Cuando el Bayern conquistó Europa
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No cabe duda de que esta noche, cuando suene en Mestalla el pitido inicial del penúltimo partido del Grupo F de la Liga de Campeones de la UEFA 2012/13 entre el Valencia CF y el Bayern de Múnich, los aficionados de ambos equipos evocarán innumerables recuerdos. Y no precisamente del choque de ida disputado hace ocho semanas, en el que el conjunto bávaro se impuso por 2-1, sino del pulso que ambos contendientes mantuvieron hace exactamente 4.199 días en el estadio Giuseppe Meazza de Milán.

Aún hoy, los vencedores de aquel encuentro se emocionan al recordarlo y hablan de "uno de mis mejores momentos como futbolista", "la coronación a toda una carrera" o de "un auténtico sueño".

Duelo de subcampeones
El 23 de mayo de 2001, Bayern de Múnich y Valencia CF se vieron las caras en la final de la máxima competición continental y, ya en el calentamiento, los hinchas alemanes mostraron sus deseos: ‘Hoy es un buen día para hacer historia’, rezaba una inmensa pancarta en la curva donde estaban ubicados. La posterior contienda deparó justo lo que anhelaba la afición alemana: una velada inolvidable. No en vano, el balón perforó la red hasta en once ocasiones; eso sí, siempre desde el punto de penal.

Gaizka Mendieta adelantó a los suyos en el minuto tres, después de que el árbitro señalase manos en el área del Bayern, mientras que Stefan Effenberg anotó el 1-1 final poco después de la reanudación. Previamente, en el minuto siete de la primera mitad, el arquero Santiago Cañizares había detenido una pena máxima lanzada por Mehmet Scholl. A la conclusión de los 120 minutos reglamentarios, los jugadores germanos supieron controlar mejor los nervios y se adjudicaron por 5-4 la épica tanda de penales entre los dos últimos subcampeones de la competición (el Bayern lo fue en 1999 y el Valencia CF en el 2000).

"Fue uno de mis mejores momentos como futbolista", recordaba en una entrevista exclusiva a FIFA.com el legendario arquero Oliver Kahn. El que fuera nombrado tres veces mejor guardameta del mundo detuvo tres penas máximas, convirtiéndose así en uno de los héroes de Milán, como aseguró años más tarde su compañero Patrik Andersson. "Por suerte teníamos a Oliver Kahn", dijo el sueco, quien, al igual que Paolo Sergio, erró su lanzamiento. Pero el Titán se encargó de deshacer el entuerto. Para el recuerdo quedaron su parada ante Mauricio Pellegrino, entrenador actual del equipo ché, o su extraordinaria exhibición de reflejos en el disparo de Amedeo Carboni. Cañizares, arquero rival, también firmó una actuación memorable, con sus dos penales blocados, pero la suerte le volvió a ser esquiva, y al igual que un año antes, en la final perdida ante el Real Madrid (3-0), se quedó con la miel en los labios. Inconsolable al final del encuentro, Kahn, se acercó a él para intentar animarle.

Fin a una sequía de 25 años
Este triunfo terminó otorgando el estatus de leyenda, para los seguidores del Bayern, no sólo a Oliver Kahn, sino a toda la plantilla de la temporada 2000/01. Al recordar a los laterales franceses Willy Sagnol y Bixente Lizarazu, al núcleo defensivo compuesto por Andersson, Sammy Kuffour y Thomas Linke, así como al aguerrido Owen Hargreaves, al capitán y mediocampista Stefan Effenberg, o a Mehmet Scholl, Hasan Salihamidzic y Giovane Elber, los aficionados del equipo bávaro se deshacen en elogios.

25 años después de su último triunfo en la extinta Copa de Europa, el campeón alemán por fin pudo alzar su cuarto título. "Fue la coronación a toda una carrera", reconocía el propio Effenberg. "Aquella victoria nos convirtió en héroes prácticamente inmortales. Fue una sensación fantástica que se prolongó durante semanas. Ahora ya han pasado unos cuantos años, pero es algo que continúa estando muy presente. Lo noto siempre que vuelvo a Múnich. La gente siente un gran respeto, me trata con mucho cariño, siempre con una sonrisa en la boca. Y estoy seguro de que aquel triunfo tuvo mucho que ver", apunta.

Once años después, Lizarazu también se emociona al recordarlo: "¡Fue como un sueño! En las finales siempre ocurre algo especial y nosotros esperábamos ese momento. Entonces llegó: Oliver Kahn detuvo el último lanzamiento y corrimos hacia él como locos. Jamás olvidaré esos seis o siete segundos que pasaron desde que salimos del mediocampo hasta que llegamos al área. ¡Fue increíble!", recuerda el francés.

Incombustible Albelda
David Albelda es el único protagonista de la final de Milán que todavía se mantiene en activo. El mediocampista, que entró en la segunda mitad del encuentro, sigue vistiendo la camiseta valencianista, mientras que muchos de sus compañeros y rivales de aquel día han cambiado de profesión y se han convertido en comentaristas de televisión.

Pero a pesar de que los jugadores que salten al campo este 20 de noviembre de 2012 sean otros, seguro que los aficionados, futbolistas y directivos del Bayern de Múnich, recordarán la noche en que su equipo logró hacer historia.