El día que nació la Vinotinto

La comunidad futbolística internacional reconoce desde hace varios años ya los constantes avances de Venezuela en el deporte rey. Poco a poco, su selección dejó de ser la Cenicienta de Sudamérica para transformarse en un rival de cuidado, capaz de plantarle cara a cualquiera tanto dentro como fuera de su región. Así, da pasos certeros hacia su próximo gran objetivo, que es asistir por primera vez a una Copa Mundial de la FIFA.

Lo que pocos saben, sin embargo, es que un día como hoy, pero 30 años atrás, Venezuela lograba su primer título internacional en fútbol, la medalla dorada de los Juegos Centroamericanos y del Caribe La Habana 1982. Un hito que para Manuel Plasencia, el entrenador de aquel seleccionado, supo abrirle camino al balompié en un país apasionado por el baloncesto y el béisbol. “Indudablemente ese fue el comienzo de la Vinotinto”, dice Plasencia a FIFA.com. “Fue la semillita que germinó con le tiempo y ahora recibe el reconocimiento de todos”.

Aquel éxito, recuerda el actual estratega del Deportivo Petare, comenzó a gestarse cuatro años antes. “Yo formé ese grupo en 1978, cuando me hice cargo del equipo, y ese mismo año fuimos subcampeones de la edición anterior de los Juegos en Medellín. Después terminamos cuartos en el Torneo Pre-Olímpico de Moscú 1980, incluso por encima de Brasil. Debido al boicot norteamericano a la Unión Soviética, Argentina y Perú desistieron de ir y Venezuela pudo jugar su primer y único Juego Olímpico”, recapitula.

A pesar de la medalla plateada conseguida en Medellín, Venezuela arribó a La Habana sin ser candidata al título. Ese papel lo ocupaban la anfitriona Cuba, que venía de ganar las tres últimas ediciones de los Juegos, y México, que dominaba el historial general y en ese entonces era conducida por el reconocido Alfonso Portugal.  “No la teníamos clara en la previa, pero cuando comenzamos a jugar, me di cuenta que podíamos ganar una medalla”, narra Plasencia.

En su debut por el Grupo B, la Vinotinto apenas empató con Nicaragua 1-1, aunque luego se destapó con un inapelable 6-1 sobre las Antillas Holandesas, con goles fueron de Carlos Betancourt (2), Rodolfo Carvajal, Iker Zubizarreta, Douglas Cedeño y José Castillo. En el cierre de la zona, sin embargo, cayó 2-0 con México, en un partido recordado por su rudeza.

La histórica conquista
Esto motivó a que Venezuela se enfrentase en semifinales con Cuba, la dueña de casa, que había obtenido el Grupo A con puntaje perfecto. “Imagínese el ambiente en el estadio Pedro Marrero: ¡no cabía ni un alma! ¡Si hasta el Comandante Fidel Castro estaba en las gradas…!”, recalca el entrenador. “Fue un juego parejo y parecía que iríamos a la prórroga, pero tuvimos una falta en la punta del área al minuto 88. Ahí fue a ejecutar Douglas Cedeño, quien le pegó con comba al segundo palo e hizo un golazo”, detalla.

En la final, Venezuela volvió a verse la cara con México, que en tiempo extra había superado a Bermudas 2-1. “Si bien se destacó nuestro arquero Daniel Nikolac, todos hicieron un buen partido. Sobresalió José Chirri Gamboa, que hizo la jugada del gol: gambeteó a cuatro, llegó al palo y la tiró atrás para que Bernardo Añor marcara el tanto del oro”, rememora Plasencia con la emoción a flor de piel.

El técnico también hace memoria sobre la repercusión de la conquista. “Es cierto que la televisión paralizó los programas para dar la noticia, pero fue más una cuestión familiar, no un acontecimiento nacional como seguramente sería hoy en día. Por un lado, los medios de comunicación eran bien distintos. Por el otro, en el país no le daban tanta importancia al fútbol”, explica.

Sin embargo, Plasencia recalca que “ese fue el primer evento donde Venezuela ganó un título en deportes de conjunto”, y agradece que “por fin” se le esté dando algo del reconocimiento que merece el logro. Lo importante, recalca para finalizar, “es que todos los venezolanos vistamos siempre con orgullo la playera de la Vinotinto, tanto en la victoria como en la derrota. Sino habrá que comenzar de nuevo”.