Un Bob muy listo
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A menudo se oye decir que los jugadores tienen el control del partido. Pero a veces son los entrenadores quienes inclinan la balanza con sus decisiones tácticas. Fue el caso de Bob Bradley en el partido del viernes de Estados Unidos contra Eslovenia por la segunda jornada del Grupo C de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

De película
Decididamente, los guiones estadounidenses en el estadio de Ellis Park son de Hollywood. El año pasado, en el recinto de Johannesburgo, el equipo de las Barras y Estrellas ganaba por 2-0 en el descanso contra Brasil en la final de la Copa FIFA Confederaciones. Pero después de una segunda mitad de pesadilla, acabó entregando la plaza por 2-3.

Un año más tarde, Bob Bradley puede decir que esta vez su decisión en el intermedio ha sido la correcta. A saber, optar por un 4-3-3 con Landon Donovan en punta, y por la incorporación de Maurice Edu y Benny Feilhaber para ayudar a su hijo Michael en las labores del centro del campo. Esa modificación de estrategia resultó decisivo.

"Ese cambio nos hizo daño. No supimos pararlos en su campo como en la primera mitad. Su primer gol llegó muy pronto. Al mismo tiempo, hemos sido incapaces de presionarlos como es debido. Jugaban más arriba", confirma a la FIFA el lateral derecho esloveno Miso Brecko.

"Yo estoy acostumbrado a jugar en este puesto de director de juego, aunque aquí he operado un poco más a la izquierda, justo por detrás de Dempsey. El entrenador me ha mirado a los ojos en el descanso y me ha dicho: 'Si no nos precipitamos y jugamos cada acción a fondo, vamos a ganar este partido'", reveló Feilhaber en exclusiva para FIFA.com.

"Era crucial para nosotros marcar enseguida tras la reanudación. En el vestuario sabíamos que si no cambiábamos nada, estábamos prácticamente eliminados. Nos jugábamos la supervivencia. Era marcar o morir. La entrada de Gómez en el último cuarto de hora también nos ha hecho mucho bien, porque Dempsey ha podido venir a echarme una mano, y hemos podido acumular tres grandes delanteros arriba", prosiguió el estadounidense nacido en Río de Janeiro.

Donovan, jefe de la remontada
Reposicionado más arriba, Donovan, elegido el Jugador Budweiser del Partido, ha podido disfrutar de los espacios que a él le gusta ocupar por la banda derecha. De sus botas ha partido la revuelta. Y de Edu, cuyo gol anulado podría haber sido el del triunfo después del empate de Michael Bradley, más ofensivo en el segundo acto. Habida cuenta de la crisis atacante de su desconcertado equipo en el primer periodo, Bradley padre concibió un plan de choque magistral para la segunda mitad.

Valter Birsa no está de acuerdo: "No ha sido el cambio lo que les ha metido en el partido". Pero coincide en que la película cambió en esos quince minutos de pausa. "Sin ese gol rápido, habríamos ganado este encuentro. No supimos impedirles que se aproximaran a nuestra área. Nos hemos ido atrás, pero ha sido inconscientemente. Teníamos el partido en la mano. Es exasperante. Hemos tirado dos puntos".

Unos metros más allá, Feilhaber tenía la sonrisa dibujada en el rostro: "El empate de esta tarde es para celebrarlo más que para lamentarlo. Por poco no lo contamos". ¿Gracias a quién? A Bob, por supuesto.