
Las defensas aniquilaron las veleidades ofensivas de las estrellas marfileñas y portuguesas este martes, en el encuentro del Grupo G disputado en el estadio Bahía Nelson Mandela de Bahía Nelson Mandela/Puerto Elizabeth, y acabaron imponiéndose.
¿Jugará, no jugará? La participación de Didier Drogba era la principal incógnita en vísperas del partido. El capitán de los Elefantes, que se había sometido a una operación en el brazo el 5 de junio, prolongó la emoción hasta el último momento, y finalmente comenzó el choque en el banquillo, privando así a un público colorido y ruidoso de presenciar un duelo indirecto en la cumbre con Cristiano Ronaldo, la otra figura de la jornada.
Pero al final la guerra de astros sí se produciría, durante treinta minutos. Sin embargo, no cambió lo que ya era palpable al llegar al descanso: ambas formaciones se temían, y las defensas prevalecieron sobre los ataques. Primaron el físico y la intensidad en las intervenciones. Un tiro al poste de Cristiano Ronaldo en el primer cuarto de hora fue la oportunidad más clara de la contienda.
“Un partido muy táctico”
“Los dos equipos tuvieron claro desde el principio que lo fundamental era no perder, y eso hizo que el partido fuese muy táctico”, explica el defensa luso Paulo Ferreira, para quien el empate “es lógico”. El entramado defensivo portugués funcionó a la perfección, como pudo verse por ejemplo en el primer periodo, cuando el lateral del Chelsea se lanzó sobre el césped de manera providencial para interceptar una acometida de Gervinho.
“En un campeonato como el Mundial, el equipo que comete menos errores es el que gana. Por lo tanto, era muy importante equilibrar bien nuestro juego, no hacer ningún regalo y no dar espacios a los atacantes”, confirma para la FIFA el central Bruno Alves. Al final, y a excepción de la internada frustrada del extremo del Lille y un zurdazo de Drogba en el tiempo añadido que se marchó desviado, los Elefantes no consiguieron llevar demasiado peligro a la meta contraria.
Drogba lamenta las oportunidades perdidas
“Las defensas tomaron la delantera a los ataques, claramente”, confiesa Kolo Touré, quien formó en el eje central junto a su amigo Didier Zokora. “Nos encargamos de contener a sus atacantes”, añade Salomon Kalou. En cuanto al valiente Drogba, se alegra por “el primer partido de un Mundial sin recibir goles”. No obstante, el ex jugador del Marsella lamenta “las vacilaciones en el último pase. Sin eso, habríamos ganado el partido”.
El análisis del estratega de los Elefantes, Sven-Göran Eriksson, es similar al de sus pupilos. “Nadie quería perder, y eso explica que apenas hayamos arriesgado. Supimos encontrar las claves para neutralizar al rival, porque mantuvimos una excelente disciplina defensiva”.
“Los jugadores estaban nerviosos y ansiosos”, considera por su parte el seleccionador portugués, Carlos Queiroz. “La estrategia de Costa de Marfil era defensiva, jugaba sobre todo al contragolpe. Cortó nuestras líneas de pases. No podíamos lanzarnos al ataque de manera alocada y arriesgarnos a perder”.
Como punto final, el técnico luso resume perfectamente los 90 minutos de batalla defensiva: “Los dos equipos fueron inteligentes en el plano táctico. Y muy prudentes”.









