Para la fase de clasificación de la quinta Copa Mundial de la FIFA, que había sido asignada a Suiza en 1946, 45 federaciones nacionales inscribieron a sus equipos, de los cuales diez no llegarían a competir. De los países del este de Europa, la Unión Soviética tampoco participó, en esta ocasión por motivos deportivos, ya que su actuación en los Torneos Olímpicos de Fútbol de 1952 fue decepcionante. Egipto, el único aspirante africano, tuvo que enfrentarse directamente a Italia para conseguir un puesto en el torneo, algo que resultó estar lejos de sus posibilidades.

Una vez más, se presentó el contingente británico con sus cuatro selecciones, de las cuales dos podrían acceder a la Copa Mundial de la FIFA. De nuevo Inglaterra acabó por delante de Escocia, pero en esa ocasión los escoceses no desaprovecharon la oportunidad. Hungría no tuvo que disputar la fase previa, ya que Polonia se retiró, pero no dejó de exhibir su poderío al vencer a Inglaterra en dos partidos en el espacio de seis meses con un 6-3 en Wembley y un 7-1 en Budapest como colofón. Sin duda, se trataba del equipo del momento.

La República Federal de Alemania y Japón, que habían regresado al seno de la FIFA, participaron en la ronda preliminar. En su exitosa trayectoria, los alemanes eliminaron a Noruega y también al territorio del Sarre, que durante un corto período de tiempo fue un estado independiente. Japón se enfrentó a la República de Corea, que estaba inmersa en una guerra civil, y fue eliminado. Por primera vez se celebró una fase previa también en Sudamérica, aunque Argentina rehusó de nuevo participar. Brasil fue el claro vencedor y acompañó a Uruguay, clasificado automáticamente como campeón de la anterior edición, en el primer viaje a Europa del conjunto rioplatense.