Antes de la Copa Mundial de la FIFA 2006, eran mayoría los que pensaban que poco se podía esperar de la selección alemana en el certamen que disputaría en su propio terreno. Muchos dudaban incluso de que el combinado dirigido por Jürgen Klinsmann fuera capaz de superar la primera ronda.
Sin embargo, la realidad resultó totalmente distinta. Con su atractivo fútbol de ataque, Alemania se ganó a los aficionados y sólo cayó en semifinales ante Italia, a la postre campeona, que tuvo que echar mano de dos goles en los últimos minutos de la prórroga para derrotar a los anfitriones (2-0). A pesar de no haber quedado apeado de la carrera por el codiciado título de campeón del mundo, el combinado alemán puso un broche de oro a su actuación con un convincente 3-1 sobre Portugal en el partido por el tercer y cuarto puesto.
Tras la conclusión de la competición, Klinsmann declaró: "Lo que ha conseguido el equipo en este certamen es indescriptible. En las últimas siete u ocho semanas hemos vivido cada día al máximo. No tengo palabras para definir cuánto ha logrado emocionarnos el combinado nacional". Joseph S. Blatter, Presidente de la FIFA, también se deshizo en elogios. "Si antes de esta fase final nos hubieran dicho que Alemania sería tercera, todos habríamos firmado. Bravo por la afición, que ha hecho grande a este equipo".
En el partido inaugural, celebrado el 9 de junio en el Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Múnich, Alemania, a pesar de evidenciar algunos problemas en defensa, presentó sus credenciales al derrotar por 4-2 a Costa Rica con dos magníficos goles de Philipp Lahm y Torsten Frings. En el choque ante Polonia, disputado en el Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Dortmund, el combinado alemán, que mostró ya una mejoría, logró una trabajada aunque merecida victoria por 1-0 con un gol del suplente Oliver Neuville en el último minuto, lo que marcó el inicio de una racha de gran juego. La primera ronda se cerró con un cómodo triunfo por 3-0 sobre la selección de Ecuador, que reservó a varios de sus titulares con vistas a los octavos de final. Miroslav Klose anotó en este partido dos de los cinco goles que lo hicieron acreedor de la Bota de Oro adidas, que premia al máximo goleador del certamen.
Una segunda ronda llena de intensidad
El combinado anfitrión realizó su mejor partido en el duelo de octavos de final frente a Suecia. Empujados por el público muniqués, Lukas Podolski, con dos goles en el primer cuarto de hora, y un Miroslav Klose excelente, que se encargó de fabricar los tantos, se convirtieron en los artífices de la victoria. Gracias a su actuación en ese encuentro, "Poldi" hizo méritos para recibir el Premio Gillette al Mejor Jugador Joven, que lo distingue como el futbolista joven más destacado del certamen.
En cuartos de final, la selección anfitriona se cruzó en el Olympiastadion berlinés con Argentina, que en la primera ronda se había ganado la etiqueta de favorito al título con su juego atractivo y eficaz. En un choque caracterizado por una gran calidad táctica, el argentino Roberto Ayala adelantó a su equipo con un gol de cabeza al principio de la segunda mitad, mientras que Miroslav Klose estableció el definitivo 1-1 también de cabeza. El marcador no sufrió modificaciones en la prórroga, aunque en la tanda de penales salió a relucir la frialdad de los alemanes. El guardameta Jens Lehmann detuvo dos lanzamientos y se convirtió en el héroe del partido.
El encuentro de mayor emoción fue la semifinal frente a Italia, disputada el 4 julio en Dortmund. Durante 120 minutos, Alemania y la selección azzurra libraron una enconada batalla, aunque el combinado dirigido por Marcello Lippi se mostró superior en el juego. No obstante, la selección anfitriona acusó en la prórroga el esfuerzo realizado en cuartos de final. Italia se lanzó al ataque y, por medio de Fabio Grosso (119') y Alessandro Del Piero (121'+), logró en las postrimerías del encuentro dos goles que rompieron el corazón de todo un país.
En el partido por el tercer y cuarto puesto, la selección alemana agradeció el fantástico apoyo ofrecido por la afición durante el certamen con una victoria por 3-1 contra Portugal. El jugador más destacado del encuentro, disputado en el Gottlieb-Daimler-Stadion de Stuttgart, fue Bastian Schweinsteiger, que anotó dos goles y contribuyó de forma importante a un tercero. Oliver Kahn regresó a la portería alemana en su despedida del combinado nacional. "Ha sido uno de los momentos más emotivos que recuerdo, si no el más emotivo", declaró Kahn.
El objetivo del combinado alemán es ahora seguir trabajando en la misma línea en el camino hacia la Eurocopa Austria/Suiza 2008, aunque bajo la dirección de un nuevo técnico. Joachim Loew es el elegido para relevar a Jürgen Klinsmann, que ha presentado su dimisión tras la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. El nuevo seleccionador ya tiene metas claras. "Estoy encantado con mi nueva función. Dar continuidad al trabajo iniciado constituye un enorme desafío. Es importante evitar que los jugadores jóvenes caigan en un bache. Queremos realizar una gran fase de clasificación. Nuestro objetivo es proclamarnos campeones de Europa".