El Barça, otra vez finalista
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Un nuevo fogonazo de la sociedad Messi-Cesc congeló la eliminatoria al cuarto de hora y le cambió el paso a un partido que, hasta entonces, había tenido un claro dominador, el Valencia, que había salido al Camp Nou a quitar a los azulgranas su tesoro más preciado: el balón.

Con la defensa adelantada, las líneas muy juntas y presionado muy arriba, el equipo de Unai Emery encerró al Barcelona durante esos primeros quince minutos.

Aduriz, sustituto de última hora del griposo Roberto Soldado, incordiaba arriba, David Albelda trabajaba a destajo en el centro del campo y Banega dirigía el ataque de su equipo en busca del gol.

Sin embargo, solo Feghouli, con un tiro desde la frontal del área, amenazó de verdad la meta de Pinto. La atrevida táctica del conjunto valenciano además entrañaba sus riesgos.

El riesgo de que Messi te agarre un balón en el interior, levante la cabeza, le envíe un pase cruzado a Cesc y que éste gane la espalda a la zaga visitante para picar sutilmente el esférico sobre la salida en falso de Diego Alves.

Gol decisivo
El 1-0 mató al Valencia, que hasta entonces había jugado con una determinación encomiable, y dio vida al Barça, que empezó a ser el Barça y ya no dejaría de serlo hasta el final del choque. 

Los azulgranas pudieron sentenciar la eliminatoria antes de llegar al descanso. Cesc tuvo tres ocasiones clarísimas, Messi otras dos. Xavi, Cuenca y Alexis también lo intentaron. Sin embargo, casi siempre se encontraron con Diego Alves.

A estas alturas del encuentro, el conjunto visitante ya estaba a merced de los locales. Víctor Ruiz y Rami eran un manojo de nervios y Xavi y Thiago se gustaban cada vez más mientras manejaban el partido a su antojo.

El marcador, en cambio, decía que el Valencia, después del 1-1 del encuentro de ida, solo estaba a un gol de alargar la eliminatoria hasta el tiempo suplementario y que dos le metían en la final.

Jordi Alba tuvo la posibilidad de igualar la contienda en el primer minuto tras la reanudación. Superó a Puyol en la carrera, pero falló en el mano a mano con Pinto.

Los de Emery quisieron repetir en el inicio de la segunda parte el arranque del partido, pero esta vez el Barça ya estaba sobre aviso y no se dejó sorprender por el empuje rival.

El talento de Messi
Además, Messi empezó a pedir paso entre los defensas valencianistas para protagonizar un puñado de jugadas de esas que solo puede inventarse él y que tuvieron de nuevo la respuesta de Alves.

Emery fue el primero en mover el banquillo a veinte minutos para el final, al dar entrada a Tino Costa por Banega. Mientras, Messi seguía fallando una ocasión tras otra y el Valencia buscaba, con el partido roto, el empate que le devolviera de nuevo a la eliminatoria.

Jonas obligó a lucirse a Pinto justo antes de que el Valencia se quedase con diez por la expulsión de Feghouli, que vio un rigurosa segunda amarilla por una obstrucción a Puyol cuando aún quedaban quince minutos por jugarse.

En pleno partido de ida y vuelta, una jugada coral del Barça sentenció la eliminatoria a diez minutos para el final. Messi, Alexis y Cesc combinaron para que el balón acabara en las botas de Xavi, que, llegando desde la segunda línea, controló y fusiló con la diestra a Alves con un tiro cruzado a la escuadra.

En mayo espera el Atheltic, en una nueva final, la duodécima del Barça de Pep Guardiola, que sólo ha perdido una de ellas, la que le ganó el Real Madrid la temporada pasada, precisamente en el torneo del KO.