El momento dulce de Rafael Bastos
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Rafael Bastos no empezó a darse cuenta de la importancia de lo que había hecho hasta el día siguiente de su partido contra el Braga, en el inicio de la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA. Al regresar a Rumanía, observó que algo había cambiado, así que abrió un importante periódico del país y vio su fotografía estampada en la primera página. Encima, un titular alentador. "Me llamaban héroe. Héroe de Braga", recuerda orgulloso el mediapunta oriundo de Río de Janeiro, autor de los dos goles que dieron al Cluj una sorprendente victoria sobre el equipo portugués.

Las novedades, entonces, empezaron a acumularse. "De la noche a la mañana, todo ha cambiado bastante. En términos de visibilidad, está siendo increíble", cuenta Rafael, que habló con FIFA.com poco después de ofrecer una entrevista para el programa de televisión de la UEFA. "Mucha gente de Brasil lo vio y me llamó para felicitarme, los aficionados de aquí me están dando muchísimo cariño por la calle, y en la prensa han aparecido varios artículos".

Esta gran actuación en una de las principales competiciones del planeta ha permitido al fin demostrar su valía al jugador, de 27 años. Hasta entonces, Rafael acumulaba frustraciones y pasos deslucidos por Brasil, Japón y Portugal. Ni siquiera en el propio Braga había sido capaz de encontrar la secuencia de los últimos dos años en el Cluj, un equipo que hasta hace poco tiempo oscilaba entre la tercera y la primera división del país.

Y precisamente por eso Rafael soñaba con estos días mejores en 2012, aunque no esperase que la rutina se rompiera de repente. Con esta secuencia han venido la confianza y los buenos resultados, como las victorias sobre Slovan Liberec y Basilea en las eliminatorias previas de la Liga de Campeones. Era lo que necesitaba el brasileño para confirmar que las cosas estaban cambiando de verdad.

"Creo que, a partir de ese momento, empezamos a creer que podríamos dar la sorpresa. Y yo sigo creyéndolo", afirma, aunque evite hablar de metas concretas en la campaña europea. "Soñamos con hacer algo grande. Por ejemplo, repetir lo que hizo el Apoel la temporada pasada [el club chipriota también había empezado en las rondas previas, y llegó a cuartos]. Pero tenemos que mantener los pies en el suelo y reconocer nuestro tamaño".

Pasos todavía mayores
Entusiasmarse con el triunfo —el propio Cluj ya había conseguido uno parecido en 2008/09, al vencer al Roma a domicilio, aunque terminó último de grupo— sería un error, sobre todo teniendo en cuenta que su próximo adversario de la liguilla es nada menos que el Manchester United, este martes. Se trata de una de esas misiones tan imposibles para el club que Rafael Bastos prefiere no obsesionarse con ella, y relativiza el enorme desafío que les aguarda.

"El Manchester es un coloso, sobran los comentarios. Así que no vamos a mentir: un empate, incluso en casa, sería excelente", admite. "Vamos a salir al campo a divertirnos, aunque con responsabilidad. Disputar partidos como este es un sueño, pero, al mismo tiempo, sabemos que la mayor responsabilidad recae sobre ellos: si ganan 5-0, será normal, si pierden o empatan, habrán hecho un mal papel", sentencia, riéndose.

Y aunque encare con humor esta tarea hercúlea, Rafael Bastos recupera la seriedad al analizar cómo puede el Cluj incomodar al temible conjunto inglés. "Lo más importante es que el equipo esté bien defensivamente. Si lo hacemos como en Braga, y como siempre hemos hecho en los grandes partidos, creo que conseguiremos arrancarles ese punto", señala. "También vamos a contar con un importante apoyo del público: se han agotado las entradas, y eso nos motiva todavía más".

Aún es pronto para saber si el Cluj seguirá los pasos del Apoel, pero Rafael Bastos ni pide tanto. Ahora disfruta de su buen momento y de este inesperado éxito, y también confía en que los goles anotados, junto con otras nuevas buenas actuaciones, le ayuden al fin a triunfar en la profesión que ha elegido. Y sabe que eso requiere un gran esfuerzo.

"Tengo el sueño de jugar en un país más grande, como España, Italia o Alemania, y esta Liga de Campeones puede ser un buen trampolín", apunta. "Aquí solo habrá un equipo grande, con jugadores consagrados. Por eso, si alguien como [Wayne] Rooney corre hoy 10 kilómetros, nosotros debemos hacer 100. Él ya tiene la vida resuelta, nosotros aún tenemos que resolver la nuestra".