La edición inaugural de la Copa Mundial de la FIFA había tenido tanto éxito que animó a participar en la segunda. De este modo, esta fue la primera Copa Mundial de la FIFA con una fase previa, necesaria porque treinta y dos equipos querían competir en Italia. La FIFA organizó un torneo de clasificación que redujo ese número a dieciséis.
El campeón, Uruguay, aún estaba molesto por el escaso número de participantes europeos en 1930. Bolivia y Paraguay también faltaron, con lo que Argentina y Brasil accedieron a la fase final de Italia sin tener que disputar partidos de clasificación.
Algunos de los partidos para decidir quién representaría a Europa fueron muy reñidos. Incluso Italia, que según las normas promulgadas posteriormente se habría clasificado automáticamente en calidad de anfitrión, tuvo que enfrentarse a Grecia, a la que venció por 4-0 en el estadio de San Siro. Se ahorró la molestia de tener que viajar a Atenas para disputar el encuentro de vuelta, ya que Grecia se retiró de la competición, desanimada por la amplia derrota. Austria y Hungría eran dos de los países europeos más potentes en esa época y se vieron englobados en el mismo grupo. Ambos consiguieron clasificarse sin tener que enfrentarse entre sí, a costa de Bulgaria. El equipo del Estado Libre de Irlanda (denominado República de Irlanda desde 1937) fue superado por Bélgica gracias a su mejor diferencia de goles, con tan sólo uno de ventaja.
Estados Unidos, que se había inscrito demasiado tarde, tuvo que disputar en Roma una eliminatoria ante el representante norteamericano, Méjico, antes de acceder a la primera ronda... y caer por 7-1 a manos de Italia.