Cuando Claudio Reyna confió el brazalete de capitán a Landon Donovan antes de salir cojeando del campo en la primera mitad de la derrota de Estados Unidos por 2-1 ante Ghana , estaba entregando una antorcha emblemática al jugador de 24 años, que ahora será el encargado de rehacer el equipo tras su decepcionante naufragio en la fase de grupos de Alemania 2006.

"Lo peor es que es definitivo", comentó Donovan en el epílogo. "Se acabó, no hay nada que hacer. Se tarda un rato en superar eso". Esas palabras podrían haber salido más apropiadamente de los labios de Reyna, que al día siguiente anunciaba su retirada del fútbol internacional.

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Aunque el de Reyna ha sido el único anuncio público de esa índole, no es arriesgado asumir que unos cuantos veteranos claves, como el defensa Eddie Pope o el delantero Brian McBride, también habrán jugado el jueves su último partido en una Copa Mundial de la FIFA. El trabajo de recoger los pedazos rotos de la selección en este torneo queda para la generación de Donovan, a la que pertenecen el defensa central Oguchi Onyewu, los volantes ofensivos Clint Dempsey, Bobby Convey y DaMarcus Beasley, y el delantero Eddie Johnson.

Dempsey, por su parte, parecía ser consciente de la responsabilidad, como atestiguan sus palabras a la conclusión: "Falta un camino muy largo, de cuatro años, para volver aquí, pero creo que lo vamos a lograr. Tenemos un montón de jóvenes jugadores pidiendo paso y jugando bien".

¿Qué ha fallado?
Para un equipo que sólo cosechó un punto en el empate 1-1 contra Italia , y terminó la competición con una diferencia de goles de menos cuatro, la lista de cosas que podrían haber salido mejor en este torneo es larga. Todo empezó a ir mal en el minuto cinco de su estreno, cuando el delantero checo Jan Koller remató a la red un cabezazo a bocajarro. A partir de ahí, todo se puso cuesta arriba.

"El primer resultado salió mal, y desde entonces hemos estado sufriendo y hemos seguido concediendo goles tempraneros", explicaba el defensa Carlos Bocanegra, quien, como sólo tiene 27 años de edad, podría participar en otra Copa Mundial.

"No creo que hayamos estado a la altura de nuestras posibilidades", añadió el futbolista del Fulham. "Los dos últimos partidos los jugamos con mucho más corazón y ganas, pero especialmente éste (contra Ghana), creo que en general podríamos haberlo hecho mejor".

Beasley, que fue blanco de las críticas de su entrenador después de la derrota por 3-0 ante la República Checa pero luego resurgió para habilitar el único gol de los suyos contra Ghana, hizo alusión a los problemas en ataque del equipo.

"Sólo hemos marcado un gol en todo el torneo, y el otro fue en propia puerta, de modo que apenas cuenta", señaló. "Tenemos que mejorar en este sentido. Desde luego que rendimos por debajo de nuestra capacidad, sin ninguna duda".

Steve Cherundolo, un defensa conocido por su habilidad para subir por la banda, coincidía con Beasley. "Creo que, en conjunto, no anduvimos lo bastante listos con el balón, no creamos suficientes ocasiones para nuestros delanteros", decía.

Aún unidos
El seleccionador Bruce Arena ha sido muy admirado por su maestría para gestionar personalismos y construir equipos con pocos conflictos internos. Eso no es difícil cuando se superan las expectativas y se asciende hasta cuartos de final, como lo hiciera el combinado de Estados Unidos en Corea/Japón 2002. Pero ni siquiera en medio del pesar que se vio reflejado con claridad en los rostros de los jugadores estadounidenses tras la derrota contra Ghana, se pudo ver el más mínimo indicio acusador.

El lateral izquierdo Bocanegra se negó a descargar la responsabilidad sobre los atacantes. "No se puede echar la culpa a la delantera si no le hacemos el servicio desde atrás, y los delanteros tendrían razones para achacarnos que nosotros no hemos podido evitar los goles del contrario, pues hemos encajado unos cuantos en este campeonato. No creo que fuera culpa de nadie. Simplemente no jugamos bien como equipo".

Los jugadores se apresuraron a defender a Arena, que fue objeto de algunas críticas en la prensa estadounidense. Cuando a Cherundolo le preguntaron si estaba molesto por haber sido sustituido en dos de los tres partidos, contestó: "Forma parte del juego. Bruce toma buenas decisiones. Lo que él decida me parece bien ".

Donovan, cuestionado sobre si Arena tal vez no había puesto a los jugadores en sus mejores posiciones, sacudió la cabeza y dijo: "Los muchachos estaban en sus posiciones. De los jugadores depende hacerlo bien, jueguen donde jueguen. Eso nunca ha sido un problema".

Futuro brillante
Como la popularidad del fútbol en Estados Unidos aún está rezagada respecto a la de los principales deportes de la nación, se plantea la duda de si este revés podría afectar negativamente al desarrollo del balompié en el país norteamericano. Arena no tardó en desechar la idea. "Lo negativo es que mañana volvemos a casa. El fútbol en Estados Unidos tiene un futuro brillante", aseguró.

McBride parecía estar de acuerdo con su entrenador. "Lo dudo mucho. Yo creo que seguirá creciendo". Cuando el periodista lo miró escéptico, el elegante delantero centro insistió con una sonrisa: "Estoy seguro".