Luis Fabiano: "No sé si Menezes cuenta conmigo"

“En realidad, a día de hoy hay pocos delanteros centro que destaquen”, afirma Luís Fabiano, refiriéndose tanto al fútbol brasileño como a Europa, donde los máximos anotadores son los jugadores que actúan más próximos al área grande. El propio atacante del São Paulo ya no se limita a esa zona, y ha ido adquiriendo versatilidad a lo largo de su carrera. 

Aun así, después de superar un regreso complicado al Morumbi —tuvo que pasar dos veces por el quirófano—, el punta está demostrando que todavía es uno de los artilleros que infunden respeto a las defensas contrarias, y se esfuerza por reencaminar a un equipo joven por la senda de los títulos. En esta entrevista con FIFA.com intenta explicar, entre otros muchos asuntos, qué ocurre con el número 9 en el fútbol moderno.

FIFA.com: La hinchada se alegró mucho de que volviese al São Paulo, pero por desgracia enseguida se encontró con varios problemas físicos. Ahora vemos que ya ha recuperado el olfato goleador. ¿Cómo se siente?
Luís Fabiano: Después de un comienzo de año algo complicado, con lesiones, ahora me siento totalmente recuperado, estoy alcanzando mi estado de forma ideal, marco goles y ayudo al São Paulo a conseguir más victorias. Eso es importante, porque me va dando más confianza para hacer un buen año y olvidar los meses difíciles que he pasado. Sinceramente, nunca imaginé que viviría eso. Al principio, iba a durar dos meses, un tratamiento conservador, y luego tuve que pasar dos veces por el quirófano. Fue muy duro. Nunca había tenido una lesión que me dejase tanto tiempo fuera. Había muchas expectativas, ilusión, fue un traspaso muy elevado, lo que estaba en juego era mucho. Todo eso hace que uno esté algo irritado, preocupado por recuperarse lo antes posible.

Ha vuelto a destacar en un momento en el que no lo hacen muchos delanteros centro, algo que se percibe incluso en la Seleção, donde Mano Menezes está realizando pruebas continuas. Es un escenario muy distinto al que había cuando usted pasó a ser profesional, ¿no? Una época con Ronaldo, Romário, Evair, Viola y otros. ¿Hay alguna explicación para eso? 
Primero, creo que es una coincidencia. Además, Brasil va por cosechas. De la actual no han salido muchos delanteros centro. De repente, están trabajando de otra forma en las categorías de base, debido a que el fútbol está cambiando un poco, con jugadores más abiertos. El jugador puede pensar más, cuando llega a un club, a la cantera, y en vez de decir que es delantero centro dice que es punta, o atacante. Generaliza. En realidad, a día de hoy hay pocos delanteros centro que destaquen.

Curiosamente, en Europa también vemos hoy a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo dominar las tablas de anotadores, cuando no son delanteros centro...
Allí se ha trabajado poco con el jugador de área. No les gusta mucho tener al delantero centro parado arriba. Tiene que ser ágil, moverse bastante y salir del área. Si no, apenas le dará al balón. Al principio, yo me quedaba dentro, estático, y decían que el balón llegaría. Era lo que decían los entrenadores en el Ponte Preta. Veían que yo tenía un punto fuerte en la finalización, así que procuraban aprovecharlo. Después fui desarrollándome, porque uno no puede quedarse parado. Exigían mucho esa motivación. El principal entrenamiento del jugador se lleva a cabo en la cabeza. Si quiere cambiar, aprender y mejorar, será capaz de lograrlo. 

Su primer equipo en Europa fue el Rennes. ¿Cómo fueron esa experiencia y las novedades tácticas?
Se me exigió mucho en ese sentido, con 18 años. Paul Le Guen era el entrenador y exigía muchísimo, nunca lo olvidaré. Dejar el Ponte Preta para jugar allí fue una gran diferencia. Cuando yo iba a 90 kilómetros por hora, ellos ya estaban a 200. Eso me ayudó, aunque no me fuese bien allí. Llegué a Francia con mi prometida, tuve que comprometerme para no ir yo solo. Por un lado, todo era una novedad. Pero en el trabajo no fui feliz. Me quedé sin jugar, solo pensaba en volver a Brasil, eché mucho de menos las cosas de aquí. Volver fue fundamental para convertirme en lo que soy ahora. Fue después, en el Porto y en el Sevilla, donde completé el aprendizaje. 

Pensando en la nueva generación brasileña en su conjunto, sabemos que tienen mucha responsabilidad, y más aún con la celebración de la Copa Mundial de la FIFA dentro de dos años. ¿Considera que les dará tiempo a desarrollarse y estar listos cuando llegue el torneo?
Tenemos tiempo de sobra para que maduren. Y están disputando campeonatos importantes, para adquirir experiencia. Jugar la Copa Libertadores no resulta fácil. Pero también tienen que adaptarse a los colores de la Seleção. Tienen que ser conscientes de la responsabilidad que implica vestir esa camiseta y adquirir confianza con ella. Ganar la Copa Confederaciones sería importante para llegar al Mundial y hacer un buen torneo. 

En Brasil, hoy es normal que los jugadores se dividan entre los que afrontan la participación en una Copa Mundial de la FIFA en casa como una obsesión y los que esperan a ver si tendrán una oportunidad. ¿Usted cómo lo enfoca?
Estoy en el grupo de “vamos a ver qué pasa”. Aspiro a estar en un Mundial, es el mayor acontecimiento del mundo, pero no me obsesiono. Tengo muchas aspiraciones, sí, de volver a jugar con la selección. Si eso sucede, entonces podría hacerme un hueco para ir a un Mundial. No sé lo que va a ocurrir, porque después de 2010 ya no he vuelto nunca. No sé si el entrenador cuenta o no conmigo. Pero lo que va a determinar si estoy en condiciones de volver será este año, o incluso los primeros meses del que viene. Si la oportunidad no aparece hasta entonces, será difícil formar parte del plantel que vaya convocado al torneo.

Disputar un torneo mundialista en su país ya es, de por sí, la mayor motivación posible. En su caso, no obstante, ¿la manera en que cayó la Seleção en Sudáfrica puede aportar algo adicional? ¿Ya está olvidada aquella decepción?
Afectó también la condición física de algunos jugadores, incluso en mi caso. Llegué magullado, estuve dos semanas parado hasta volver a entrenarme. Me gustaría haber llegado en otro momento, como estaba en 2009, cuando me encontraba muy bien, hasta en las eliminatorias. Pero no es ninguna disculpa, me recuperé y jugué. Si tengo otra oportunidad, sin duda la mentalidad será distinta. Es triste ver cómo quedas eliminado, oír preguntas sobre eso. Perder un Mundial no es fácil, pero la herida ya está cerrada, ya ha cicatrizado. Queda la cicatriz, pero está resuelta.