Fernando, eficacia y discreción
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Fernando todavía era un muchacho de 21 años recién llegado al FC Porto cuando le encomendaron la tarea de contener el ataque del Manchester United (comandado entonces por Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney) en los cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA 2008/09. Pese a todo, su falta de experiencia no se notó: aunque no evitase la eliminación de los Dragones, el envidiable despliegue físico que realizó el volante brasileño para marcar a los astros rivales y la excepcional cobertura que brindó a la retaguardia le valieron elogios, y algo más.

Tras aquella eliminatoria, Fernando recibió un apodo tan cariñoso como poco habitual por parte de los hinchas del Porto, un símbolo del estrecho vínculo que se estableció entre ambos a partir de ese momento. “Recuerdo que la gente empezó a llamarme ‘Pulpo’, pero yo no lo entendía muy bien”, confiesa el jugador a FIFA.com. “Más tarde me lo explicaron: era porque estaba en todos lados, corría mucho y parecía que tenía muchas piernas. Fue una buena muestra de reconocimiento”, añade, riéndose.

Y si ese extraño sobrenombre cuajó fue tan solo porque Fernando siguió haciendo gala, en las siguientes temporadas, de la misma intensidad y eficacia de aquel choque contra el Manchester. Y, mejor aún, lo hacía discretamente, recibiendo pocas tarjetas, y con la garra típica, y fundamental, de un volante de contención. Esas fueron las características que convirtieron al centrocampista oriundo de Goiás en titular indiscutible, una especie de pilar que ha sustentado a tres generaciones vencedoras del FC Porto.

“Es un rasgo que tengo. Siempre he hecho lo que necesitaba el equipo para conseguir resultados”, apunta. “Por eso mismo no aparezco tanto, pero creo que ser discreto a veces es positivo, porque muestra lo mucho que me estoy entregando por el equipo. Es parte de mi función”.

Incluso sin “aparecer tanto”, Fernando ha ido acumulando títulos (una UEFA Europa League, tres ligas portuguesas y dos Copas de la Liga, entre otros), respeto e importancia en los cinco años que lleva en el club. Hasta tal punto que, a sus 25 años, es ya uno de los integrantes más curtidos del plantel, junto a nombres como Hélton, Lucho González o João Moutinho, este último un fichaje posterior a él.

“El Porto trabaja siempre con jugadores jóvenes, renovándose, así que puedo decir que soy uno de los más experimentados, sí. También porque llevo ya mucho tiempo jugando en el alto nivel”, afirma Fernando. “Los jóvenes, como Danilo, Alex Sandro o James Rodríguez y Kelvin, preguntan sobre mis experiencias, e intento explicarles cómo he llegado hasta aquí. Hablo de la adaptación, doy consejos de cómo acostumbrarse al fútbol de aquí y rendir a un buen nivel. No soy viejo, pero me considero un jugador rodado y al que le ha ido bien”.

Discreción no rima con selección
A la vez que goza de prestigio en Portugal, Fernando tiene que convivir con el hecho de ser un “olvidado” en su propio país. No son pocos los compañeros, o rivales, que se han preguntado por qué un futbolista tan constante no viste los colores de la selección brasileña. Recientemente, Lucho González fue más lejos: “Nunca se habla de Fernando, pero es un jugador que ha demostrado categoría internacional. No comprendo cómo no es titular en la Seleção”.

Titular, nada menos. Fernando no tiene respuesta para la extrañeza de su compañero. “Siempre presto atención a las convocatorias, y mantengo las esperanzas. Recibo cartas y me llegan preguntas sobre la selección, lo que puedo decir es que sigo trabajando”, asegura. “En Europa tengo mucha visibilidad, pero no en Brasil, porque me fui joven de allí, y ahora juego como un europeo, con unas características diferentes a las de los volantes brasileños”.

Su estilo, explica, no era del agrado de técnicos como Mano Menezes, que siempre prefirió volantes ofensivos. Y, aunque Fernando sea justo lo contrario, lo que le permite seguir soñando es precisamente la vuelta de Luiz Felipe Scolari, conocedor del fútbol portugués (dirigió al combinado luso entre 2003 y 2008) y, sobre todo, un entrenador que se consagró utilizando un medio más replegado.

“Creo que Brasil carece de ese tipo de centrocampista que aporta equilibrio, como Gilberto Silva y Dunga antes, y eso puede ser algo positivo para mí”, analiza. “Por eso sigo con la esperanza de que pueda surgir una oportunidad. Tengo la impresión de que, en breve, va a necesitar a un volante así”.

Mientras espera, Fernando continúa esforzándose para ayudar al FC Porto en diversos frentes. Corriendo sin parar, aspira a ganar su cuarta liga nacional con el equipo y “llegar lo más lejos posible”, como dice, en la Liga de Campeones, comenzando por el encuentro de este martes contra el Málaga, correspondiente a octavos de final. Exactamente como hizo en aquella campaña de 2009.

“Será una eliminatoria equilibrada, porque son dos equipos de dimensiones similares. Por eso, tenemos que hacer un buen partido en casa”, apuesta. “El grupo está fuerte, en una buena dinámica, y estoy convencido de que lograremos más títulos esta temporada”. Quién sabe si con eso Fernando pasará entonces a ser algo más conocido. Para alguien que rebosa discreción solo puede ocurrir de ese modo, de forma colectiva.