
Sudáfrica no pisará los octavos de final, a pesar de su triunfo de este martes ante Francia. Una decepción maquillada por la satisfacción de haber construido una identidad y restaurado un orgullo.
La última sinfonía de los Bafana Bafana desprende ese carácter agridulce de la Bitter Sweet Symphony que cantaba The Verve (en español, “el brío”, “el empuje”). Y lo cierto es que bríos no les han faltado a los sudafricanos este martes en el estadio Free State. Sin embargo, si bien la alegría de los violines llevó en volandas durante mucho tiempo a los hombres de Carlos Alberto Parreira, la última nota fue grave como un acorde de contrabajo: el país organizador cayó eliminado tras la primera fase, una primicia en la historia de la Copa Mundial de la FIFA.
“Si nos hubieran dicho al principio del campeonato que terminaríamos los partidos del grupo con 4 puntos, lo habríamos firmado enseguida. Pero desgraciadamente, con eso no es suficiente”, resumió a la perfección Bongani Khumalo en exclusiva para la FIFA. Las palabras del defensa central y goleador esta tarde (con su primera diana con los Bafana Bafana) reflejan el estado de ánimo de una plantilla decepcionada, pero no abatida. “No estoy triste, porque hemos demostrado nuestra valía y lo hemos dado todo. Y eso es un orgullo tremendo, aunque, por desgracia, no haya sido suficiente”, confirmó Katlego Mphela, elegido Jugador Budweiser del Partido.
“Querían una identidad y ya la tienen”
Así pues, a pesar de cumplirse el guión que esperaba todo el país anfitrión con la derrota de México en Rustenburgo, los Bafana Bafana se despiden del torneo; “pero con la cabeza bien alta” (Parreira dixit). La culpa, sobre todo, la ha tenido esa falta de acierto ante la portería contraria que ya empezó a quedar en evidencia tras el partido inaugural contra los mexicanos. “No hemos sabido apuntillar a Francia cuando era el momento. Hemos creado las ocasiones, pero, en un Mundial, no aprovecharlas se acaba pagando”, lamentó MacBeth Sibaya en declaraciones a la FIFA. “El gol de Malouda es una gran decepción; y aún mayor si tenemos en cuenta que, antes de que llegase, tuvimos la oportunidad de meter al menos dos”, precisó Khumalo.
Entre mala suerte, como ocurrió en el remate al poste de Mphela (51’), y falta de lucidez, Sudáfrica no pudo recitar la partitura perfecta. Sin embargo, su director de orquesta brasileño se negó a dejarse llevar por la amargura. “Lo que han hecho los jugadores, hoy y desde hace siete meses, es fabuloso. Todo el mundo ha podido ver que esta plantilla tenía calidad. Estoy contento con mis chicos”, comentó Parreira. "Querían una identidad y ya la tienen. Han demostrado que tenían posibilidades. Solamente hemos perdido un partido, contra Uruguay, que ha quedado primero del grupo. Es una decepción porque supone el final de una aventura, pero se han sentado las bases para un futuro brillante”. Y para que la próxima sinfonía sea la del Himno a la alegría.







