Calderón: "Me gusta evolucionar"
© AFP

Desde el comienzo de su carrera con el Porvenir de Buenos Aires hasta el momento de colgar las botas, el ex internacional argentino Gabriel Calderón conquistó multitud de títulos en el fútbol de clubes. Con la Albiceleste ganó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Japón 1979 y participó en dos ediciones de la Copa Mundial de la FIFA: España 1982 e Italia 1990, donde llegó a la final.

Después de su retiro, Calderón pasó a los banquillos y, en los últimos años, se ha convertido en uno los entrenadores más destacados de Asia occidental. El técnico registró éxitos importantes en Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes Unidos, antes de tomar las riendas de la selección de Bahréin, que aspira a clasificarse para la Copa Asiática 2015.

FIFA.com ha conversado en exclusiva con Calderón sobre su carrera futbolística, sus logros en Asia, el estado actual del fútbol argentino y las razones de su pasión por su compatriota Lionel Messi.

En su exitosa carrera como jugador vistió las camisetas del Real Betis, el Paris St. Germain, el Sion y otros clubes. ¿Se siente satisfecho de sus logros en los terrenos de juego?
Sí y no [risas]. He jugado en Europa y participé en una final del Mundial, pero habría sido más feliz si hubiera jugado en el Real Madrid, el Barcelona o el Manchester United. Mi carrera fue buena, pero me gusta evolucionar, y sinceramente creo que la cosa habría sido muy diferente si hubiese jugado en un club grande.

Ganó la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA en Japón 1979. ¿Todavía recuerda aquel torneo?
Por supuesto. Fue la primera máxima competición en la que participé como jugador, ¡y gané el título! Guardo un recuerdo maravilloso de aquella experiencia, porque además me abrió las puertas de la absoluta, donde jugué al lado de grandes estrellas como Diego Maradona o Ramón Díaz. Proclamarme campeón del mundo con la selección juvenil me permitió vivir un gran momento, pero además supuso un paso muy importante en mi carrera.

También formó parte de la selección Argentina que terminó subcampeona de la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990. ¿Qué significó para usted participar en aquella competición?
Después de jugar con la Albiceleste durante tantos años, disputar la final de un Mundial fue un momento muy especial. Pero, por supuesto, a nadie le gusta perder una final. Si alguien te dice antes de que comience el campeonato que acabarás segundo, a lo mejor te lo replanteas y no vas. No jugamos bien y perdimos, pero el fútbol es así.

Después de una trayectoria repleta de éxitos como jugador, en su nueva carrera de entrenador ha conseguido ya grandes satisfacciones en diferentes países asiáticos. ¿Cuáles fueron las etapas más importantes de su paso por Asia occidental?
Cada momento es importante para mí. Recuerdo cuando me hice cargo de la selección saudí. El combinado atravesaba un período muy difícil debido a su eliminación en la primera ronda de la Copa del Golfo, pero al final conseguimos clasificarnos para el Mundial sin perder ni un solo partido en las eliminatorias. Fue un gran logro. En el penúltimo partido, contra Uzbekistán, el Estadio Rey Fahd de Riad ya estaba lleno hasta la bandera tres horas antes del saque inicial. Fue increíble. Con el Ittihad gané el título de liga. Jugamos nuestro último partido contra Al-Hilal, en el gran clásico del fútbol saudí. Sentí una felicidad tremenda al conquistar aquel título. También recuerdo la final de la Liga de Campeones asiática, donde, después de una racha muy buena rumbo al partido decisivo, ¡perdimos el título por dos errores garrafales! Luego gané la liga con Al-Hilal sin conocer la derrota en toda la temporada. Aquel triunfo me llenó de satisfacción. También con el Bani Yas emiratí conseguimos resultados fantásticos.

Fue el último entrenador que llevó Arabia Saudí a clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA. ¿Cuál es el secreto de su éxito?
El secreto está en mi relación con los jugadores. Manteníamos una relación fantástica, que ayudó a los jugadores a trabajar con la máxima intensidad y con la moral muy alta. Lo daban todo en los entrenamientos, porque había respeto mutuo. En mi opinión, el respeto es fundamental si quieres que los jugadores lo den todo. Por eso conseguimos excelentes resultados.

Después de entrenar en tres clubes, tomó las riendas de Bahréin, la tercera selección nacional en su carrera de director técnico. ¿Para un entrenador, cuál es la diferencia entre un club y una selección?
En el club tienes tiempo suficiente para organizar las cosas y siempre trabajas con el mismo grupo, mientras que en la selección dispones de más opciones, pero no hay tiempo para trabajar con los jugadores durante los entrenamientos. Pero, eso sí, siempre puedes escoger a los mejores, lo cual está muy bien. A veces, con la selección tienes todo el tiempo del mundo para trabajar, pero escasean los momentos que puedes compartir con los jugadores. Sin embargo, en otras ocasiones pasa justo lo contrario: casi no hay tiempo para tanto trabajo.

¿Qué opina del nivel actual del fútbol argentino? ¿Qué necesita para recuperar el prestigio y ponerse de nuevo a la altura de las demás potencias?
Por el momento, Alejandro Sabella está haciendo un buen trabajo, pero tiene asignaturas pendientes, sobre todo en la defensa y el mediocampo. En ataque, sin embargo, contamos con los mejores jugadores del mundo. Hay que mejorar el rendimiento defensivo y en la medular, e incorporar gente joven para conseguir más equilibrio. En general, Sabella ha hecho un buen trabajo desde que asumió el cargo.

Tuvo la oportunidad de seguir Sudáfrica 2010 en calidad de miembro del Grupo de Estudios Técnicos. ¿Cómo valoraría aquella fase final en términos generales y cómo calificaría la actuación de la selección Argentina?
Fue un gran torneo y la organización resultó excelente. El nivel fue muy bueno también. Estoy contento por el triunfo de España, que tuvo un rendimiento inmejorable y desplegó una calidad excepcional. Pero Paraguay también ofreció una buena actuación, y Alemania contaba con jugadores jóvenes excelentes. No obstante, Argentina reunía condiciones para haber rendido mucho más y haberse anotado mejores resultados, sobre todo en el partido contra Alemania, donde estuvimos muy lejos de nuestro nivel habitual.

Lionel Messi ganó el Balón de Oro de la FIFA, y usted personalmente votó por él. ¿Por qué?
En mi opinión, Messi es el mejor, porque tiene un gran talento y juega con una gran coordinación entre pies y cabeza. Lo que hizo el año pasado fue sencillamente increíble. Los jugadores suelen llegar a la cima de sus carreras justo antes de retirarse, pero Messi lo ha hecho a los veinte años. No para de batir récords. Recuerdo que, hace unos años, Arsene Wenger describió a Messi como un jugador de PlayStation. A todo el mundo le encanta verle jugar, y para mí es el mejor del mundo.