Cerca de 150 países inscritos, casi 500 partidos y, de nuevo, más goles que en los veinte años anteriores: estas son las cifras correspondientes a la mejor fase preliminar de una Copa Mundial de la FIFA en 60 años.

Dos de los grandes nombres de Europa no lograron alcanzar la fase final: Inglaterra encajó un embarazoso gol a los pocos segundos de su último partido en San Marino, y aunque acabó venciendo por 1-7, fue incapaz de aventajar a Holanda, que se clasificó junto al primero del grupo, Noruega. En el Grupo 6, Francia parecía encaminarse cómodamente hacia el primer puesto a dos partidos del final, pero cayó sorprendentemente en casa ante Israel, y después fue derrotada fuera por Bulgaria, merced a un contraataque culminado por Kostadinov en el último suspiro. Fue así Bulgaria la que se coló en el segundo puesto y acompañó a Suecia en Estados Unidos. Gracias a sus buenos resultados contra el ganador del grupo, Italia, Suiza también se clasificó por primera vez en casi treinta años.

En Sudamérica, la única selección que obtuvo la clasificación de forma convincente fue Colombia, invicta en su grupo y por delante de Argentina. En el otro grupo, Brasil y Bolivia sólo lograron asegurarse el pase definitivo en sus últimos encuentros. Argentina tuvo que ir a una eliminatoria contra el campeón de Oceanía, Australia, y estuvo en el filo de la navaja hasta que una exigua victoria en casa por 1-0 le dio el billete a Estados Unidos.

En África, los clasificados fueron Nigeria (por primera vez), Marruecos y Camerún, pero los tres tuvieron que sudar por conseguirlo frente al segundo de sus respectivos grupos. En un final dramático en Qatar, Japón dejó escapar en el último minuto una clasificación que parecía segura. Tras un empate a dos contra Irak, Arabia Saudí y la República de Corea (sólo por la diferencia de goles) dejaron fuera finalmente a Japón. Méjico, después de sendos traspiés en Costa Rica y El Salvador, se ganó el pase en el enfrentamiento directo con su más estrecho rival, Canadá.