más antigua. En 1866, los pases hacia delante quedaron permitidos siempre y cuando hubiera tres defensas entre el receptor del pase y la portería. Anteriormente, cuando se chutaba el balón, se consideraba en fuera de juego e incapaz de recibir la pelota todo jugador del mismo equipo que estuviera más cerca de la meta rival. Este cambio representó un primer paso decisivo para alejarse de la regla original del fuera de juego compartida con el rugby y vigente todavía en este último, y permitió que prosperara con fuerza el pase del balón tal y como lo conocemos en el fútbol actual.

1891: Se introduce el lanzamiento penal
Tuvieron que pasar casi tres décadas desde la primera redacción del reglamento para que se instituyera el penal, convertido ya en parte esencial del fútbol moderno. El fútbol, que hasta entonces se había guiado por la curiosa noción de que un caballero jamás comete una falta deliberadamente, respondió a la creciente intensidad y competitividad con esta medida, conocida en la época como “el disparo de la muerte”. Hasta 1902, el penal no se lanzaba desde un punto específico, sino desde cualquier lugar situado en una línea de 11 metros.

1891: Llegan los árbitros
La necesidad de introducir árbitros brinda una prueba más de que el fútbol estaba evolucionando a partir de los preceptos de la caballerosidad que lo alentaron en su nacimiento. En los primeros días del fútbol, los capitanes de ambos contendientes dirimían las disputas. Después se encargaron de ello dos jueces, uno por equipo, a los que se podían elevar las reclamaciones. Sin embargo, conforme la cantidad de disputas y quejas aumentaba, fue haciéndose evidente la necesidad de introducir un árbitro independiente. A partir de 1891, el poder de conceder penales y tiros libres corresponde a un solo hombre: el árbitro.

1912: Restricciones para los guardametas
Este año cumple un siglo la prohibición de que los guardametas toquen el balón con las manos fuera del área penal. Esta modificación se introdujo tres años después de que se decidiera que quienes ocupaban esta demarcación debían distinguirse visualmente de sus compañeros con una camiseta de un color diferente al resto. Como opción general, se eligió el verde.

1925: Nuevo cambio en la regla del fuera de juego
La regla del fuera de juego ya revisada volvió a relajarse en 1925 para permitir que un jugador no incurriera en fuera de juego cuando dos contrarios, en lugar de tres, se encontraran entre él y la meta rival. Como resultado se produjo un incremento inmediato de la cantidad de goles marcados. Esta regla en particular volvió a modificarse en 1990 para favorecer a los atacantes, pues a partir de esta nueva alteración, un jugador no incurría en fuera de juego siempre que se encontrara a la misma altura que su penúltimo rival.

1958: Se permiten los suplentes
En los primeros años del fútbol, las crónicas mencionan en diversas ocasiones a los “suplentes”, pero la finalidad de estos jugadores de reserva consistía sencillamente en entrar en el equipo si alguno de los 11 convocados no se presentaba a la cita. Sin embargo, la incidencia y repercusiones de las lesiones en los partidos hicieron que se aprobara la entrada de suplentes al terreno de juego a lo largo de los 90 minutos, aunque al principio se restringía a un sustituto para el guardameta en caso de lesión y a otro para un jugador lesionado. Desde finales de la década de 1960, se relajaron estas reglas para permitir las sustituciones por razones técnicas.

1970: Nacen las tarjetas rojas y amarillas
Defendido por el árbitro inglés Ken Aston, por entonces una figura influyente en la Comisión de Arbitraje de la FIFA, el sistema de “semáforo” pretendía poner fin a la confusión que cundía entre jugadores y espectadores sobre los designios del árbitro. Las tarjetas rojas y amarillas se emplearon por primera vez en la Copa Mundial de la FIFA aquel mismo año y, desde entonces, han sido una constante en el fútbol e incluso las han adoptado los reglamentos de otros deportes.

1992: El pase hacia atrás al portero
Otro cambio que perseguía decantar el fiel de la balanza a favor de los atacantes fue la decisión que adoptó el International Football Association Board en 1992, en virtud de la cual se prohibía que el portero tocara deliberadamente con las manos un balón que un compañero le hubiera lanzado hacia atrás con los pies. Aunque al principio fue recibida con gran escepticismo, todo el mundo considera actualmente que esta medida ha incidido muy positivamente en la belleza del deporte rey.

El fútbol no deja de evolucionar, y las Reglas del Juego le siguen el paso. De hecho, el Task Force Football 2014 de la FIFA, bajo la presidencia de Franz Beckenbauer, estudia actualmente varias propuestas que persiguen incrementar el atractivo el fútbol y perfeccionar la regulación de los partidos en las competiciones de élite. Como demuestran los ejemplos anteriores, cualquier cambio, por pequeño que sea, suele servir de mucho para conseguir este objetivo.

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Todas las modificaciones que hemos mencionado anteriormente repercutieron enormemente en el fútbol y nos dieron el juego que admiramos hoy en día. ¿Cuál crees tú que ha sido la más trascendente? Haz clic en “Añade tu comentario” para compartir tus opiniones con el mundo entero.