Cuando los goles coronaban a los reyes de Inglaterra
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Si, como todo parece indicar, los dos grandes de Manchester terminan empatados a puntos, será la primera vez en dos décadas que el título de la Premier League se decida por un medio distinto al sistema habitual. Sin embargo, la historia nos brinda ejemplos del uso de la diferencia de goles y del “gol average” para dilucidar el ganador de la corona inglesa. FIFA.com repasa esas situaciones históricas.

1923/24: El Huddersfield Town celebró el triunfo más reñido
Si las reglas actuales hubieran estado vigentes hace 88 años, Inglaterra habría tenido su primer y único campeón galés. El Cardiff City terminó la temporada empatado a 57 puntos con el Huddersfield Town y con una diferencia de +27 goles, aunque los Bluebirds habían marcado 61 tantos contra los 60 del rival. En aquellos días, la diferencia de goles y los tantos anotados no constituían factores determinantes. En su lugar, para el desempate se usaba el sistema conocido como “gol average”, por el cual la cantidad de goles anotados se divide por los tantos encajados. Así fue como el Cardiff (cuya gran figura, Len Davies, había marrado en la última jornada el penalti que hubiera concedido el título a los suyos en el empate con el Birmingham City) perdió por un promedio de 0,024 goles. Para el Huddersfield representó el comienzo de una racha de tres campeonatos consecutivos. El Cardiff, por el contrario, nunca volvió a acercarse tanto a la gloria en la máxima categoría y, transcurridos otros siete años, el equipo se hallaba hundido en la tercera división sur.

1949/50: El Portsmouth se impuso al Wolverhampton
Esta carrera por el título fue una de las más abiertas de la historia del fútbol inglés, pues tan sólo cuatro puntos llegaron a separar a los siete primeros. El Sunderland terminó la temporada a un único punto de los dos líderes, el Portsmouth y el Wolverhampton Wanderers, con 53 cada uno. El Portsmouth, defensor del título, parecía capaz de revalidar su corona con un margen más abultado hasta la penúltima jornada, cuando cayó por 2-0 ante el Arsenal. Aquella derrota supuso un rayo de esperanza para los Wolves, pero, aunque pusieron todo su empeño y batieron al Birmingham City por 6-1, el Portsmouth estuvo a la altura de las circunstancias y se anotó una convincente victoria por 5-1 sobre el Aston Villa. Como resultado, el conjunto sureño conquistó el campeonato por un “gol average” de 1,947 contra 1,551. Sin embargo, iba a ser su último título de la máxima división. El Wolverhampton, no obstante, levantó el trofeo tres veces antes del final de la década.

1952/53: El Arsenal superó al Preston
Habían pasado sólo tres años cuando hubo que recurrir de nuevo al “gol average”, aunque, en esta ocasión, el resultado no fue el que esperaban los aficionados neutrales. El admirado Preston North End no había ganado el título desde 1890, pero contaba en sus filas con Tom Finney, el talento individual más querido de la época. El rival no era otro que el hexacampeón Arsenal, el mismo que, pese a haber perdido por 2-0 en el estadio Deepdale del Preston en la penúltima jornada, remontó el partido contra el Burnley hasta arrancar un triunfo por 3-2 al viernes siguiente y adjudicarse el campeonato por un promedio de 0,099 goles. El derrotado Preston encontró consuelo en la Copa de Inglaterra, de la que se proclamó campeón un año después, pero perdió la categoría en 1961 y jamás regresó a la división de honor.

1964/65: El Manchester United aventaja al Leeds
Con el primer triunfo del Manchester United desde el accidente aéreo de Múnich en 1958, esta temporada resultó tan emotiva como emocionante. El Leeds United de Don Revie, recién ascendido, hizo sombra al conjunto de Matt Busby a lo largo de toda la campaña, pero su empate a tres con el Birmingham City a domicilio en la última jornada resultó fatal. En el norte, los goles de Denis Law (2) y George Best aseguraron al Manchester United una victoria por 3-1 sobre el Arsenal (su séptima victoria consecutiva). Además, propiciaron que el equipo, pese a perder ante el Aston Villa en la última semana, se llevara el título gracias a un abultado “gol average” (2,282 contra 1,596 del Leeds). Entre los extasiados jugadores se encontraban Bobby Charlton y Bill Foulkes, miembros de los malogrados Busby Babes. Tres años después, Charlton y Foulkes levantarían la Copa de Europa.

1988/89: El Arsenal sorprendió al Liverpool
La única carrera de la liga inglesa que hasta ahora se ha decidido por diferencia de goles terminó con la conclusión más agónica de la historia del fútbol nacional. El azar, las circunstancias y el terrible desastre de Hillsborough habían decidido que los dos primeros de la tabla se vieran las caras en el último partido de la temporada, una semana después de que el Liverpool alzara la Copa de Inglaterra, y cuando ya todos los demás equipos habían completado su calendario liguero. Los Reds jugaban en casa, habían conquistado siete de los diez últimos campeonatos y llevaban imbatidos 18 partidos. Incluso podían permitirse el lujo de perder por el margen de un gol y aun así conservar el título. Éste parecía el resultado definitivo cuando, a falta de segundos para el pitido final, aguantaban un marcador adverso de 0-1 contra un Arsenal a todas luces destinado a una victoria pírrica. Sin embargo, en el último minuto de la temporada, Michael Thomas inscribió su nombre en los anales al batir por alto a Bruce Grobbelaar con uno de los goles más importantes y emblemáticos de la historia del fútbol inglés.