El giro en la historia del mundo (siguiendo la tendencia de la progresiva descolonización) se puso de manifiesto en el número creciente de inscripciones para la Copa Mundial de la FIFA disputada en Inglaterra, ya que por primera vez superaron la cota de los 70. El número de países recién independizados fue el factor principal detrás de esta ampliación, que tuvo un final decepcionante desde el punto de vista deportivo. El hecho de que sólo hubiera en juego un puesto de clasificación para dos continentes enteros llevó a la retirada en masa de los países inscritos. Al final sólo quedó un país, ¡pero causó sensación!.
Poco o nada se sabía acerca del equipo de Corea del Norte. Aparentemente se había formado un grupo de tres docenas de jugadores en 1962 para construir una selección potente. Habían jugado varios partidos amistosos, pero apenas se supo nada de ellos en Occidente. Aun así, las victorias por 6-1 y 3-1 sobre Australia en los partidos eliminatorios dieron una pista acerca de cómo iban a jugar los norcoreanos en Inglaterra.
En Europa hubo unas cuantas sorpresas en la fase de clasificación; dos semifinalistas de 1962 cayeron eliminados, Checoslovaquia (Portugal fue la campeona de ese grupo) y Yugoslavia (a manos de Francia). Con un equipo rejuvenecido, Hungría pasó pocos problemas para superar a la RDA y a Austria. Inglaterra se clasificó automáticamente como país anfitrión y, como en 1962, fue el único representante del Reino Unido.
En Sudamérica pasaron los tres favoritos, Argentina, Colombia y Chile, aparte de Brasil, por supuesto, que venía como defensora del título. De nuevo Méjico fue el representante de la CONCACAF, acabando imbatido sus partidos de clasificación y llevando a su veteranísimo portero Antonio Carbajal a su quinta Copa Mundial de la FIFA.