El balón y la radio se hacen amigos

Hasta la llegada de la televisión, la radio fue el primer medio de comunicación masivo que permitió a los simpatizantes del fútbol seguir en vivo y en directo la suerte de sus equipos. Lo que pocos saben es, sin embargo, que la primera transmisión radiofónica de un partido se produjo en Uruguay el 1 de octubre de1922, hace hoy exactamente 90 años.

A continuación, FIFA.com recuerda aquel hito fundacional de la cobertura deportiva mundial.

Algo de historia
La primera emisora de radiodifusión del mundo comenzó a funcionar en agosto de1920 en Argentina, cuando un grupo de jóvenes con elementos técnicos importados de Europa transmitieron, para unos pocos afortunados, una ópera de Richard Wagner desde Buenos Aires. Apenas tres meses después, Estados Unidos fue testigo de la segunda emisora, que, instalada en Pittsburg, dio a conocer los resultados de las elecciones presidenciales de ese año. Para lograr la audiencia, la empresa Westinghouse debió prestar los receptores…

En enero de 1921 se realizó en Río de Janeiro, Brasil, una importante exposición internacional tecnológica, durante la cual la compañía estadounidense General Electric presentó aquel increíble producto llamado radio. Sin embargo, el recelo de las autoridades brasileñas provocó que el invento recalara en Argentina.

Cuestiones burocráticas imposibilitaron que empresarios locales lograran hacerse de aquel transmisor, que entonces General Electric derivó hacia su sucursal de Uruguay, ubicada en Montevideo. El comprador de ese aparato, ya entrado el año 1922, fue Sebastián Paradizábal, un comerciante uruguayo que contrató a dos egresados de la Escuela de Electrotecnia para que estructuraran los circuitos comerciales de su inversión.

Uno de ellos, Claudio Sapelli, se convertiría más tarde en el primer relator de fútbol de la historia.

Expectativas por el nuevo medio
En agosto de 1922, Uruguay se transformó entonces en el tercer país que poner al aire una radioemisora estable, antes incluso de que el Reino Unido inaugurara la BBC de Londres. El interés que provocó fue tal que los cincuenta aparatos receptores puestos a la venta se agotaron rápidamente.

En este contexto, el 17 de septiembre comenzó a disputarse en Río de Janeiro la sexta edición del Campeonato Sudamericano de Selecciones, certamen que hoy se conoce como Copa América. Si bien Chile era la sede designada, Brasil solicitó el cambio para celebrar el centenario de su independencia. La participación de Uruguay, única selección en ganar tres títulos hasta ese momento, despertó gran expectativa en el país, más allá del conflicto que desembocó en la ausencia de futbolistas de Peñarol en el plantel.

Los charrúas debutaron el 23 de septiembre ganándole 2-0 a Chile con goles de Juan Carlos Heguy y Antonio Urdinarán. Ese día, miles de aficionados se dieron cita en el edificio del diario El Plata en Montevideo, ya que en su terraza habían instalado une quipo cablegráfico o teletipo y a una persona que, con un megáfono, iba leyendo los escuetos reportes que llegaban desde Río de Janeiro.

Un histórico 0-0
Para elsegundo partido de Uruguay, que debió afrontar ante Brasil el 1 de octubre, llegó la gran novedad: del cable del teletipo se hacían dos copias, una para compartir con la multitud y otra para que Sapelli, desde la misma azotea y con su equipo de transmisión portátil, llevara las incidencias del encuentro a su medio centenar de oyentes.

El improvisado relator, cuentan, se tomó ciertas licencias creativas que el nuevo medio le permitía, aunque se quedó con ganas de gritar “gol”, ya que el clásico terminó 0-0. Pero no sólo se transformó en la primera transmisión futbolística de la historia, sino también en la segunda cobertura deportiva radiofónica de la que tenga registro, superada sólo por una pelea de boxeo que se había transmitido en Estados Unidos durante el mes de julio.

En lo deportivo, los resultados posteriores determinaron que Uruguay, Brasil y Paraguay terminaran igualados en la primera colocación con 5 puntos, seguidos por Argentina con 4 y Chile último con 1. Obligados a jugar un desempate, los uruguayos decidieron retirarse en protesta por los arbitrajes. Así debió jugarse una final, donde los dueños de casa superaron a los paraguayos por 3-0 con goles de Formiga (2) y Neco, alzándose con el trofeo por segunda vez.