África vive su gran fiesta
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En los prolegómenos de la Copa Africana de Naciones (CAN) que comienza este fin de semana, el debate se ha centrado en los países que no estarán en Gabón y Guinea Ecuatorial. No en vano, causará baja la selección más laureada del continente y campeona en los tres últimos certámenes, Egipto, así como Camerún, Nigeria y Sudáfrica. De hecho, de las vencedoras de las 9 últimas ediciones, solamente se clasificó para la fase final Túnez, que se llevó el trofeo en 2004 como país anfitrión.

Esa ausencia de las potencias tradicionales ha hecho que los focos apunten directamente a Costa de Marfil y a Ghana, dos grandes de África occidental que parten como favoritas para alcanzar la final de Libreville el 12 de febrero. Tanto los Elefantes como las Estrellas Negras, por cierto, están igual de ansiosos por poner fin a sus sequías de títulos en la CAN, que duran ya hasta las dos y tres décadas, respectivamente.

La selección marfileña, en particular, ha venido cautivando la imaginación de todo el mundo durante la última década con una fascinante constelación de estrellas. Sin embargo, su ‘generación de oro’ está cada vez más entrada en años (su emblemático artillero Didier Drogba cumple 34 dentro de dos meses), y amenaza con cargar para siempre con el sambenito de jugadores que no rinden en el continente como debieran. Los Elefantes han hecho piña en torno a su seleccionador François Zahoui, quien echó la culpa de que no se materialicen los buenos resultados al exceso de confianza en ocasiones precedentes. El ex internacional marfileño puede recurrir a un abanico de opciones veteranas que aporten dureza y genialidad a la vez. El recientemente proclamado mejor jugador africano del año, Yaya Touré, debería comandar el mediocampo junto a Cheik Tioté, mientras que el cuarteto de jóvenes delanteros que integran Salomon Kalou, Gervinho, Seydou Doumbia y Wilfried Bony ofrecen pegada en cantidades industriales.

Al igual que Costa de Marfil, Ghana goza de un buen equilibrio entre la defensa y el ataque, si bien surgen más interrogantes en relación a su capacidad para meter goles. El delantero Asamoah Gyan se está recuperando de una lesión de rodilla, pero los precoces centrocampistas André Ayew y Kwadwo Asamoah son capaces de trenzar jugadas para dar más de un susto. Las Estrellas Negras tienen un perfil más joven que los marfileños e, incluso sin poder contar siempre con un Michael Essien maltratado por las lesiones se han revelado como un bloque admirable que quedó subcampeón en la anterior CAN y que, hace un par de años, acarició las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA™. El capitán del equipo, John Mensah, expresó recientemente el secreto de la singular mentalidad de los ghaneses: “Compartimos una pasión y una unidad, lo cual está genial a la hora de encarar una competición de este calibre”, afirmó el defensa de 29 años. “Impera un fuerte vínculo que nos llena de motivación para luchar, no sólo de forma individual, sino también como equipo”.

Al acecho de las dos grandes
Ghana comenzará su andadura en un complicado Grupo D, con Botsuana, Guinea y Malí como rivales. Botsuana es una de las tres debutantes en el campeonato (junto a Guinea Ecuatorial, clasificada como anfitriona, y Níger), y su rendimiento es toda una incógnita. La campaña preliminar de las Cebras, que se inició con 16 puntos obtenidos en sus 6 primeros encuentros, fue impresionante en el plano defensivo. Como contrapartida, no obstante, solamente metieron 7 goles en 8 partidos, y Jerome Ramatlhakwane acaparó 5 de ellos. El seleccionador de Ghana, Goran Stevanovic, apuntó al Malí que entrena Alain Giresse como un tapado peligroso, pero su mayor escollo vendrá probablemente de Guinea, que sumó 4 puntos en su doble enfrentamiento con Nigeria para dejar a las Súper Águilas fuera de la fase final. Ismael Bangoura será la figura clave en ataque para el Syli National ante la ausencia sin motivo del carismático Kevin Constant.

El primer cometido de Costa de Marfil se antoja más sencillo en el Grupo B, donde aguardan Sudán, Burkina Faso y Angola. De esos tres rivales, es la formación burkinesa la que parece tener más capacidad para causar sensación. El aguerrido combinado sudanés amargó a Ghana en la fase de clasificación, y Angola afronta su cuarta presencia consecutiva en una fase final de la CAN. Sin embargo, ambas selecciones tienen pocos jugadores con la categoría de los tres centrocampistas de los Purasangres afincados en Francia: Jonathan Pitroipa, Charles Kaboré y Alain Traoré. Burkina Faso, además, ha venido ofreciendo una regularidad poco común en África, y su respetado entrenador, el portugués Paulo Duarte, la ha conducido hasta su segunda CAN seguida.

De los dos países anfitriones, se espera que Gabón sea el más competitivo, pero el Grupo C también tiene su dificultad. Los dos favoritos del cuarteto, Marruecos y Túnez, se medirán en la primera jornada, y el resultado de ese choque podría definir en gran medida la clasificación final del grupo. Ambas selecciones se enfrentaron en la final de la edición de 2004, y esa es la última vez que los marroquíes consiguieron superar la primera fase. Los Leones del Atlas contarán con una defensa hermética liderada por Mehdi Benatia y Badr El Kaddouri, mientras que Túnez podría tener problemas para perforar esa zaga sin el delantero Issam Jemma, quien, en principio, se perderá los primeros compromisos del certamen por lesión. Por increíble que parezca, los Mena de Níger que lidera el talentoso Moussa Maazou sobrevivieron a costa de Egipto y Sudáfrica para acceder a la fase final, y sería igual de impactante que lograsen quedar entre los dos primeros de este grupo.

El Grupo A, el único que no incluye a ningún ex campeón, presenta dos selecciones como Senegal y Zambia con opciones realistas de llegar a semifinales. Con un ataque tan potente como el que más, los senegaleses, finalistas en 2002, podrían mejorar incluso aquel resultado si consiguen creérselo. El desmelenado ariete del Newcastle Demba Ba (15 goles en 19 partidos de la Premier League) es sólo una de las explosivas piezas de una maquinaria atacante donde también echan chispas su nuevo compañero de equipo Papiss Cissé, Moussa Sow y Mamadou Niang. En cuanto a Zambia, cabe esperar que supere por un puesto en la segunda fase a Libia, que tan encomiablemente logró clasificarse, y a los ecuatoguineanos. Su seleccionador, Hervé Renard, aseguró que los dos veces subcampeones del torneo están preparados para todo: “Podemos enfrentarnos a cualquiera, y podemos competir contra cualquier rival”.