Cualquier observación poco atenta de los últimos partidos de Portugal podría derivar en una idea errada del sentimiento que se instauró en el país tras el final de la Copa Mundial de la FIFA. La derrota a manos de Francia acabó con el sueño de disputar la final, y un nuevo revés ante Alemania relegó al combinado portugués al cuarto puesto del torneo. ¿Desilusión? En absoluto. Los hombres de Luiz Felipe Scolari fueron recibidos como auténticos héroes nacionales a su regreso.
Las desilusiones sufridas en los dos últimos partidos dieron lugar a un sentimiento de enorme orgullo patriótico por la excelente campaña de Portugal en Alemania 2006, y el pueblo demostró su agradecimiento cuando el equipo pisó de nuevo suelo luso. Los jugadores se desplazaron al Estadio Nacional para darse un auténtico baño de multitudes con los muchos miles de hinchas que allí se congregaron. Se aplaudieron uno a uno los nombres de todos los futbolistas, y el seleccionador recibió una petición muy clara: "Quédate, quédate", le gritaron desde la grada. Aunque todavía no está confirmado, la renovación de Scolari por dos años más puede estar próxima.
El técnico brasileño afirmó que Portugal puede hacerlo todavía mejor dentro de cuatro años, pero los aficionados que recibieron a la selección quisieron demostrar que no estaban tristes con la campaña mundialista, sino todo lo contrario. "Campeones, campeones, somos campeones", cantaban. Campeones en entrega, en determinación y en voluntad de vencer.
Y todo comenzó con la tranquilidad esperada. El primer encuentro del Grupo D reservó un duelo de gran significado frente a una ex colonia, Angola, a la que Portugal se impuso 1-0 con gol de Pauleta, en la única derrota sufrida por las Palancas Negras en todo el certamen. A continuación llegaron un cómodo triunfo sobre irán (2-0) y, con el pase ya asegurado, una victoria por 2-1 contra México.
La presencia en octavos de final estaba garantizada, y el sorteo de los grupos colocaba a Holanda en el camino de Portugal. En un choque intenso, para verdaderos guerreros, y en el que se mostraron cuatro tarjetas rojas, un gran gol de Maniche marcó la diferencia. Tal y como había sucedido en la Eurocopa 2004, Inglaterra volvió a cruzarse con la selección portuguesa, y nuevamente hubo que recurrir a la tanda de penales para dirimir la contienda. Y al igual que dos años antes, el guardameta Ricardo fue el gran héroe, tras detener tres lanzamientos y situar a Portugal, 40 años después, en semifinales de una Copa Mundial de la FIFA.
El sueño continuaba vivo. Sin embargo, un penal transformado por Zinédine Zidane apartó al conjunto luso del partido más deseado por los aficionados al fútbol de todo el mundo. Quedaba luchar por el tercer puesto, pero los anfitriones alemanes fueron más fuertes en Stuttgart y terminaron venciendo 3-1.
Los fallos
Cuando únicamente un penal impide que un equipo llegue a la final del mayor torneo futbolístico del planeta, no se puede decir que algo haya ido verdaderamente mal. Los portugueses fueron el ejemplo máximo de la entrega y la voluntad, incluso cuando las fuerzas físicas ya faltaban y el cansancio embotaba algunas ideas.
Los aciertos
Del mismo modo que en la Eurocopa 2004, Scolari construyó un equipo a su medida. Con total confianza en sus pupilos, el brasileño partió para otra batalla de su vida lleno de energía, y consiguió, una vez más, contagiar a todo un país. Ya es el entrenador con más victorias consecutivas en citas mundialistas, y condujo a Portugal a la conquista del Premio al Equipo más Entretenido del torneo, en una votación realizada entre los lectores de FIFAworldcup.com.
Reformulación
Alemania 2006 supone el fin de una etapa en la selección portuguesa. Su jugador más internacional de todos los tiempos, Luís Figo (127 partidos), y el máximo goleador de la historia de Portugal, Pedro Pauleta (47 tantos), decidieron despedirse del equipo, dejando el camino abierto a una nueva generación de jóvenes y prometedores futbolistas.
El futuro
Independientemente de la continuidad o no de Scolari, el futuro se presenta halagüeño. Jugadores experimentados como Ricardo, Ricardo Carvalho, Costinha, Deco e incluso Cristiano Ronaldo harán la transición hacia nuevos valores emergentes como João Moutinho, Nani y Ricardo Quaresma, entre otros, que sin duda darán mucho de qué hablar en la próxima Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Ahora sólo hay que esperar para ver.