El ánimo en la sesión de entrenamiento azzurra, a la que han asistido unos tres mil aficionados, está por las nubes. Para los jugadores, la sesión ha servido también para probar el balón de la gran final. Por primera vez desde que Italia inició su concentración en Alemania, la policía ha vallado la calle de Duisburgo que conduce a las instalaciones deportivas y sólo se ha permitido el acceso de los vehículos de la prensa.

En uno de los lados del campo ondea una enorme bandera italiana con la inscripción "Sorrento", la bonita ciudad costera, que aporta un pedazo de Italia directamente sobre la hierba del centro de entrenamiento alemán. Duisburgo no había visto hasta ahora tanto entusiasmo ni tanta gente animando a la selección de Marcello Lippi, que ha vuelto a ejercitarse hoy como preparación para la gran final del domingo en Berlín contra Francia.

En la primera parte de la sesión, el grupo ha realizado ejercicios de estiramiento y carrera alrededor del campo. A continuación, los jugadores que no salieron de inicio ante Alemania se han puesto a las órdenes del preparador físico Gaudino y se han dividido en dos grupos para disputar un partido de cinco contra cinco. El equipo de amarillo estaba formado por Ciro Ferrara, Simone Barone, Andrea Barzagli, Alberto Gilardino y Alessandro Del Piero. El blanco, por Filippo Inzaghi, Daniele De Rossi, Cristian Zaccardo, Vincenzo Iaquinta y Massimo Oddo. Cabe destacar la actuación del recuperado Pinturicchio, o sea, Del Piero, que ha conseguido varios goles de bella factura.

El resto del grupo, los "titulares", se ha entrenado directamente a las órdenes de Marcello Lippi, objeto de los cánticos de la afición, pero sólo ha realizado ejercicios de carrera ligera y de estiramiento y luego se ha retirado a los vestuarios. Por lo que se ha podido ver, Mauro Germán Camoranesi y Daniele De Rossi, tras cumplir sus cuatro encuentros de sanción por su expulsión en el partido de fase de grupos contra Estados Unidos, podrían disputarse un puesto en la final.

El entrenamiento de hoy ha servido también para que los italianos probaran el nuevo balón de la gran final, de color blanco y dorado, llamado Teamgeist (en alemán, ‘espíritu de equipo'), un nombre muy apropiado para los italianos, que han conseguido llegar a la final gracias a la fuerza del grupo.