La República Checa inició su andadura en la Copa Mundial de la FIFA 2006 como una seria aspirante para hacerse con el triunfo final, pero, a pesar de haber ofrecido un gran espectáculo, sucumbió ante Italia y Ghana en el Grupo E, en la pugna por un puesto en octavos.

El audaz juego de la República Checa, con Karel Bruckner al frente, llamó la atención de un gran número de seguidores de camino hacia las semifinales de la Eurocopa 2004, antes de que la selección cayera derrotada de manera sorprendente frente a Grecia, que a la postre se proclamaría campeona. Sin embargo, durante la competición preliminar de Alemania 2006, el veterano entrenador tuvo que hacer frente una nefasta racha de lesiones y el equipo tuvo que conformarse con el segundo puesto del Grupo 1 de la Zona Europea, por detrás de Holanda. El jugador más emblemático del combinado checo, Pavel Nedved, fue reclamado para disputar el partido de repesca contra Noruega tras su retiro del fútbol internacional. Su presencia contribuyó a que la selección lograra la tan deseada victoria y una plaza en Alemania 2006.

Las grandes aspiraciones antes del campeonato y el segundo puesto de la República Checa en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola atestiguaban su categoría como selección favorita. La sed de triunfos en el fútbol internacional que sentía Nedved era evidente y, para lograrlo, el que fuera Jugador Europeo de la UEFA en 2003 estaba muy bien acompañado. El arquero Petr Cech y el mago del centro del campo Tomas Rosicky se habían convertido en dos jugadores consumados y Jan Koller estaba preparado para volver reanudar su prolífica asociación ofensiva con el ganador de la Bota de Oro en la Eurocopa 2004, Milan Baros. No es de extrañar que la confianza en las posibilidades del equipo se extendiera más allá de las propias fronteras del país.

Impresionantes comienzos e impresionantes derrotas
Esta confianza pareció plenamente justificada cuando los checos lograron una de las victorias más aplastantes de los partidos iniciales, al vencer a Estados Unidos por 3-0. Rosicky brilló gracias a sus milimétricos pases y a sus elegantes regates y fue una constante amenaza para el equipo rival. El jugador, de 25 años de edad, también contribuyó con dos goles de excelente factura: un impresionante disparo con efecto a larga distancia y un exquisito toque que Kasey Keller no pudo detener tras un magnífico pase de Nedved.

En el segundo partido, la República Checa se enfrentó a Ghana, la cenicienta del grupo. Sin embargo, los africanos hicieron caso omiso de la etiqueta de favoritos de sus oponentes y lograron la victoria por 2-0. El encuentro fue muy reñido, pero a los hombres de Bruckner les faltó definición. La ausencia de los delanteros lesionados Koller y Baros y de sus proezas goleadoras se hizo notar.

Este resultado obligaba a los checos a conseguir la victoria frente a Italia en el último partido del Grupo E para conseguir el pase a la segunda fase. Con un Nedved inspirado, la República Checa comenzó muy bien, antes de verse sorprendida por los italianos. A pesar del dominio checo, el suplente Marco Materazzi marcó de cabeza y colocó a su equipo por delante en el minuto 26. El tanto hizo mella en la selección checa y la expulsión de Jan Polak al filo del descanso complicó mucho más las cosas. Italia ganó por 2-0. Todo había terminado para la República Checa.

Muy apreciados, pero poco acertados
A pesar de su temprana eliminación, el fluido juego de los checos despertó el interés de los espectadores de todo el mundo y, una vez más, volvieron a ganarse el afecto de muchos aficionados neutrales. Su partido inicial frente a Estados Unidos fue uno de los más vistosos del campeonato y los dos goles de Rosicky en ese encuentro, especialmente el primero, se repetirán en televisión una y otra vez por su gran calidad.

Nedved, al que se conoce con el sobrenombre de "Duracell" por su gran resistencia, dio la sensación de estar lleno de energía a lo largo de todo el campeonato. Su actuación frente a Italia, un equipo que conoce muy bien sus habilidades, mereció algo más que la derrota. Aunque Nedved no haya conseguido hacerse con el trofeo que tanto anhelaba, nadie duda de que su presencia contribuyó a animar a los seguidores checos. Petr Cech también hizo buena su reputación como uno de los mejores guardametas del mundo. El arquero del Chelsea realizó algunas paradas cruciales contra Ghana e Italia y, como de costumbre, siempre estuvo bien colocado y certero.

Se esperaba que la República Checa llegara más allá de la fase de grupos, pero hay que tener en cuenta que estaba encuadrada en uno de los grupos más difíciles del campeonato y que las lesiones de dos de sus jugadores clave contribuyeron a su prematura eliminación.