Dinamarca conquista Europa
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El fútbol danés atravesaba una depresión en mayo de 1992. La generación dorada de la década anterior, que perdió ante España a los penales en semifinales de la Eurocopa de 1984 y batió por 2-0 a Alemania Occidental y por 6-1 a Uruguay en la Copa Mundial de la FIFA México 1986, era a la sazón un recuerdo remoto. Mucho más fresco en la memoria estaban el varapalo de 4-0 que le había infligido su archirrival Suecia el año anterior —su peor derrota en ese derbi desde 1959— y sus descalabros en la campaña de clasificación para Italia 1990 y para la Eurocopa de 1992.

Cuando sólo faltaban 10 días para que comenzara este último certamen, sin embargo, a los daneses les sonrió la fortuna. La UEFA se vio obligada a apartar a Yugoslavia del campeonato debido al conflicto que estaba desenvolviéndose en el país, y su plaza fue reatribuida al equipo de Richard Moller Nielsen, que había quedado por detrás de los yugoslavos en la competición preliminar.

Dinamarca, que al no haberse clasificado junto con los demás equipos no había planificado ninguna preparación, empezó el Campeonato Europeo de 1992 como el advenedizo más absoluto, lógicamente. Pero después de su empate sin goles contra Inglaterra y una escueta derrota por 1-0 ante Suecia, doblegó por 2-1 a Francia y se hizo con el segundo puesto del Grupo 1, lo que le permitió concertar una cita de semifinales con Países Bajos. Luego, un doblete de Henrik Larsen y una espléndida actuación de su guardameta Peter Schmeichel contra los Tulipanes dieron a los daneses un empate 2-2 al término de la prórroga. El genial portero rubio paró el lanzamiento de Van Basten en la subsiguiente tanda de penales y despachó al defensor del título de la prueba.

Dinamarca estaba a un paso de la conquista más insólita en toda su historia. ¡Pero menudo obstáculo le aguardaba el 26 de junio de hace 20 años! Alemania comparecía en su décima final importante, y Dinamarca en su primera. El combinado germano era además el vigente campeón del mundo y deslumbraba con el brillo de sus estrellas Andreas Brehme, Matthias Sammer, Stefan Effenberg, Thomas Hassler, Karl-Heinz Riedle y Jürgen Klinsmann.

Crónica de una final no anunciada
Effenberg tardó apenas unos segundos en servir a su compañero Stefan Reuter un pase de gol cantado, pero Schmeichel se puso el traje de mago para frustrar ante el pasmo general el remate del lateral derecho. Alemania siguió disfrutando de las mejores ocasiones durante los primeros compases, pero a los 18 minutos les cayó encima un jarro de agua fría. Kim Vilfort robó el balón a Brehme de una segada y el esférico fue a parar a los pies de Flemming Povlsen en la banda derecha. El delantero del Borussia Dortmund lo retrasó con inteligencia a John Jensen para que éste lo incrustara en el techo de la portería de un trallazo desde el borde del área.

Acto seguido, el ejército de Berti Vogts puso cerco a la portería danesa, pero Schmeichel defendió bien la plaza con una serie de admirables intervenciones. Entre ellas, una atrapada de balón con una sola mano que causó estupor entre el público, cuando un centro desde la banda derecha iba con destino directo a una testa alemana. Más tarde, a 12 minutos para el final y contra corriente de la dirección habitual del juego, los daneses sentenciaron la contienda. Vilfort se escurrió entre Brehme y Thomas Helmer para llegar a un balón, hizo un recorte hacia el interior, y descerrajó un disparo recio y raso que pegó en el poste y entró. Resultado final: 2-0.

"Dinamarca no tenía los mejores jugadores ni los mejores entrenadores, médicos o fisioterapeutas, y éramos los peor preparados del torneo", reflexionaría después Moller Nielsen. "Pero el fútbol es un deporte de equipo, y juntos componíamos la mejor unidad. Holanda y Alemania rebosaban de futbolistas de talla mundial, pero cada cual iba por su lado. Todos mis jugadores lo dieron todo por la causa suprema".

"Entre 200.000 y 300.000 personas acudieron a recibirnos a la Plaza del Ayuntamiento cuando llegamos a Copenhague, y el ambiente era indescriptible. Aquel día dio gloria ser danés", recalcó el estratega.