Carlos Bianchi, el jugador y el técnico
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El entrenador Carlos Bianchi, de regreso al club argentino Boca Juniors luego de siete años sin dirigir, es considerado uno de los mejores directores técnicos del mundo, tras conocer la gloria internacional al sumar varios trofeos con el club auriazul.

Conocido como el 'Virrey', Bianchi, debutó como futbolista en Vélez Sarsfield en 1967, cuando tenía 18 años, curiosamente frente a Boca, y pronto se convertiría en un goleador implacable y certero.

En 1973 emigró a Francia, adquirido por Stade Reims, en el que marcó más de 100 goles y fue tres veces máximo artillero del campeonato galo, para luego pasar a París Saint-Germain, en el que se anotó en otras dos ocasiones como goleador del 'Championnat' francés.

Bianchi cerró su ciclo en Francia en el Racing Estrasburgo, sin poder mostrar allí su capacidad frente a las redes rivales.

En 1980 regresó a Vélez, donde terminó por convertirse en el mayor goleador histórico, para finalizar su ciclo como jugador en 1984 en Stade Reims, donde de inmediato inició su carrera como director técnico.

El técnico de Vélez
Pero los logros en este nuevo papel no llegaron hasta su nuevo regreso a Argentina en 1993 para asumir en Vélez Sarsfield, al que condujo a la conquista del torneo Clausura ese año en su primera participación, además del Apertura-95 y el Clausura-96.

La gran hazaña la alcanzaría en 1994, cuando llevó a Vélez a la gloria, primero con la obtención de la Copa Libertadores de América, al derrotar por penales al brasileño Sao Paulo que dirigía Telé Santana, y en Tokio, con la conquista de la Copa Intercontinental, con un inolvidable triunfo (2-0) sobre el poderoso AC Milan de Italia de Fabio Capello.

Luego de brillar en Vélez, Bianchi intentó probar suerte en el fútbol italiano y en 1996 desembarcó en AS Roma, pero no logró buenos resultados, y el distanciamiento con Francesco Totti, símbolo de ese club, le marcó la puerta de salida.

Su era en Boca
La revancha para el 'Virrey' llegaría otra vez en Argentina, con la oportunidad de conducir a Boca, curiosamente a pesar de que Bianchi años más tarde reconocería que en su niñez para seguir a su padre era hincha del archirrival River Plate.

En Boca, Bianchi repetiría la receta exitosa utilizada en Vélez, y arrasó con la obtención del Apertura-98 y el Clausura-99, con un invicto que llegaría a 40 partidos.

El club 'xeneize' había ganado sus dos primeras copas Libertadores mucho tiempo atrás y se abrazó de nuevo a la gloria continental en 2000, con un triunfo, otra vez desde los 11 metros, frente al brasileño Palmeiras.

La epopeya continuó en Japón, cuando Boca se dio el lujo de derrotar por 2-1 al español Real Madrid con un doblete del goleador Martín Palermo para asombrar al mundo, y coronar ese 2000 histórico con la obtención del torneo Apertura local.

En 2001 volvió a ganar la Libertadores, esta vez con victoria sobre el mexicano Cruz Azul, pero no pudo festejar en Japón, porque Bayern Munich lo derrotó por 1-0, y esa caída en suelo asiático cerró la primera etapa de Bianchi en Boca cuando ya era notorias las diferencias que mantenía con el entonces presidente del club y actual alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Los éxitos antes del adiós
Regresó en 2003, nuevamente en otra temporada fantástica, con la obtención de la Libertadores tras vencer al brasileño Santos, para luego superar nuevamente a Milan, ahora por penales, y pocos días después, alzar el trofeo del Apertura local.

Sin embargo, el desmembramiento del plantel, y una inesperada caída ante el colombiano Once Caldas en la final de la Libertadores-2004 precipitaron su salida del club.

De regreso a Europa, Bianchi aceptó la propuesta del español Atlético Madrid, pero otra vez los resultados negativos detonaron su despido, y el comienzo de una 'siesta', como él mismo anunció, un descanso largo del que recién despertó ahora, decidido a rencontrarse en Boca con el sabor de emprender, de nuevo, el desafío de ser director técnico.