El Milan hace historia en Foggia

El AC Milan ya se había asegurado el título de la Serie A cuando llegó a Foggia en la última jornada de la temporada 1991/92, aunque todavía no había saciado su ambición. De hecho, evitar la derrota en el estadio Pino Zaccheria, hace exactamente 20 años este 24 de mayo, convertiría al de Fabio Capello en el segundo equipo de la historia de la máxima división italiana que terminaba una campaña de liga imbatido, y el primero que conseguiría la gesta junto con la conquista del scudetto. Recordemos que el Perugia había ganado 11 y empatado 19 de sus 30 partidos en 1978/79, pero había terminado segundo, por detrás del propio Milan.

Sin embargo, Franco Baresi, Paolo Maldini, Carlo Ancelotti, Frank Rijkaard, Roberto Donadoni, Ruud Gullit, Marco van Basten y compañía sabían que no lo tenían fácil. Zdenek Zeman había aupado al Foggia a velocidad de vértigo de la Serie C a la primera categoría. Su audaz equipo, que incluía pujantes figuras de la talla de Dan Petrescu, Igor Shalimov, Giuseppe Signori o Francesco Baiano, era consciente de que la victoria lo llevaría a desbancar al Inter de Milán de la octava posición para terminar mejor situado que nunca en la clasificación de la Serie A.

El conjunto local tomó pronto el pulso al partido y obligó a Sebastiano Rossi a lucirse con tres estupendos despejes en los primeros 20 minutos. Sin embargo, contra la lógica del juego, se adelantó el Milan. Gullit consiguió meterse por la banda derecha y enviar el balón al segundo palo, donde Maldini lo peinó y forzó su trayectoria al interior de la meta rival.

El Foggia no bajó los brazos. Seis minutos antes del descanso, Baiano superó con maestría a dos rivales, hizo una pared con Roberto Rambaudi, que acabó triangulando con Signori, quien empujó la pelota para igualar el encuentro. Momentos después, Baiano se hizo con un balón largo, aguantó bien ante Mauro Tassotti y anotó el 1-2.

El Milan se dirigió al vestuario en el descanso sabiéndose superado, y parecía que la posibilidad de hacer historia se le escapaba de los dedos. Sin embargo, en los primeros 15 minutos de la segunda parte, el Milan desplegó un fútbol de infarto que cambió de signo el partido. El cañonazo de Gullit por la escuadra, desde un ángulo imposible, empató a 2-2 el encuentro, y una impresionante media volea de Van Basten puso por delante a los rossoneri. La ventaja se amplió cuando un disparo de Marco Simone rebotó en Salvatore Matrecano, quien metió el balón en propia meta.

A continuación, dos tantos de Simone pusieron el marcador en 2-6, Van Basten completó su doblete  y el suplente Diego Fuser acertó un lanzamiento raso para sentenciar aquella fulgurante victoria por 2-8. El resultado dejó al Milan con 22 victorias y 12 empates en 34 partidos, y con 30 goles más que el segundo clasificado, el Juventus.

Cuando, tras el encuentro, le preguntaron cómo se sentía por haber igualado la hazaña que el Perugia había alcanzado 13 temporadas atrás, Capello sonrió y respondió: “El Perugia terminó segundo. Terminar segundo no es ninguna hazaña para el Milan”.