Un bicampeón centenario
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Corría junio de 1912 y mientras el mundo todavía lamentaba la tragedia del Titanic ocurrida meses antes, un grupo de amigos soñaba en Honduras con formar una institución deportiva de alto nivel. Difícilmente alguno de ellos pensaría que, cien años después, el Olimpia -nombrado así en honor a la ciudad griega donde nacieron las Olimpiadas- estaría celebrando su centenario con un bicampeonato.

Acostumbrado a los triunfos y al reconocimiento, el Albo, que en su vitrina cuenta con la impactante cifra de 25 ligas nacionales, encaró el Clausura 2011-12 con la clara misión de coronar cien años de historia de éxitos, victorias y títulos con lo más importante que hay en el fútbol: el campeonato. Logrado una temporada antes, el reto era mantenerse un año más en la cima del fútbol catracho para celebrar con júbilo.

“De las 18 copas que he ganado, esta es más importante. Creo que será difícil que otro equipo en Honduras logre un bicampeonato en sus cien años; esto va a quedar en la historia. No es cualquiera el que logra dos títulos en su fecha de aniversario”, afirmó conmovido el presidente del Olimpia, Rafael Ferrari, que ha sido testigo de múltiples trofeos. Y no es para menos, pues el título se consiguió en una fecha especial e histórica para la institución: “Gracias a Dios salió todo como lo planeábamos. Sabíamos que necesitábamos ganar este campeonato porque era el más importante”, añadió, en el mismo tenor, el argentino Danilo Tosello, entrenador del equipo.

Cien años de cosechar triunfos
Con una grandeza que no se pone en duda, pues en su palmarés cuenta con 2 títulos de la zona de CONCACAF y 7 en Centroamérica, el 20 de mayo del 2012 el club más ganador de Honduras saltó al terreno de juego con una exitosa historia por festejar y con la esperanza puesta en vencer en casa al Marathon, quien, desde el polo opuesto, tenía clara la intención de evitar los festejos de los Leones.

Fue en el minuto 46 cuando el brasileño Caetano encendió el emotivo grito de gol en las gargantas de los aficionados que nunca dejaron de alentar a su equipo en un día tan especial y que se sumaron a las celebraciones. El partido, cerrado y sin muchas oportunidades claras pero con mucha intensidad y pasión, terminó con ese único tanto en los cartones.

Y, entonces, con el silbatazo final comenzó el festejo doble pensando en este 12 de junio histórico para el club. La misión había sido cumplida y lo único que quedaba era celebrar el bicampeonato que representaba a cabalidad el brillante camino recorrido en este centenario de vida.

“Estoy orgulloso y feliz”, sentenció el arquero Noel Valladares, quien también defiende la portería del representativo nacional. “Especialmente porque este título implica muchas razones, el centenario y porque se sufrió mucho para conquistarla. Agradecemos a toda la afición del club que nos vino a apoyar y siempre estuvieron allí”.

Han sido cien años de alegría, de títulos y de pasión; de una afición entregada que alienta en las buenas y en las malas, de buenas épocas y algunas malas rachas, de reconocimiento y de grandeza. En este bicampeonato están condensadas flamantes historias que han bañado de triunfos al club más laureado de Honduras; hoy el rugido del Albo retumba en lo más alto de la gloria.