Tavarelli: "Un equipo de gladiadores"
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Hace exactamente una década, el 31 de julio de 2002, la afición de Olimpia de Paraguay vivía una de las jornadas más gloriosas de su historia. En el estadio Pacaembú, bajo el frío y la lluvia de Sao Paulo, el equipo que dirigía Nery Pumpido pisaba fuerte, daba vuelta un resultado complicado y se imponía al Sao Caetano de Brasil por penales en lo que representaba su tercera y última Copa Libertadores hasta hoy.

“Suele decirse que este tipo de logros se valoran con el tiempo, ¡y es así!”, reconoce orgulloso Ricardo Tavarelli, arquero y líder defensivo de aquel equipo a FIFA.com. “Cuando uno está en medio de la competencia, persiguiendo algo tan importante, se vive todo como un sueño. Hoy realmente valoramos lo que conlleva haber ganado ese título”, agrega quien, con 12 goles recibidos en 14 partidos, resultó vital en una campaña que incluyó rivales como Flamengo, Boca Juniors y Gremio, entre otros.

“Fue una Copa durísima. Pero teníamos un grupo de hombres, verdaderos gladiadores. En Europa no se tiene real magnitud de lo que implica ganarla. Si los europeos viniesen a jugar acá, no la ganarían tan fácil como se cree. Hay muchos factores: el clima, la forma en que se juega, el peso de la localía. Es muy difícil. Por victorias como esas es que a Olimpia se lo respeta”, agrega.

Y puede que hayan pasado diez años, pero la emoción persiste. Y el Mono, que actualmente desempeña el cargo de Director Deportivo del club, no deja de sorprenderse con las repercusiones que tuvo aquella definición: “Con el fenómeno de las redes sociales todo se vuelve más visible. Hay hinchas que incluso hoy nos hacen llegar imágenes que ni siquiera nosotros habíamos visto aquella noche”.

Fue una Copa durísima, pero teníamos un grupo de hombres. En Europa no se tiene real magnitud de lo que implica ganar la Libertadores.
Ricardo Tavarelli y el significado del título en 2002

Una noche que empezó torcida para los paraguayos: Sao Caetano, con Marcos Senna como motor del mediocampo, ya había ganado la ida en Asunción por 1 a 0 y volvió a ponerse en ventaja en la revancha por intermedio de Ailton. Pero Olimpia, con hombría, revertió el resultado con tantos de Gastón Córdoba y Richard Báez para enviar la definición a los penales.

“Cuando terminó el partido junté a todos mis compañeros para decirles que, dadas las circunstancias del partido, ya habíamos cumplido con todos: con nuestras familias y con nosotros mismos. Ahora sólo quedaba cumplir con Olimpia. Eso tranquilizó a todos y se notó, pues nuestros jugadores iban a rematar con confianza y los de ellos con nerviosismo”, rememora Tavarelli que, como todos recuerdan, levantó el trofeo preciado luego de que Marlon Da Silva y Serginho desviaran sus remates respectivos.

Un festejo particular
Las celebraciones excedieron a aquella fría noche de Sao Paulo. Y es que Tavarelli, que disputó la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón ese año, aún guardaba un anhelo por cumplir. “Cuando llegamos a Asunción hablé con la directiva y pedí permiso para llevarme el trofeo a mi casa. El 2 de agosto festejaba mis 32 años y quería tenerla conmigo”, recuerda.

La aceptación por parte de los dirigentes no hizo más que acrecentar los festejos en el onomástico del portero. Como detalla hoy, aún entre risas: “Levantar ese trofeo es indescriptible, pero tenerlo en casa fue una verdadera locura. Mi cumpleaños pasó a ser una fiesta patronal en la que hinchas de todos los equipos pasaban para sacarse una foto con el trofeo. ¡Impresionante!”.

Hoy, a punto de cumplir 42, Tavarelli trabaja como Director Deportivo para devolver al único equipo guaraní que consiguió ganar el título continental a la senda del triunfo. Y sabe que para lograrlo deberá “volver a las raíces que hicieron grande a Olimpia”. No obstante, en su búsqueda por retornar a los primeros planos, el Mono se tomará un merecido respiro para brindar junto a sus ex compañeros de 2002. “Lo hacemos todos los años y esta no será la excepción. Crecimos viendo a otras generaciones ganar campeonatos y por suerte pudimos emularlos. Escribimos nuestros nombres en la historia del club con tinta indeleble y eso debe festejarse”.