Mario Azevedo estaba en Alemania de vacaciones. Este ex jugador profesional del Atlético Mineiro brasileño, periodista y abogado, vio a Franz Beckenbauer en la televisión hablando del programa de voluntarios para la Copa Mundial de la FIFA que se celebraría en dos años. No dudó, entró en ese momento a FIFAworldcup.com y llenó su solicitud, un día antes de que se acabara el plazo.

Varios meses después, lo llamaron. Pasó la entrevista sin problemas. Tenía experiencia en torneos importantes, había viajado a 32 partidos, hablaba 4 lenguas y, al terminar el torneo viajaría a Afganistán para entrevistar al presidente de ese país Hamid Karzai.

Ahora es uno de los 15,000 voluntarios, de más de 150 países que trabajan en Alemania 2006 para asegurarse de que todo funcione a la perfección durante el torneo. Están en todas partes, desde las calles de las ciudades sede hasta el estadio de Berlín durante el día de la final. Se les puede identificar por sus camisetas celestes o anaranjadas y sin ellos, la enorme estructura del torneo más importante del mundo no tendría sus pilares más importantes.

La base está en Frankfurt, aunque en Berlín está el centro más grande. Es un enorme edificio que sirvió de albergue a los soldados ingleses en la Segunda Guerra Mundial. Dentro hay un enorme comedor, una cómoda piscina y un área de descanso con mesas de ping pong y canastas de básquetbol.

Pero no por eso se debe pensar que el trabajo del voluntario es fácil. Por el contrario, en muchas ocasiones deben de pasar horas y horas en el mismo lugar. Desde los mostradores de entrega de boletos hasta los centros de acreditaciones. Además, como su nombre lo indica, no reciben paga alguna, sólo vales para comida. Ellos mismos deben conseguir su hospedaje.

Quizá la mejor parte del trabajo es la integración. "Somos como una familia" explica Mario "hemos ido a fiestas, a conciertos y organizamos paseos juntos". Hay incluso una gaceta diaria, que se reparte a todos los 1600 correos electrónicos. En sus páginas se puede encontrar, por ejemplo, una carta que le escribieron a la selección nacional de Alemania, la sección del Voluntario del día y fotos de lo que pasa en el centro y fuera de él.

Hablan, entre todos, más de 50 idiomas. Sin ir más lejos, son quienes recogen las frases de los jugadores al término de los partidos para que puedan aparecer lo más rápidamente posible en FIFAworldcup.com. Se llaman Kirstin, Ioannis, Chloé, Christian, Sabine o Raquel, pero sus nombres no deben engañarnos, por más alemán o español que suenen, puede ser perfectamente que hablen japonés o árabe como un nativo de la zona.

Al final, como el propio Mario dice "estamos aquí porque nos gusta", pero también porque, a pesar de los sufrimientos, de aguantar bajo el sol y de poner buena cara en los momentos más difíciles, participar en una Copa Mundial de la FIFA es una experiencia única e inolvidable, como también lo son los voluntarios para todos aquellos a los que han ayudado a lo largo del torneo.