Ashe: "La Copa de la MLS será una batalla"
© Getty Images

"Será un partido entretenido", aseguró divertido a FIFA.com el defensa del Dynamo de Houston Corey Ashe en vísperas de la final del sábado ante el Galaxy de Los Ángeles. Esta edición de la Copa de la MLS será una repetición de la del año pasado, en la que el Houston cayó por 1-0, y volverá a enfrentar al Galaxy de Beckham y sus rutilantes compañeros contra el conjunto más tenaz y difícil de batir del campeonato, el Dynamo.

"Solo somos un grupo de tipos a los que no les gusta perder", explicó Ashe, inusualmente bajo para ser lateral izquierdo, pero combativo y perseverante como pocos. Un jugador que define a la perfección el laborioso espíritu de la formación texana. "Todos somos competitivos, dentro y fuera de la cancha. Trabajamos duro, tenemos algo de talento, pero sin demasiados alardes. Todos y cada uno de nosotros nos empleamos al máximo cada vez que pisamos el césped".

El contraste entre el Houston y su adversario tampoco puede ser más evidente. Los de Los Ángeles tienen dos jugadores en la recién publicada lista del equipo ideal del año de la MLS, mientras que el Dynamo, que se decanta por un enfoque colectivo, no tiene ninguno. "Hemos sido el mejor club de la MLS desde julio", aventuró recientemente Bruce Arena, el locuaz técnico del conjunto angelino. Y aunque la afirmación puede sonar algo presuntuosa, resulta muy difícil refutarla, como bien sabe Ashe.

El súper club de Hollywood
"El Galaxy es un equipo con mucho talento. Landon [Donovan] y [Robbie] Keane han estado rompedores y Becks [David Beckham] está jugando fenomenal; puede colocar un pase donde se le antoje", declaró el defensa de 26 años de edad, quien a veces también ejerce de mediocampista por el flanco izquierdo. "Tienen todos esos grandes nombres. Será una batalla, y a nosotros nos gusta pelear duro".

Ashe representa el sistema que el entrenador del Dynamo, Dominic Kinnear, ha implantado concienzudamente durante las siete temporadas que lleva en el puesto. Fichado en 2007, un año después de la creación del club, Ashe era entonces prácticamente un desconocido que no despertaba demasiado interés en la liga. Fue capitán de la selección estadounidense sub-17 que participó en la Copa Mundial de la categoría en Finlandia 2003, pero no parecía llamado a grandes cosas. Además, su reducida estatura se antojaba un escollo en la MLS, a pesar de su fructífera trayectoria en el fútbol universitario.

Kinnear, ex internacional con Estados Unidos, vio algo en aquel inteligente y esforzado joven que derrochaba arrojo por los cuatro costados. "Dom [Kinnear] sabía que yo iba a trabajar a tope con y sin el balón, y yo sabía qué se esperaba de mí", explicó Ashe, poseedor de una habilidad casi prodigiosa para estar en todas partes y ejecutar con éxito entradas de alto riesgo. "Cuando llegué, allá por 2007, me fijé en los compañeros del equipo, los veteranos, y las lecciones estaban claras: la capacidad de trabajo es importante. Me esforcé al máximo para darlo todo, y Dom lo apreció".

Houston resultó perfecto para Ashe. Y al igual que el equipo, ha ido a más con cada temporada. Comenzó con unos cuantos partidos en sus dos primeros años, pero ahora es un sólido líder, titular habitual y el mejor valedor de la belicosa filosofía de Kinnear. "El entrenador me dio una oportunidad", aseveró Ashe. "Me gané su confianza y cree en mí".

El tapado Dynamo
Pese a que ha alcanzado las eliminatorias en todas las ediciones, excepto en una, y ha conquistado dos títulos, el Dynamo no siempre recibe el respeto que exige su palmarés. A menudo se le tacha de demasiado directo y físico. Pero para sus jugadores, estas críticas no son sino un motivo de orgullo.

"No nos da miedo desplazarnos fuera de casa", añadió Ashe en referencia al choque del sábado, que al igual que el año pasado se celebrará en Los Ángeles. "No importa dónde juguemos", confirmó muy cómodo con su condición de tapado. "Para eso trabajamos duro todo el año, y quizás ellos tengan una cierta ventaja, porque no tienen que viajar y contarán con el apoyo de su afición, pero eso a nosotros no nos importa. Estamos contentos de jugar en su feudo".

Si Ashe guarda algún amargo recuerdo de la final de 2011, que el Galaxy ganó gracias a un único gol, obra del emblemático Donovan en la segunda mitad, no lo demostró. Él es de los que prefieren mirar hacia adelante. "Va a haber mucha expectación, porque será el último partido de Beckham y seguro que quieren darle una despedida por todo lo alto, pero no hay problema".

"Creo que será un duelo abierto", concluyó, su voz distante, casi impaciente. "Un encuentro en el que iremos a por todas durante los 90 minutos con las emociones a flor de piel".