
Por primera vez en Sudáfrica, el miércoles por la tarde salió a relucir la "Inglaterra real", cuando el conjunto de los Tres Leones se abrió camino hacia la ronda de octavos con una victoria por la mínima sobre Eslovenia.
Acusada de andar dormida en su insípido empate el pasado viernes contra Argelia, Inglaterra finalmente dio muestras de vida en esta Copa Mundial de la FIFA, asegurando su progreso con un remate de Jermain Defoe en el minuto 23 y haciendo honor por fin a su reputación de ser uno de los equipos más temibles de esta prueba reina.
No hubo revolución táctica —Capello se ciñó a su 4-4-2 predilecto e intrudujo a Defoe junto a Rooney— pero se volvieron a ver las virtudes por las que la escuadra inglesa ha alcanzado fama.
De esa manera, Inglaterra dio la respuesta perfecta al llamamiento del seleccionador Fabio Capello, tal y como explicó Steven Gerrard. Hablando para la FIFA, el capitán aseveró que el equipo había hecho "lo que el entrenador pidió". Y agregó: "Él quería que mostráramos el espíritu de Inglaterra, quería que presionáramos y fuéramos agresivos, y también que demostráramos nuestras cualidades en los momentos oportunos".
Más solidos sobre el campo
Si había dudas acerca del temple en el campamento inglés en el tramo anterior a este partido en Puerto Elizabeth, se han disipado por completo tras esta actuación llena de entrega y no poca calidad.
Gerrard agregó: "Hoy hemos demostrado a todo el país, a los seguidores en casa y a los seguidores que han gastado su dinero para venir hasta aquí, que cuando jugamos bien, cuando luchamos por el compañero, somos una potencia. Tenemos que tratar de seguir mejorando a partir de estos cimientos, porque dentro de unos días tenemos otro partido para el que tenemos que empezar a prepararnos".
"En el primer choque lo hicimos bien, pero no ganamos. En el segundo, nunca llegamos a jugar a nuestra altura. Pero en el último encuentro del grupo de hoy, necesitábamos rendir al máximo y lo hemos hecho. Así que buen trabajo por parte de todos", se felicitó Gerrard.
Defoe asestó su remate tras un pase de James Milner, que envió al área un balón precioso desde la derecha para que el delantero del Tottenham lo voleara fuera del alcance de Samir Handanovic. Esa aportación de Milner lo redimía de su decepcionante debut en el torneo, en el que fue sustituido en el minuto 31 del compromiso contra los Estados Unidos.
El centrocampista del Aston Villa se explicó a la FIFA: "Tenemos un montón de calidad en el equipo, de modo que salir a jugar en un partido tan importane como éste significó mucho para mí; lo menos que podía hacer es saltar ahí fuera y hacerlo bien. Fue bonito participar en el gol, pero lo principal es que conseguimos el resultado que queríamos, y que hicimos una gran labor. Cubrimos un montón de terreno entre nosotros y trabajamos muy duro sobre un campo muy duro. Estamos exhaustos pero ahora nos vamos a recuperar, y estaremos listos para el fin de semana".
Un muro delante
Después de la diana de Defoe, sólo las brillantes paradas de Handanovic y el propio despilfarro de Inglaterra impidieron doblar la ventaja en el marcador. Defoe y Rooney derrocharon varias ocasiones de matar el partido, especialmente en la primera mitad de la segunda parte, de franco dominio inglés.
Como penitencia, los pupilos de Capello vivieron algunos momentos de tensión en el tramo final, en los que se lucieron con sus acciones defensivas John Terry, Glen Johnson y, en el último minuto, Matthew Upson, para frustración de los atacantes eslovenos.
Con los tres puntos cruciales finalmente en el bolsillo, Gerrard expresó el sentimiento unánime de que el equipo se había quitado un gran peso de encima: "Es un alivio, porque sólo teníamos un gol, y cuando estás con la necesidad de ganar, es muy importante marcar el segundo y el tercero. Nunca llegaron. Sólo pudimos meter uno, pero bastó para salir vivos".








