Di Matteo y los provisionales
© Getty Images

Hace tan sólo dos meses que el Chelsea destituyó a Andre Villas-Boas y entregó provisionalmente las riendas del equipo a Roberto Di Matteo. El portugués, tras sólo ocho meses en el cargo, había caído víctima de una incesante presión, resultado del mal momento de forma con el que encaraban los Blues el tramo final de la temporada. Preocupados por lo que amenazaba con convertirse en la peor temporada desde que Roman Abramovich compró el club hace nueve años, el grande de Londres recurrió a Di Matteo para que encarrilara los pasos del equipo.

Di Matteo, ex mediocampista del Chelsea, ha conseguido una de las remontadas más increíbles y apasionantes de Europa de la temporada. Desde que accedió al cargo, el club ha recibido solamente dos derrotas en los 17 partidos disputados hasta el momento. El italiano asumió el control de un club que se hundía poco a poco en la tabla de la Premier League y pendía de un hilo en la Liga de Campeones de la UEFA. Si bien el técnico ha reconocido que terminar entre los cuatro primeros en la Premier League parece prácticamente imposible, ya ha llevado al club a la conquista de la cuarta Copa de Inglaterra en seis temporadas, con la victoria por 2-1 sobre el Liverpool de este fin de semana, y se encuentra a un paso de hacer historia en la Liga de Campeones de la UEFA.

De camino a la final de la Liga de Campeones, que disputará contra el Bayern de Múnich en el Allianz Arena el 19 de mayo, el Chelsea sorprendió en semifinales con una victoria sobre el gran favorito, el Barcelona, gracias en gran parte a las tácticas defensivas de Di Matteo. En estos momentos, el Chelsea se encuentra a las puertas de tocar una gloria sin precedentes en la más prestigiosa competición europea de clubes, y Di Matteo está a punto de conquistar un éxito que pocos entrenadores provisionales han disfrutado en la historia del fútbol.

Antecedente en el Chelsea
Dirigir temporalmente a un club hasta el triunfo suele ser una misión desproporcionada, pero, como en el caso de Di Matteo, un puñado de escogidos ha conseguido desbaratar los pronósticos. De hecho, antes de la actual reactivación bajo Di Matteo, el Chelsea experimentó un cambio de dirección similar en la temporada 2008/09. Después de una racha de malos resultados, el club destituyó al entrenador brasileño Luiz Felipe Scolari y colocó en el puesto al entonces seleccionador de Rusia, Guus Hiddink. El holandés llevó al Chelsea hasta las semifinales de la Liga de Campeones, donde cayó a manos del equipo que se proclamaría ganador, el Barcelona, y la afición exigió que firmara un contrato permanente. Sin embargo, Hiddink prefirió cerrar su estancia en el club con aquel broche de oro. Durante los tres meses que pasó en Stamford Bridge, Hiddink perdió un único partido y, en su último encuentro en el cargo, la final de la Copa de Inglaterra contra el Everton, el Chelsea alzó el trofeo.

Tony Barton, otro entrenador provisional, en su caso del Aston Villa, guió a los suyos hasta un sorprendente triunfo en la Copa de Europa, contra el Bayern de Múnich en 1982. Si bien aquel logro no tuvo demasiada repercusión entre el gran público europeo, representó una gesta extraordinaria para un club que, aquella temporada, competía por primera vez en el campeonato.

En España, el caso más paradigmático de un interino exitoso es el de Vicente del Bosque. El actual técnico de la Roja asumió el cargo de entrenador provisional del Real Madrid en noviembre de 1999 tras el despido de John B. Toshack, y pocos imaginaron entonces que ahí arrancaba una de las etapas más exitosas de la historia del club blanco. Solo unos meses después, en mayo de 2000, el Madrid conquistó su octava Liga de Campeones de la UEFA y el club renovó a Del Bosque, que permanecería en el banquillo del conjunto merengue durante los tres años siguientes. Bajo su dirección, el equipo consiguió otra Champions, dos Ligas, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental. Casi nada.

Trío de interinos en Alemania
En 1986, el Colonia, en plena lucha contra el descenso en la Bundesliga, despidió al entrenador Georg Kessler y optó por sustituirlo con su ayudante, Christoph Daum. La intención era mantener al joven técnico en el puesto sólo hasta el final de la temporada, pero Daum superó todas las expectativas, evitó la pérdida de categoría y acabó por hacer suyo el cargo, donde permaneció tres años.

El actual seleccionador nacional de Alemania, Joachim Loew, entró a formar parte del elenco de entrenadores de élite de la Bundesliga cuando lo nombraron técnico provisional del Stuttgart, dos días antes del comienzo del curso 1996/97. Loew empezó su campaña en el banquillo de los Die Roten con una racha de cinco victorias consecutivas y pronto se hizo famoso por desplegar el fútbol más excitante de la temporada. Con la contribución de Krasimir Balakov, Giovane Elber y Fredi Bobic, tres estrellas que aportaban más atractivo si cabe a su juego, el Stuttgart terminó campeón de la Copa de Alemania y llegó a la final de la Recopa de Europa en 1998 a las órdenes de Loew.

Daum y Low no son los únicos técnicos interinos que se ciñeron los laureles en Alemania. Franz Beckenbauer, campeón de la Copa Mundial de la FIFA 1974™, accedió en dos ocasiones al cargo de entrenador provisional en el Bayern de Múnich. En 1994, Beckenbauer dirigió al conjunto bávaro hasta el título de la Bundesliga, y en 1996 tomó las riendas de manos de Otto Rehhagel tres semanas antes de la final de la Copa de la UEFA, donde el Bayern de Múnich se impuso con contundencia al Burdeos.

Desde arriba hacia abajo
Todos los entrenadores mencionados anteriormente han conquistado un trofeo o dos durante sus estancias en el cargo, pero algunos interinos convertidos en permanentes han sufrido la suerte contraria. En Argentina, Sergio Batista y Juan José López son dos ejemplos de entrenadores temporales que no llegaron a triunfar. Batista, quien condujo a la selección sub-23 de Argentina hasta la medalla de oro en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino en Pekín 2008, se hizo con las riendas de la absoluta tras el final del contrato de Diego Armando Maradona. Batista empezó su tenencia provisional con un buen resultado, una victoria por 4-1 sobre España, y en consecuencia recibió la titularidad permanente. Sin embargo, el éxito duró poco. En la primera gran cita desde su ascenso al cargo, los argentinos cayeron eliminados de la Copa América 2011 en cuartos de final a manos de Uruguay, y Batista fue despedido.

Juan José López, entrenador provisional de River Plate, sufrió uno de los destinos más crueles. Tras un comienzo de campaña de lo más prometedor con River, que terminó cuarto en el Torneo Apertura, el coloso de Buenos Aires cayó a segunda división por primera vez en la historia del club después de una mala racha en el Clausura que lo abocó a la batalla por la supervivencia.

Éstos son los legados que algunos entrenadores interinos han dejado en diferentes clubes. Ahora, sólo el tiempo dirá qué herencia dejará en el Chelsea el mandato provisional de Di Matteo.