El capitán de la selección italiana, Fabio Cannavaro, vivirá el domingo una velada doblemente especial: disputará la gran final de la Copa Mundial de la FIFA, en la que celebrará su partido número 100 con la camiseta azzurra. No se puede pedir más...
Conozca el perfil completo de Fabio Cannavaro
El jugador napolitano, tras una prolongada etapa con la selección italiana caracterizada por campañas más o menos afortunadas, parece haber llegado al máximo de su madurez y forma física en los 31 días de la Copa Mundial de la FIFA. De ello, no sólo se ha beneficiado la retaguardia transalpina, sino toda la plantilla de Lippi, que ha extraído de la energía y la personalidad del simpático jugador un carácter ganador.
Inicio a la sombra del Vesubio
Fabio Cannavaro nació en Nápoles el 13 de septiembre de 1973 y, cuando era muy joven, tuvo la capacidad y la suerte de enrolarse en las categorías inferiores del Nápoles más grande de todos los tiempos. El equipo acababa de proclamarse campeón de Italia, y Fabio, recogepelotas en San Paolo, soñaba despierto con sus ídolos, Diego Maradona y, sobre todo, Ciro Ferrara, quien pronto se convertiría en su compañero de equipo y de quien aprendió los secretos del oficio.
Cannavaro debutó en la Serie A el 7 de marzo de 1993 y, cosas del destino, lo hizo en el Estadio Delle Alpi de Turín ante la Juventus, equipo en el que se consagraría definitivamente. El Nápoles de la época posterior a Maradona era un club con limitaciones económicas y se vio obligado a vender a su joven promesa de la cantera para asegurar la supervivencia de la entidad.
Parma, Milán y Turín
El ambicioso Parma se hizo con los servicios de Cannavaro, que formó una de las mejores defensas del mundo junto a Lilian Thuram y Gianluigi Buffon. Entre 1995 y 2002, Cannavaro vivió años muy prolíficos con el club parmesano, con el que conquistó la Copa de Italia, la Copa de la UEFA y la Supercopa Italiana, y estuvo a un paso de hacerse con el Scudetto.
Tras un breve paréntesis en el Inter, Cannavaro recaló en el Juventus en 2004. El resto es historia. Los títulos de liga conseguidos en Turín tienen como protagonista a un Fabio Cannavaro fiable, experto y dotado de una gran personalidad.
Un gran defensa italiano
El prestigio internacional del que goza hoy en día Cannavaro se debe, en gran parte, a sus actuaciones con el combinado nacional italiano. Desde joven, el defensa contó con la confianza del seleccionador Cesare Maldini y formó parte de la columna vertebral de la selección sub-21 que ganó dos Campeonatos de Europa consecutivos (1994-1996).
Tras debutar con la selección absoluta el 22 de enero de 1997 contra Irlanda del Norte, a Fabio se le presentó su primera máxima competición internacional, la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, de nuevo bajo las órdenes de Cesare Maldini. En aquella edición, se convirtió en una de las piezas clave de una defensa que sorprendió al mundo, aunque cayó eliminada ante Francia en tanda de penales.
Francia volvió a destruir los sueños de Italia en la final de la Eurocopa de la UEFA de 2000 con una increíble victoria, gol de oro incluido, cuando Italia entera ya estaba lista para salir a las calles a celebrar el triunfo. Cannavaro, ni que decir tiene, disputó un soberbio campeonato en el centro de la defensa.
Fabio siguió ganando experiencia en las nefastas campañas de Italia en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002 y en la Eurocopa de la UEFA Portugal 2004, en las que la selección tocó fondo como hacía tiempo que no sucedía. Justo después, la leyenda Paolo Maldini abandonó la selección y Cannavaro, su heredero natural, pasó a lucir el brazalete de capitán, gracias a su antigüedad en el equipo pero, sobre todo, al carisma y la clase que lo caracterizan.
Alemania 2006: ¡una trayectoria de impresión!
El resto de la historia lo conoce todo el mundo. Se trata de los partidos disputados hasta el momento en Alemania 2006 y que han impresionado a deportistas de todos los confines del planeta. El tantas veces llamado catenaccio está convirtiéndose en un grupo perfectamente organizado y de gran calidad, dirigido por un campeón como Fabio Cannavaro.
Berlín será la cumbre de esta fulgurante carrera. El domingo a las 20:00 horas (CET), el chico de Fuorigrotta saldrá al campo para disputar su partido número 100 con la camiseta nacional. La ocasión, además de especial por la perfección inherente en el número, será el partido de fútbol más importante que un jugador pueda disputar. El zaguero lleva esperando este momento desde el principio: "Sabía que ésta podía ser mi última Copa Mundial de la FIFA, así que pedí a mis compañeros que me ayudaran a conseguir este objetivo", confiesa el jugador.
El día después de la victoria ante Alemania, reveló un augurio especial para su rival en la gran final: "Cuando pienso en Francia, me acuerdo de los penales de París en Francia 1998 y de la final de Rótterdam en la Eurocopa 2000. ¡Madre mía! Vamos a sudar, luchar y sufrir, pero, en cualquier caso, tenemos que ganar". Incluso en los momentos felices se aprecian el hambre de victoria y el espíritu combativo que todo el mundo ha podido ver en él hasta ahora. ¡Felicidades, capitán!