Si Italia gana la final sin haber encajado ni un solo gol, reescribirá la historia de la Copa Mundial de la FIFA. Ningún equipo que haya conquistado el trofeo más importante del fútbol mundial, ni siquiera ninguno de los que han acabado entre los cuatro primeros, ha completado el certamen sin haber recibido un mínimo de dos goles, una marca que ahora sólo Francia puede defender.
Vea Análisis de Alemania 2006: Las tácticas
Vea Análisis de Alemania 2006: Los arqueros
Vea Análisis de Alemania 2006: Los mediocampistas
Vea Análisis de Alemania 2006: Los delanteros
El hecho de que Gianluigi Buffon haya sido batido en una única ocasión, y, además, por un desafortunado gol en propia meta, ya es bastante extraordinario, pero resulta más sorprendente si cabe al comprobar que ha conseguido esta gesta sin la ayuda de Alessandro Nesta , considerado uno de los mejores centrales del mundo.
Visita la página de la selección de Italia
No obstante, aunque la zaga italiana haya sido la más segura (sin contar, por supuesto, la de la desafortunada Suiza , el único equipo en la historia de la competición que ha caído eliminado sin haber encajado ni un solo gol), el éxito defensivo de los Azzurri no ha sido de ninguna manera el único. Sin duda, Alemania 2006 se ha convertido en la edición de la Copa Mundial de la FIFA que ha ofrecido el fútbol más defensivo, lo que se refleja en la media de 2.27 goles por partido (que contrasta con los 2.52 registrados en 2002), la más baja desde Italia 90 (2.21).
Consulta las anteriores Copas Mundiales de la FIFA
Aunque, comprensiblemente, el hecho de que se marquen pocos goles suele considerarse más bien negativo, Andy Roxburgh, miembro del Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA (GET), cree que buscar la causa en los posibles fallos que hayan cometido las líneas de ataque de los diferentes equipos no haría justicia al "controlado, cuidadoso e inteligente" fútbol defensivo que ha abundado en este certamen.
"Lo que ocurre es que los equipos han ofrecido un trabajo defensivo más escrupuloso que nunca", aseguró a FIFAworldcup.com. "(Fabio) Cannavaro es el ejemplo perfecto. Defiende con extraordinaria potencia y arrojo, pero también con gran control, prudencia e inteligencia. Por la misma razón, (Lilian) Thuram y (William) Gallas son también excelentes.
"Raramente ves a estos jugadores tirarse al suelo para hacerse con un balón. Presionan, tratan de cortar y achican espacios, lo que añade una especial dificultad a la tarea del atacante. Todo se reduce a la vieja cuestión de que, desde el punto de vista del delantero, si el defensa se tira a tus pies, te lo ha puesto todo en bandeja".
"Es cierto que ésta no ha sido una Copa Mundial de muchos goles. Si bien resulta un tanto preocupante el hecho de que los equipos no hayan ofrecido un mejor trabajo en ataque, hay que reconocer que la excelsa calidad de las defensas ha tenido muchísimo que ver con este promedio de goles tan bajo".
"Buena prueba de ello son los dos finalistas. Italia alcanzó la final con un solo gol en contra, que además ha sido en propia meta, mientras que Francia recibió únicamente dos, uno de ellos de penal. Si nos fijamos en los semifinalistas, Portugal se metió entre los cuatro mejores con sólo dos goles en contra, uno de ellos también de penal, y Alemania, después de encajar dos tantos en el partido inaugural, no volvió a ver su portería perforada hasta el partido de cuartos de final contra Argentina".
Junto a sus colegas del GET, Roxburgh analizó minuciosamente Alemania 2006. Al estudiar, entre otras cosas, los sistemas defensivos que han utilizado los 32 participantes, el ex seleccionador de Escocia ha advertido varias tendencias dignas de mención.
"En general, los equipos defienden en bloque y muy atrás", indicó. "También es muy significativo que sólo cuatro de las 32 selecciones hayan jugado con una defensa de tres y que, de los combinados que así lo hicieron, sólo México y Australia hayan alcanzado la segunda ronda. Los restantes 28 equipos, incluidos los ocho que disputaron los cuartos de final, han optado por una línea de cuatro en su retaguardia".
"No obstante, es preciso señalar que estas zagas de cuatro han estado siempre protegidas por un medio centro de contención. De hecho, en algunos casos hemos visto incluso a dos centrocampistas defensivos, aunque habría que recalcar que, en el caso de Brasil, Zé Roberto se prodiga en ataque, y que, aunque Italia juega también con un doble pivote, (Andrea) Pirlo tiene libertad para irse arriba y crear".
"Lo realmente curioso e interesante de esta gran final es que los dos contendientes utilizan formaciones 4-2-3-1 idénticas, con un cuadrado defensivo compuesto por dos centrales y dos medio centros de contención. Resulta muy difícil penetrar una defensa como ésta, en especial ante equipos que ponen en práctica este sistema con la precisión de Italia y Francia. Cuando te enfrentas a centrales de la calidad de Thuram y Cannavaro, que tienen ante sí a mediocampistas de la talla de Vieira y Gattuso, te resultará muy difícil superarlos".
No obstante, por mucho que la solidez defensiva haya constituido la base del éxito de los finalistas en Alemania 2006, Roxburgh opina que no sería justo definir este certamen como la "Copa Mundial de las defensas", puesto que él mismo ha disfrutado de muchos otros aspectos apasionantes y fascinantes de esta competición.
"No se puede resumir de un plumazo toda una Copa Mundial, porque siempre hay partidos excelentes y otros que no lo son tanto", asegura. "Lo que sí puedo afirmar categóricamente es que su calidad ha sido excelente y, en general, también la emoción y el espectáculo que nos ha ofrecido. Pero aún no ha terminado. En esta gran final, espero que los defensores mantenga la gran calidad que han ofrecido durante el certamen, pero que los delanteros y jugadores de ataque de ambos equipos sean capaces de mejorarla".