El capitán Michael Ballack y el ariete Miroslav Klose son los dos candidatos de la selección alemana al Balón de Oro adidas, el galardón que premiará al mejor jugador de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Ballack ha brillado como director de orquesta en el mediocampo alemán y, tras los choques con Ecuador y Argentina, fue designado Jugador Budweiser del Partido. Klose ha marcado ya cinco goles en este certamen y parece el candidato mejor situado para hacerse con la Bota de Oro adidas al máximo goleador de la fase final.

Pero el éxito del conjunto dirigido por Jürgen Klinsmann, que el sábado se enfrentará a Portugal en Stuttgart en el partido por el tercer puesto, no se basa únicamente en el rendimiento de estos dos jugadores clave: durante las últimas semanas, la Mannschaft ha estado en las buenas manos de su arquero titular, Jens Lehmann.

Con sus colosales paradas, el guardameta del Arsenal ha conducido a su selección hasta las semifinales del campeonato, después de que su exhibición en la tanda de penales con que se saldó el choque de cuartos de final contra Argentina otorgara la victoria a equipo. Con su tranquilidad y su autoridad en la dirección de sus compañeros, Lehmann ha conferido seguridad y estabilidad a la defensa alemana, tan censurada antes del torneo, y ha continuado la tradición de los grandes arqueros teutones en las Copas Mundiales de la FIFA.

Por fin sale de la sombra
Pero este guardameta de 36 años ha tenido que esperar largo tiempo para conocer el éxito. La Copa Mundial de la FIFA 2006 ha sido su primer gran campeonato, pues hasta ahora Lehmann ha estado siempre a la sombra de Oliver Kahn, a quien arrebató la titularidad tan sólo dos meses antes del partido inaugural. Esta decisión del seleccionador Jürgen Klinsmann despertó una gran polémica. Sin embargo, las magníficas actuaciones de Lehmann han silenciado las voces críticas y se han granjeado las alabanzas de propios y extraños.

"A todos nos gusta que se reconozca nuestro trabajo. Si tu juego y tu personalidad gustan a la gente, puedes darte por satisfecho. Yo considero esta Copa Mundial como el momento cumbre, tanto deportiva como emocionalmente, de mi carrera futbolística, pues en los últimos tres años no he podido jugar en Alemania", ha declarado exultante de alegría el guardameta: "Me he quedado muy sorprendido de lo mucho más abierta que es la gente, de las emociones y los sentimientos que nos ha transmitido nuestra afición. No podré olvidarlo jamás".

A Lehmann le habría gustado coronar tanta satisfacción con una guinda muy especial: disputar la gran final del campeonato. Pero la agónica derrota por 2-0 en semifinales contra Italia ha dado al traste con este sueño. "Mis ánimos dos días después del partido están aún peor que justo al acabar, porque he tenido tiempo de meditarlo y ahora sé lo que significa haber desaprovechado una oportunidad como ésa. Se da uno cuenta de lo amarga que puede ser una derrota", reflexiona Lehmann.

Con la mirada en el futuro
Sin embargo, el dorsal número uno de Alemania no tiene tiempo para la tristeza, pues el sábado, a partir de las 21:00 horas, su equipo se juega con Portugal el tercer puesto del campeonato. Con una victoria en esta final de consolación, la selección alemana pondría un digno colofón a una formidable Copa Mundial. "La medalla de bronce tiene un gran valor en los Juegos Olímpicos. Sería bueno para la afición que también los jugadores que hayan tenido menos oportunidades de jugar demostraran su calidad ante un público internacional", afirma Lehmann.

Entre esos jugadores está precisamente su antecesor Oliver Kahn, que quizá se sitúe entre los palos en el Gottlieb-Daimler-Stadion de Stuttgart para disputar su primer partido de la Copa Mundial celebrada en su propio país. "Como siempre hago con las decisiones de los entrenadores, yo lo aceptaría. Si Oliver quiere jugar y convence a los técnicos, se lo habrá ganado. Kahn se ha portado estupendamente en esta Copa Mundial, y a mí, personalmente, me ha dedicado gestos muy bonitos", ha dicho Lehmann, con generosidad.

El arquero del Arsenal deja abierta la respuesta a la pregunta de si volverá a vestir la camiseta nacional: "Sobre mi futuro personal, seguramente tendré una conversación con el seleccionador, pero antes habrá que saber, lógicamente, si él piensa continuar o no. Klinsmann ha aportado un concepto totalmente nuevo al equipo. Ha sabido entusiasmar y motivar a sus jugadores. Si ahora decidiera que no quiere seguir, la decepción sería muy grande, porque nunca se sabe lo que puede pasar".

En primer lugar, a Alemania le toca jugar el partido por el tercer y el cuarto puesto, antes de participar en el acto que la selección alemana tiene pensado celebrar el domingo para despedirse de la Copa Mundial y de su afición: una gran fiesta junto a la Puerta de Brandeburgo en Berlín. "Creo que será una bonita despedida con la que también expresaremos nuestra gratitud a los seguidores, porque nos han apoyado desde el primer encuentro hasta la amarga eliminación en Dortmund. Será un gesto muy importante", recalca Lehmann. "Al fin y al cabo, vivimos de imágenes y sentimientos. Por eso, será un nuevo momento de gran carga emocional para cerrar el campeonato". En Alemania se espera que el final de la Copa Mundial no suponga también la última estación para la andadura de Lehmann en la selección nacional.