Tras dos Copas Mundiales de la FIFA celebradas en Europa, a partir de 1962 se estableció la alternancia entre Europa y América. Este fue el modelo seguido hasta 1996, cuando se asignó la Copa Mundial de la FIFA 2002 a dos países asiáticos. Para 1962 el número de países inscritos no aumentó apenas con respecto al torneo anterior, y todavía bastaban menos de 100 partidos en la fase previa para determinar los 14 clasificados para la fase final.

En esta ocasión los dos países clasificados automáticamente eran sudamericanos, el vigente campeón, Brasil, y el anfitrión, Chile. También eran de Sudamérica Argentina, Uruguay y Colombia, que habían derrotado respectivamente a Ecuador, Bolivia y Perú, en eliminatorias a dos partidos.

De Europa esta vez sólo había un representante británico, Inglaterra. Escocia estuvo cerca de clasificarse, pero perdió en una eliminatoria contra Checoslovaquia en Bruselas. La subcampeona, Suecia, sufrió la misma suerte tras un duro encuentro contra Suiza. Las demás potencias, Unión Soviética, RFA e Italia (reforzada por varios jugadores exiliados desde Argentina y por el brasileño Altafini) no tuvieron problemas para clasificarse. La parte negativa estuvo representada por Francia, tercera en Suecia 1958. No fue capaz de superar a Bulgaria en la fase de grupos -las lesiones de Kopa, Fontaine y Piantoni debilitaron al equipo, que tuvo que jugar un partido decisivo contra el conjunto eslavo en Milán. Un gol francés en propia meta decidió el resultado a favor de Bulgaria, que 32 años después sería de nuevo un obstáculo insuperable para los franceses en la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994.

Ninguno de los países africanos y asiáticos inscritos logró clasificarse. Los mejores equipos de su fase previa, Marruecos y Corea del Sur, fueron derrotados en sendas eliminatorias contra España y Yugoslavia. Por parte de la CONCACAF, Méjico fue el único clasificado, a pesar de perder en su debut contra Costa Rica.