La selección brasileña, eliminada en cuartos de final por Francia, se ha convertido en una de las grandes decepciones de la Copa Mundial de la FIFA 2006. Sin embargo, el resultado en sí no se puede considerar una sorpresa, ya que un equipo plagado de campeones mundiales del talento de Zidane, Vieira, Barthez y Henry, entre otros, siempre podrá vencer al rival más poderoso.

Lo sorprendente ha sido la forma en la que Brasil se despidió del certamen (en realidad, la imagen que ofreció en todos sus compromisos). Con un fútbol lento, burocrático, ineficiente y nada atractivo, el equipo dirigido por Carlos Alberto Parreira no fue ni la sombra del conjunto que un año antes arrasó a Argentina en la final de la Copa FIFA Confederaciones, disputada en el mismo estadio de Fráncfort en el que ha caído ante Francia.

Ante unos jugadores considerados los más talentosos del mundo y una propuesta bastante ofensiva, al menos en teoría, con Kaká, Ronaldinho, Adriano y Ronaldo formando el llamado "cuadrado mágico", el mundo esperaba contemplar goleadas aplastantes y espectáculos futbolísticos memorables. Sin embargo, en los dos primeros partidos sólo se vieron victorias sin brillo con marcadores mínimos, en las que los rivales apretaron y gozaron de oportunidades para obtener al menos el empate.

Brasil llegó al encuentro frente a Japón ya clasificado y reservó a varios titulares. Libre de presión y ante a un rival frágil que necesitaba atacar, la Seleção jugó su mejor partido y se anotó la goleada de 4-1.

En octavos, Brasil se midió a una selección ghanesa ingenua en defensa, pero peligrosa en ataque. El partido estuvo marcado por el 15º gol de Ronaldo en la fase final de la Copa Mundial de la FIFA, con el que superó el récord del alemán Gerd Müller. Al término del choque, el propio Parreira afirmó lo siguiente: "Para quien no haya visto el partido, el resultado puede ser engañoso. Ha sido un encuentro muy complicado". Llevaba razón.

Aún en la fase de grupos, el seleccionador intentó defender a sus pupilos ante las críticas de quienes esperaban un mejor desempeño de Brasil. "En una Copa Mundial, espectáculo significa ganar", aseguró, recalcando que los resultados obtenidos eran más importantes que dar una buena imagen. Resulta curioso recordar que, cuando dirigía a la selección brasileña en los preliminares de la Copa Mundial de la FIFA 1994, el propio Parreira se hizo famoso por la frase "el gol es un detalle", con la que quiso explicar que lo importante era jugar bien y, de esa forma, los goles llegarían antes o después.

¿En qué se falló?
A seleccionador y jugadores les resulta difícil decir exactamente qué falló, pero todos coinciden en que, técnicamente, los jugadores estuvieron muy por debajo de lo que ellos mismos esperaban.

Ronaldinho llegó a Alemania con el cartel indiscutible de mejor jugador del mundo, pero no brilló en ningún momento y acabó convirtiéndose en el reflejo de la frustración de todo el equipo.

¿En qué se acertó?
En un equipo con cuatro jugadores ofensivos y dos laterales que se suman habitualmente al ataque, la gran preocupación fue siempre la defensa. No obstante, los seguidores no se pueden quejar en este aspecto. La pareja de centrales, Juan y, sobre todo, Lúcio, respondió admirablemente durante toda la competición. Además, el guardameta Dida, muy criticado antes del certamen, protagonizó paradas de mucho mérito. El volante Zé Roberto, al que la FIFA eligió Jugador Budweiser del Partido en dos ocasiones, fue otro de los destacados.

Renovación
En esta edición de la Copa Mundial de la FIFA se despiden de la competición internacional jugadores que se consagraron con la camiseta canarinha, como Cafu y Roberto Carlos. No obstante, Kaká y Ronaldinho seguirán siendo durante mucho tiempo las grandes estrellas de la selección. Además, hombres como Cicinho y Robinho han demostrado que están listos para convertirse en grandes figuras del combinado brasileño.

El seleccionador Parreira ha declarado que no anunciará si abandona el cargo hasta que el Presidente de la Asociación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, regrese a Brasil al término de la competición.

Futuro
Muchos de los jugadores que estuvieron en Alemania tienen la edad y las condiciones adecuadas para participar en la próxima Copa Mundial de la FIFA, que se disputará en 2010 en Sudáfrica. Cicinho, Robinho, Fred, Adriano, Kaká, Ronaldinho y el propio Dida, entre otros, podrán repetir. Además, Brasil ha demostrado que es una fuente inagotable de talento y, muy probablemente, algunos de los astros del próximo certamen mundialista sean hoy simples promesas que prueban suerte en las categorías inferiores de los distintos clubes. Ahora sólo queda esperar. Quizá dentro de cuatro años podamos disfrutar del verdadero fútbol brasileño.