Falcão: "Una vocación siempre ofensiva"
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“Mi objetivo siempre es tener un equipo ágil, con mucha vocación ofensiva”, anuncia Paulo Roberto Falcão. “Pero no siempre es posible hacerlo”, añade. Sin embargo, y al margen de todas las dificultades, está aplicando sus ideas en el Bahia, al que dirige desde febrero.

El antiguo astro de la selección brasileña tiene hoy a sus órdenes al mejor ataque de Brasil, que ya ha anotado 57 goles en 22 partidos, casi el doble de los 31 que sumó el año pasado en el mismo número de encuentros, a pesar de las bajas que ha sufrido el plantel —durante un periodo, llegaron a ser más de diez— o del poco tiempo de que ha dispuesto para inculcar sus conceptos al equipo. 

En una entrevista con FIFA.com, Falcão habla de los desafíos que entraña reinstaurar un fútbol ofensivo en el país que rinde culto al “juego bonito”, y la influencia que ha tenido en ello el Barcelona. “Nunca voy a hacer que el equipo se encierre atrás y envíe balones hacia arriba”, asegura.

El Bahia suma ya 57 goles en el campeonato, casi el doble de los que había conseguido el año pasado a estas alturas. ¿Cómo evalúa la evolución del trabajo?
Llegué aquí el día 6 de febrero, un lunes, y el martes confeccioné la alineación. Jugamos el miércoles, aunque yo estuviese fuera y no dirigiese al equipo. Me puse al frente oficialmente el día 10, un viernes, para disputar el clásico el domingo. Jugamos prácticamente todos los miércoles y domingos. El desgaste es grande, y no se consigue recuperar a los jugadores. Así pues, el único problema han sido las bajas. Me gustaría tener a todo el mundo, pero estoy contento, con el ataque más positivo de Brasil.

Para un entrenador que ha llegado durante la temporada, entonces, cabe imaginar que ha sido más complicado todavía.
El gran problema que tenemos aquí es esa secuencia. Los lunes no se puede hacer nada, porque es día de recuperación. Nos entrenamos el martes para jugar el miércoles, así que no puede ser nada muy largo, sobre todo cuando nos espera un viaje de cuatro o seis horas. El jueves es un nuevo día de recuperación. El viernes es cuando hago un trabajo un poquito más largo, aunque con cuidado, porque aquí hace mucho calor, para que no sea muy intenso. Pero, aun así, el equipo va funcionando. Queremos ser campeones estatales, algo que no sucede desde hace diez años.

Cuando se hizo cargo del Inter en 2011, no tuvo reparos en afirmar que pretendía instaurar un fútbol ágil y ofensivo. ¿Eso es algo que falte en Brasil?
Lo que digo es lo siguiente: mi objetivo siempre es tener un equipo ágil, con mucha vocación ofensiva, pero no siempre es posible hacerlo, ya que a veces falta un jugador, por lesión o por sanción. Una cosa es el concepto, y otra es ver si es posible llevarlo a la práctica. Tenemos que saber hacernos con el balón y jugar. Es un concepto mío. Hay que ir despacio, tener equilibrio, ésa es la palabra clave. Pero no resulta fácil.

¿Y es lo que está intentando implantar en el Bahia?
Es mi idea, pero no siempre puedo llevarla a cabo. No puedo, en un partido en el que me están atacando, cuando tengo la percepción de que el equipo puede recibir un gol, cometer la estupidez de pensar que solo debo atacar. Hay que retomar el juego, el dominio. No se puede ser estúpido y recibir dos, tres o cuatro goles. Algunas veces es posible, pero dos y dos no son cuatro. Solo en matemáticas. Nunca voy a hacer que el equipo se encierre atrás y envíe balones hacia arriba, a no ser que sea una cuestión de un momento, puntual. El fútbol es repetición, de la teoría a la práctica, repetir dentro de la cancha hasta automatizar, y eso debería haberse hecho en la pretemporada.

En ese aspecto, el Barcelona se ha convertido en una referencia. ¿Cuál cree que es el secreto del equipo para haber alcanzado ese nivel?
El Barcelona es un equipo bueno tanto sin el balón como con él. Obviamente, tiene una gran calidad, pero, en mi opinión, la gran virtud, la gran diferencia es ésa: tener no solo jugadores que marquen diferencias, extraordinarios con el balón en los pies, sino tratar de recuperar la pelota, y conseguirlo, con esos mismos hombres. Pero son conceptos creados hace más de 30 años, gran parte de eso viene de Holanda. También hemos visto a la selección española campeona del mundo. De todos modos, es un equipo atípico, en el que los centrales son volantes, el delantero centro es Messi, el esquema cambia... Desarrollar todo eso no es fácil.

Y ponerlo en práctica supone un auténtico reto, ¿no es así?
El problema es que, en Brasil, tenemos mucha prisa. Muchas veces vemos cómo un club contrata sin convicción a un entrenador, y lo destituye a los tres meses. Y luego llega al Brasileiro con un equipo que no era el que se pensaba. Falta planificación.

¿Durante cuánto tiempo estuvo rondándole por la cabeza la idea de volver al fútbol, de hacerse cargo de un equipo, durante su etapa de comentarista?
Ya llevaba bastante tiempo pensándolo. Cada vez que alguien dejaba el banquillo del Internacional, había encuestas con porcentajes absurdos a mi favor. Creía que tenía que volver a trabajar con un equipo. Cuando apareció el Inter, consideré que era el momento, que no podía esperar más. Después de mi salida, surgieron propuestas de otros equipos, pero no pensé que fuesen a darme las condiciones que quería. Aquí he encontrado un club profesional, en el que puedo llevar a cabo un trabajo.