Aunque todavía tiene mucho camino que recorrer para poder emular a su legendario padre, Andre Ayew está listo para hacer algo que su padre nunca hizo: jugar en una Copa Mundial de la FIFA. Si bien Abedi "Pelé" Ayew figura entre los futbolistas africanos más laureados de la historia, al haber ganado tres veces el premio al Jugador Africano del Año junto con una Copa Africana de Naciones y una Liga de Campeones europea, los combinados nacionales de Ghana en los que jugó nunca pudieron acceder a la prueba reina del fútbol mundial.

Sin embargo, el ídolo africano puede conseguirlo indirectamente a través de su hijo de 20 años, quien tiene muchas probabilidades de proseguir su meteórica ascensión futbolística con las Estrellas Negras este verano en Sudáfrica. Es más, a tenor de lo visto en los últimos seis meses, no debería descartarse que el portentoso Andre causara impacto en la cita de 2010. Y aunque el propio jugador reconozca que ser el hijo del máximo goleador de Ghana de todos los tiempos es “muy difícil de igualar”, su extraordinaria madurez y su crecimiento con la selección podrían equiparar su carrera con lo logrado por su padre durante 16 años con las Estrellas Negras.

Dos campeonatos, una revelación
El centrocampista, que figura en la nómina del Olympique de Marsella, el club donde descolló su padre, lleva varios años en la órbita del fútbol internacional a pesar de su tierna edad, tras firmar un contrato profesional con el equipo francés en 2007. Ese mismo año debutó con Ghana, con sólo 17 años, y también se estrenó con el Olympique en la Liga de Campeones antes de marcharse cedido las dos últimas campañas.

Sin embargo, no fue hasta octubre del año pasado, en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, cuando el mundo vio de verdad en lo que podía convertirse el polivalente joven conocido como "Dede". Tras ser nombrado capitán por su seleccionador, Sellas Tetteh, Ayew desempeñó las labores de caballo percherón, de cerebro y de líder de las jóvenes Estrellas Negras durante su andadura por la fase final, hasta que su triunfo ante el tetracampeón Brasil en los penales les convirtió en la primera selección africana en levantar el trofeo sub-20. Ayew, jugando lesionado en la final, llevó en volandas a su equipo cuando se quedó con 10 jugadores en la primera parte, y transformó su lanzamiento en la tanda de penales.

Su rendimiento fue tal que Tetteh, uno de los nominados a mejor entrenador africano de 2009, apenas podía contener su entusiasmo ante FIFA.com en Egipto. “Es mi comandante en jefe sobre el césped. Tiene mucha experiencia y la capacidad de sacarse de la manga jugadas decisivas cuando más lo necesitas. Sabe motivar a los demás y es el que tira del equipo”, resaltó.

En la fase de grupos del campeonato, Ayew también demostró sus aptitudes ofensivas con uno de los mejores goles del certamen, un espectacular trallazo desde más de 20 metros que se coló por la escuadra derecha de la portería de Inglaterra, para culminar una típica cabalgada llena de habilidad desde la medular. Entonces declaró que era el mejor tanto que había marcado con Ghana, pero probablemente habrá cambiado de opinión después de ver puerta por primera vez con la selección absoluta en Angola. Puede que no fuese un gol tan de lujo como el de Egipto 2009, pero su cabezazo perfectamente ejecutado contra Burkina Faso supuso el tanto que llevó a las Estrellas Negras hasta la segunda fase.

Solamente en el primer periodo del primer encuentro, una derrota por 3-1 ante Costa de Marfil, el joven jugador dio muestras de su corta edad. En cualquier caso, supo amoldarse a la Copa Africana de Naciones junto con el resto de una plantilla asolada por las lesiones, y jugó los 90 minutos en el resto de los partidos del equipo, conformando una poderosa pareja creativa en el eje de la medular junto con Kwadwo Asamoah, de 21 años.

¿De Luanda a Johannesburgo?
Las Estrellas Negras, sin más de media docena de sus titulares habituales en la CAN angoleña, recurrieron a Ayew y a su generación, y éstos correspondieron a la confianza de su seleccionador, Milovan Rajevac, alcanzando la final gracias a tres victorias seguidas por 1-0, antes de caer ante el tres veces consecutivas campeón de África, Egipto, por idéntico marcador. Sin duda, fue una actuación sorprendente e impresionante.

“Supongo que la gente no esperaba que llegásemos a la final, pero lo hicimos”, declaró Ayew a FIFA.com, en tono desafiante. “Acusamos la baja de muchos jugadores, y necesitábamos hacer algo por ellos y para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Fue un gran éxito para nosotros y para Ghana. Somos una selección joven, pero creo que lo hicimos muy bien en el torneo”.

Lo mismo podría decirse de Ayew, que dio el salto a la titularidad con la selección absoluta con aplomo, exhibiendo toda la destreza en el regate por la que era famoso su padre. “He tenido que trabajar muy duro para mejorar mi juego y, con el tiempo, sé que mejoraré más aún”, afirmó. “Sin embargo, de momento, lo importante es ayudar a Ghana a ser la mejor. No juego para mí solo. Aunque lógicamente, como ser humano, siempre procuro mejorar y progresar”.

El polivalente joven, normalmente ubicado en la parte izquierda del mediocampo, pero que también se siente cómodo intercalado por detrás de los delanteros, prevé un brillante futuro para los ghaneses sub-20 que se incorporen a la absoluta después de la cita angoleña; tal vez incluso este mismo verano en Sudáfrica. “Llegar a la final nos ha proporcionado una percepción nueva y diferente del fútbol. Lo único que esperamos es avanzar y aprender a mejorar nuestro rendimiento”, señaló.

Y aunque Ayew no vaciló en “dar un paso al frente y asumir la responsabilidad” en la CAN, tampoco le costó reconocer que el regreso de veteranos como Michael Essien, Stephen Appiah y Sulley Muntari cambiará su posible papel este verano. En todo caso, por ahora parece contento de prepararse con paciencia para la suplencia, según sus palabras: “Ya he aprendido mucho de mi estancia con la absoluta. Sus jugadores saben cómo tiene que ser un profesional de categoría, por lo que, como joven, parece lógico que aprenda todo lo que pueda de ellos”.