Rijkaard: "La clave del éxito es la juventud"
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Frank Rijkaard, el legendario futbolista holandés y actual seleccionador de Arabia Saudí, no piensa dormirse en los laureles pese a los muchos éxitos que ha conquistado como jugador y como entrenador. Rijkaard se ha propuesto, siguiendo el modelo de la famosa cantera del Barcelona, basar el futuro futbolístico de Arabia Saudí en los mejores talentos jóvenes del país.

En las últimas horas del año 2012, FIFA.com ha conversado con el ex entrenador de los Países Bajos y del Barça sobre sus planes para el fútbol saudí, sus recuerdos de Catalunya y sus pronósticos para el Balón de Oro de la FIFA de este año.

Señor Rijkaard, ya ha pasado casi un año desde que accedió al cargo de seleccionador nacional de Arabia Saudí. ¿Qué tal le ha ido la experiencia hasta la fecha?
No ha sido fácil, pero eso ya lo sabíamos antes de empezar. Creo que los dos últimos partidos nos han servido para sacudirnos de encima un círculo vicioso de malos resultados. Contra el Congo arrancamos la victoria en los últimos minutos, y contra Argentina terminamos en empate. Ahora miramos hacia el futuro con más ilusión.

En una entrevista anterior con FIFA.com, usted declaró que se había elaborado un plan para el futuro del fútbol saudí basado en la juventud. ¿Cómo está funcionando?
Como queríamos. Hay mucha gente entregada a este proyecto. Tenemos entrenadores españoles que trabajan diariamente, y ya se han conseguido grandes resultados con los jugadores más jóvenes, de unos 12 años en adelante. Son noticias excelentes, aunque, ni que decir tiene, los frutos de este trabajo no se producirán de la noche a la mañana. Estos muchachos tienen diez, a lo sumo 12 años, y deberá pasar toda una década hasta que se vea algún resultado. Pero había que hacerlo. Fíjense, por ejemplo, en Japón. Hace diez años empezaron a trabajar en un plan parecido y ahora disfrutan de sus beneficios. El éxito nace de la organización, la determinación y la experiencia, sin olvidar el cumplimiento de las reglas, de manera que no es asunto fácil.

Arabia Saudí quedó eliminada en la tercera ronda de la competición preliminar de la Zona Asiática para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. ¿Ya se le ha pasado a su equipo la decepción de saberse fuera de la fase final por segunda edición consecutiva?
Si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea. Desde hace poco, cargamos más responsabilidad sobre los hombros de los jugadores más jóvenes e inexpertos, como los integrantes del equipo que se enfrentó a Australia en el último partido de nuestra campaña de clasificación. Tratamos de conseguir una buena mezcla de juventud y experiencia y, como he dicho antes, dados los resultados recientes contra el Congo y Argentina [3-2 y 0-0 respectivamente], parece que al final crearemos algo nuevo.

Hablemos de la EURO 2012 de la UEFA. ¿Le sorprendió la temprana eliminación de los Países Bajos?
Nadie se lo esperaba, pero durante la competición quedó claro que el equipo no se encontraba en su mejor momento. Así es el fútbol. Si no estás bien cuando toca estarlo, y no rindes, pasan estas cosas. Es lo bonito de nuestro deporte. Lamentablemente, esta vez le ha tocado a los Países Bajos, pero puede sucederle a cualquiera.

Usted entrenó al Barcelona durante cinco años. ¿Qué recuerdos guarda de su paso por el club?
Cinco años es mucho tiempo. Vivimos momentos difíciles y otros excelentes, pero lo normal es recordar sólo lo positivo. Estoy contento porque tuve la oportunidad de trabajar en un club muy grande como el Barcelona con auténticos astros del fútbol. Por lo tanto, guardo recuerdos maravillosos.

Usted puso fin a una prolongada sequía de títulos en el Barça. Durante su estancia, el club conquistó la Liga de Campeones, la liga española (dos títulos) y dos Supercopas de España. ¿Se podría decir que estableció los cimientos de la actual hegemonía del Barcelona?
Por supuesto que no. Yo sólo pasé por allí. Logré triunfos, sin duda alguna, pero lo que conseguimos se debió al trabajo del grupo, de todos sus componentes. Dicho esto, supongo que mantuve una buena relación con los jugadores, pues de lo contrario no habría ganado dos títulos de liga ni la Liga de Campeones. Básicamente, creo que la hegemonía actual se debe a que el Barcelona lleva muchos años trabajando con los futbolistas de la cantera; se debe a la concepción del club, que le sirve para crear una cultura futbolística propia. La labor del entrenador consiste en aclimatarse a esa filosofía. A mí me resultó muy fácil porque soy holandés y jugué en el Ajax. En cuanto me sentí cómodo en la entidad, viví una época maravillosa.

Yo estoy convencido de que el Barcelona tiene tanto éxito porque posee varios equipos juveniles junto al primer equipo. Por ellos se empieza. Esto debería suceder también, por ejemplo, en Arabia Saudí; es decir, habría que crear un estilo y una concepción del juego propios. Debemos empezar por las categorías inferiores, y sólo así podremos esperar éxitos en el futuro. El Barcelona no cosechó resultados de golpe. Cuando yo llegué, el club llevaba cinco años sin ganar nada. Se requiere mucha paciencia y fe en uno mismo.

El Barcelona se ha hecho famoso por su atractivo juego. Si tuviera que enfrentarse al equipo, ¿qué tácticas emplearía?
No existe una receta mágica, pero hay que adaptarse a su estilo. La mayoría de los clubes que han triunfado contra el Barcelona han utilizado una defensa muy organizada y disciplinada. El Inter de Milán y el Chelsea lo eliminaron de la Liga de Campeones [en 2009/10 y en 11/12 respectivamente], y también lo superó el Real Madrid [que ganó la liga en 2011/12]. Podríamos llamarlo “la receta de José Mourinho”, que este técnico empezó a poner en práctica cuando estaba en el Chelsea. Si te enfrentas así al Barcelona, de diez veces que lo intentes le ganarás una, pero tampoco tienes el éxito garantizado.

Después del Barcelona, se sentó en el banquillo del Galatasaray turco. ¿Qué opina de la gran temporada que está cuajando este año el equipo en la Liga de Campeones?
Me alegro mucho, porque estamos hablando de un gran club con una afición soberbia. Por desgracia, cuando yo estuve en él las cosas eran distintas. No conseguí hacer nada, ni siquiera fichar jugadores de renombre, pese a que necesitábamos desesperadamente armar un equipo mejor que el que teníamos. Si bien no empezamos del todo mal, al final caímos porque no teníamos un conjunto fuerte. Ahora, el Galatasaray posee un grupo directivo excelente y muy unido, que ha conseguido montar un equipo potente. Me alegro mucho por ellos. Es fantástico.

Usted forma parte de un elenco de grandes figuras que entrenan en Asia, entre las que cabe mencionar, por poner dos ejemplos, a Marcello Lippi en China y a Diego Maradona, cuya estancia en Emiratos Árabes Unidos concluyó en julio de 2012. ¿Contribuyen estos técnicos famosos a cerrar la brecha futbolística que existe entre Asia y el resto del mundo?
En realidad no están contribuyendo demasiado, porque se trata en todos los casos de proyectos a muy corto plazo. Aquí llegan entrenadores procedentes de naciones futbolísticas de primer orden, con contratos de un año a cambio de salarios descomunales y, una vez pasado este tiempo, las asociaciones recurren a otros que deben empezar desde cero. Esta situación no ayuda al fútbol del continente. Lo que se necesita es una concepción novedosa y diferente. Hay que trabajar con las categorías inferiores para producir jugadores profesionales de primera calidad. Los entrenadores nacionales deben recibir formación y capacitación y, para proporcionarla, hay que traer a personas cualificadas de Sudamérica y Europa que sepan hacerlo bien. Los contratos a corto plazo no son buenos: las planificaciones se deben seguir de principio a fin.

El lunes que viene se anunciará el nombre del ganador del Balón de Oro de la FIFA. ¿Quién cree usted que se llevará el premio?
Yo diría que Lionel Messi, porque creo que es el mejor de los tres aspirantes que figuran en la lista definitiva, y porque ha bordado un año espectacular.

Usted que ha hecho debutar a Messi, ¿qué opina de él como persona dentro y fuera de los terrenos de juego?
Es una gran persona. Messi no es solamente un futbolista excepcionalmente dotado, es también un hombre mentalmente muy fuerte, muy inteligente y entregado como nadie a su trabajo. Personalmente, me encanta verlo jugar. Me siento muy orgulloso de él y de lo que ha conseguido. Sencillamente, es el mejor.