El despertar de la fiera dormida
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Indiscutiblemente, Myanmar pertenece a la categoría de las cenicientas futbolísticas. Nunca se ha clasificado para la Copa Mundial de la FIFA™, y solamente una vez accedió a la Copa Asiática. Además, recientemente encadenó 11 partidos sin conocer la victoria y cayó en picado hasta la 184ª plaza en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola; y no dispone de un solo jugador que milite en una liga extranjera.

Sin embargo, no siempre le ha ido tan mal al fútbol de Myanmar. Incluso, fue todo lo contrario desde mediados de los años 60 hasta mediados de los 70; un periodo en el que su selección impuso un monopolio futbolístico en el sureste de Asia y fue una potencia dominante en el balompié asiático en su conjunto. De hecho, Birmania, como se la denominaba entonces, se proclamó campeona en los Juegos Asiáticos de 1966 y 1970, y, por increíble que parezca, ganó cinco ediciones consecutivas de los Juegos del Sureste Asiático, a partir de 1965.

Asimismo, después de obtener con autoridad el pase a la Copa Asiática 1968 imponiéndose a India, Camboya y Pakistán sin recibir ningún gol, los birmanos causaron auténtica sensación en la fase final. En esa cita iraní, un golazo de Pu Ba dio a su equipo la victoria contra Israel, mientras que ese mismo jugador y Yeni Yat rubricaron un triunfo por 2-0 sobre Hong Kong. A la postre, no obstante, la derrota sufrida en Teherán ante los anfitriones (3-1) supuso volverse a casa con la plata y no con el oro.

Sein Hlaing comandó desde el banquillo aquellos días de gloria, y en 2004 se le otorgó la Orden al Mérito del Centenario de la FIFA por sus espléndidos logros. En 1972, el exextremo pasó a compartir las riendas de la selección con Bert Trautmann, el legendario portero que se rompió el cuello en la final de la Copa de Inglaterra de 1956 pero siguió jugando heroicamente, inspirando al Manchester City para sellar la victoria. Junto con Hlaing, el alemán clasificó a Birmania para el Torneo Olímpico de Fútbol masculino Múnich 1972, donde solamente se inclinó por un ajustado 1-0 ante una formidable Unión Soviética y ante México, antes de despedirse por la puerta grande venciendo a Sudán por 2-0. Soe Than y Aung Moe Thin lograron los tantos birmanos ese día, mientras que el guardameta Aung Tin y el líder de la defensa Win Nyunt Myo también se lucieron en tierras germanas.

Cuando Trautmann dejó el puesto en 1974, fue el comienzo de un declive constante para el fútbol birmano. Por motivos políticos, su selección rara vez trató de clasificarse para las grandes competiciones, pero sus escasos intentos arrojaron invariablemente un balance decepcionante.

En febrero de 2010, una derrota por 3-0 ante Tayikistán inició una nefasta racha de 11 partidos sin conocer la victoria, que incluyó una soberana paliza a manos de Vietnam (7-1). Y en agosto de este año, Myanmar cayó hasta su posición más baja de la historia en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola: la 184ª.

Una nueva era
Pero este mes, bajo la dirección técnica de Park Sung-Hwa (autor de 28 goles en 92 partidos con la República de Corea en su época de jugador), Myanmar ha dado a sus aficionados motivos de sobra para alegrarse. Cuando el equipo inició el torneo de clasificación para la Copa de la AFF (en el que cinco selecciones aspiraban a acceder a la fase final del campeonato del sureste de Asia), no se esperaba que se hiciese con uno de los dos billetes en liza. Sin embargo, una magnífica volea del carrilero de 20 años Yan Aung Win le dio la victoria sobre Brunei, antes de que un oportunista doblete a cargo del pequeño Kyi Lin liquidase a Timor Oriental (2-1). A continuación, Myanmar se aseguró el viaje a la Copa de la AFF, que comenzará el mes que viene, doblegando por 3-0 a Camboya, antes de proclamarse campeón del quinteto con un empate sin goles ante Laos, segundo clasificado.

La selección de Myanmar no es lo único que cotiza al alza en el fútbol nacional. La Asociación Myanma de Fútbol (MFF), que se fundó en 1947, creó la Myanmar National League en 2009. Dicha liga sustituyó a la Myanmar Premier League, en la que sólo participaban equipos de la ciudad de Rangún, y dio cabida a clubes de todo el país (para mayor júbilo de sus habitantes locos por el fútbol). Tal ha sido el éxito de la competición que, en tan poco tiempo, ha pasado de tener 8 equipos a 14, y para la temporada de 2014 está previsto introducir una segunda división, con los consiguientes ascensos y descensos.

Ese mismo año, la población de Myanmar observará el devenir de la Copa Mundial de la FIFA™ en calidad de espectadores neutrales. Tras haber debutado en una fase de clasificación mundialista apenas en la edición de Sudáfrica 2010, y tras haberse impuesto a Mongolia a doble partido para acceder a la segunda ronda de la competición preliminar asiática para Brasil 2014 (donde el equipo cayó ante Omán), en Myanmar se respira optimismo en relación a poder erigirse pronto en un serio candidato a representar al continente en la máxima competición futbolística. Con toda seguridad, gracias al incesante dinamismo de la MFF y a la inminente ayuda de la FIFA, esa esperanza no hará sino acrecentarse.