La gran resonancia que tuvieron los Torneos Olímpicos de Fútbol en 1924 y 1928 intensificó el deseo de la FIFA de contar con su propio campeonato. El presidente de la FIFA Jules Rimet fue la fuerza motriz que impulsó la búsqueda de los medios necesarios para hacer realidad este sueño. Tras una propuesta del Comité Ejecutivo, el Congreso de la FIFA celebrado el 28 de mayo de 1928 en Amsterdam decidió organizar un Campeonato Mundial: había nacido la Copa Mundial de la FIFA.
Un año más tarde, Uruguay, dos veces campeón olímpico, y que preparaba la celebración del centenario de su independencia para 1930, recibió el encargo de organizar la primera Copa Mundial de la FIFA. La decisión de la FIFA de llevar el primer torneo a Uruguay no fue aprobada por todos, ya que Europa se encontraba inmersa en una crisis económica. Participar en una competición al otro lado del Atlántico implicaba un largo viaje por mar.
Además, para algunos clubes supuso quedarse durante dos meses sin sus mejores jugadores, problema que sigue existiendo hoy en día. La organización de la primera Copa Mundial de la FIFA tuvo un formato bastante distinto al del torneo actual. No hubo fase previa, 13 selecciones accedieron por invitación y el sorteo final no se realizó hasta que llegaron todos los equipos a Uruguay.