Dani Alves: "Las excusas son de perdedores"

Si algo ha caracterizado a Brasil a lo largo de su rica historia futbolística, es la facilidad para producir defensores laterales de clase mundial. Desde Carlos Alberto, que deslumbró a todos en la década del 70, la lista incluye a nombres de la talla de Cafú, Roberto Carlos, Maicon, Marcelo y Dani Alves. Este último, justamente, es una de las piezas destacadas del FC Barcelona que ha sabido revolucionar el fútbol moderno a fuerza de títulos y rendimientos espectaculares.

A sus 29 años, el futbolista nacido en Bahía se ha erigido además como uno de los integrantes más experimentados de una selección pentacampeona que lucha contra reloj en la búsqueda de identidad antes de disputar la Copa FIFA Confederaciones y la Copa Mundial de la FIFA ante su exigente torcida. De eso y mucho más, habló sin pelos en la lengua con FIFA.com.

Dani, ¿qué sensaciones tiene tras haber sido votado por sus propios colegas como el mejor lateral derecho del mundo en 2012?
Las sensaciones de estar en la Gala del Balón de Oro son increíbles. Poder compartir este corto tiempo con tanta gente del fútbol, tanto del presente como del pasado, para mí siempre es un privilegio. Y más aún cuando asistes para ser reconocido por tu trabajo, por lo que has hecho durante todo el año. Es evidente que cuando tienes un gran equipo, en un deporte colectivo, es más fácil recoger premios individuales. Lo disfruto mucho.

Que el voto provenga de los futbolistas, ¿lo vuelve aún más especial?
Sin duda alguna, porque el reconocimiento ya no depende de que le caigas bien o mal a un aficionado. Viene de gente que vive de esta profesión y que sabe lo difícil que es. Saben de lo que están hablando, y eso lo hace especial. Sólo tengo que agradecerles el voto, el cariño y el reconocimiento. Nuestro objetivo es siempre agradar a los otros, además de disfrutar de la magia que tiene el fútbol. Y tengo en claro que hay un montón de jugadores que podrían estar aquí, por eso me siento un privilegiado.

A la hora de hacer un balance personal de 2012, ¿le hubiese gustado jugar un poco más? Las lesiones lo han tenido a maltraer…
Sí, claro. Todas las lesiones que no tuve nunca a lo largo de mi carrera, han coincidido ahora. Pero mi filosofía es no buscar los ‘por qué’, y sí los ‘para qué’. Y pienso que me tenía que pasar para valorar ciertas cosas que uno no ve cuando se encuentra tan metido en la profesión. Me vino bien para madurar y aprender, lo tomo así. Creo que cuando uno es fiel a su trabajo, cuando se es un gran profesional, las cosas vuelven a su sitio. Ahora estoy muy feliz de haber empezado este año jugando y de poder participar estando bien físicamente.

El año pasado también trajo varios cambios en la selección. ¿Qué puede aportarle la llegada de Luiz Felipe Scolari a Brasil?
Siempre que hay cambios se espera que sean para mejorar. En nuestro caso, esperamos que sirva para encontrar un punto de equilibrio, para que vuelvan a respetarnos como selección por los jugadores y la historia que tenemos. Se ha elegido al último campeón del mundo y eso quiere decir muchísimo. Requiere respeto: ganar cualquier competición es difícil, él lo ha logrado, y ojalá que venga para aportarnos ese punto de equilibrio que quizás nos ha faltado. Estamos a las puertas de dos competiciones muy importantes en nuestra casa, con nuestra gente, por lo que todo lo que sume y ayude nos tendrá encantados e ilusionados. Queremos devolverle la esperanza a nuestra gente.

Muchos creen que Brasil, por el hecho de ser local, es principal candidato a ganar la Copa FIFA Confederaciones y la Copa Mundial de la FIFA. Sin embargo, los que conocen la pasión con que se vive allí, saben que la presión será muy fuerte. ¿Está listo el plantel para convivir con eso?
El que no esté preparado, tiene menos de seis meses para hacerlo. Porque al final se juega ahí, y hay que prepararse. Es cierto que tenemos jugadores jóvenes, pero cuentan con experiencia y han sido campeones con sus equipos. En mi opinión, la ilusión que tenemos de poder jugar competiciones tan grandes en nuestro país supera todas las otras dificultades que supone. Nuestra ilusión está por encima de todo.

¿Están ansiosos por jugar una competición oficial? La ausencia en la eliminatoria les ha privado de contar con esa posibilidad más a menudo…
Exacto, poder competir es lo que echamos de menos. Cuando llegas a un torneo oficial se compite realmente, de verdad. Y por más que tomemos muy en serio los partidos amistosos, allí falta la responsabilidad de saber que si pierdes quedas fuera de algo como un Mundial en tu casa. Esa presión es buena para el futbolista, te mantiene vivo, bien concentrado y enfocado en lo que quieres. Y eso hace al equipo: la dificultad y la alegría de una competición te unen. Pero es lo que hay, tenemos que convivir con eso. Las excusas son de perdedores. Y en la selección perdedores no hay porque para estar aquí todos han tenido que superar cosas muy importantes. Nosotros jugamos al fútbol, hacemos y disfrutamos de lo que amamos. La presión no existe para alguien que hace su trabajo con amor e ilusión.

Hace poco, Ronaldo manifestó que Brasil no está entre las cinco mejores selecciones del circuito. ¿Coincide?
Veo algo más o menos parecido. Tenemos una selección que, al no competir, no ha podido evolucionar. Contamos además con jugadores muy jóvenes que atraviesan un proceso muy rápido e importante, y son ellos los que nos van a defender en la Copa Mundial. La idea es aprovechar la Copa Confederaciones para afirmar un equipo y competir como tal. Aún queda un año y medio para el Mundial y en ese tiempo  tenemos que encontrar el equipo sí o sí. Al final, como dije antes, no va a dejarse de jugar el Mundial si no lo encontramos. Con lo que tenemos, tendremos que hacernos responsables de todo un país. Y quieras o no ese es un peso, una responsabilidad. Lo importante es que cada uno se mire a sí mismo y sepa lo importante que es defender esta camiseta. Con esa idea vamos a conseguir un gran equipo porque calidad hay de sobra.

Lo vimos hablando muy animado con Neymar hace unos minutos. ¿Ha intentado convencerlo de que se mude al FC Barcelona?
Sí, claro. ¡Hace mucho tiempo! (ríe) Cuando surgieron los rumores de transferencia para Europa le he recomendado que venga al Barcelona. Este es más que un club, su eslogan lo dice todo: te cuidan, te miman, te atienden siempre bien a ti y a tu familia. Mira, este club tiene valores que casi ningún otro tiene en el fútbol, y eso lo hace diferente a los demás. Al final la gente habla de que no se puede competir con el Barcelona, pero si vas al club ves que se trata de un trabajo hecho desde abajo el que hace que tengamos los grandes jugadores que tenemos. Si miras los fichajes que hace, son fichajes puntuales. Los demás son todos de la cantera. Apuesta por ello y al final tiene un resultado. Hemos contado con dos compañeros peleando por el Balón de Oro, esa es una demostración de que la calidad está ahí sin gastar un número estratosférico para contratar futbolistas.

¿Qué es lo que más lo sorprendió en su llegada al club?
Me pareció muy curioso que no fiche jugadores por el nombre ni por la fama que tengan. Por el contrario, ficha pensando en dónde encajaría ese jugador dentro del equipo, qué trabajo puede hacer. Y a partir de ahí siempre creces como conjunto. El trabajo no es de dos días, sino de años, años y años. Todos los que formamos parte hoy del Barcelona tenemos que sentirnos privilegiados. Pasar por este club es recomendable para la salud, para todo… realmente reconoces lo que son valores humanos, futbolísticos y de competición. Sin lugar a dudas es el mejor club y equipo del mundo.