¿De quién es este mediocampo?
© Getty Images

Cuando se anunciaron las alineaciones de Brasil y Portugal, ya era posible prever algo que se concretó a lo largo de los 90 minutos del partido disputado este viernes en Durban: el balón pasaría bastante tiempo en el mediocampo. O, como mínimo, en ese sector iba a haber mucha gente que podía tenerlo en los pies.

Los brasileños recurrieron a un cuarteto modificado, con Julio Baptista y Daniel Alves como sustitutos del sancionado Kaká y del lesionado Elano, mientras que los portugueses adoptaron un esquema bastante diferente al empleado ante la RDP de Corea y Costa de Marfil. Carlos Queiroz contó con la velocidad de Cristiano Ronaldo como único atacante nato y cinco mediocampistas: Pepe, Danny, Duda, Raul Meireles y Tiago, estos cuatro últimos responsables de alternarse en la llegada al ataque.

La estrategia funcionó en algunos momentos, y en otros fue Brasil quien consiguió encontrar espacios. Pero el choque se caracterizó por una zona medular poblada, que pugnaba por el esférico en incontables ocasiones. “La intención era abrir un poco el campo, por las bandas, y crear espacio para jugar. Pudimos hacerlo en algunas ocasiones, pero en general fue muy difícil, de verdad”, confesó Daniel Alves a FIFA.com tras el empate a 0-0 que clasificó a los brasileños para octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA en calidad de primeros del Grupo G, y a los lusos como segundos.

Inevitablemente, la impresión de igualdad y equilibrio fue la misma para los jugadores de ambos equipos. Por un lado, los brasileños pasaron más tiempo con la pelota en los pies (un 60%), pero Portugal tuvo una mayor presencia ofensiva, sobre todo en el segundo periodo. “En la primera parte logramos imprimir más movimiento al balón, pero en la segunda el juego se hizo muy trabado, ya que ellos tenían muchos hombres en el centro del campo. Nosotros no conseguíamos hacer que el balón circulase rápido, y ellos esperaban nuestros errores para crear sus jugadas”, explicó Julio Baptista.

De cualquier forma, las ocasiones escasearon en los dos bandos. Y eso apenas causó sorpresa. “Sabíamos que iba a ser un partido apretado, con pocas oportunidades”, contó Ricardo Carvalho a FIFA.com. “Ha sido muy tenso, lo que no nos sorprende, porque Brasil y Portugal juegan de una manera muy parecida y tienen mucho en común. Nosotros intentamos ir arriba cuando pudimos, pero al final el resultado es bueno. Creo que pasar a la siguiente fase en un grupo tan complicado es motivo suficiente para estar satisfechos”.

Y la intensa lucha en el mediocampo también habrá provocado cansancio, pero Brasil y Portugal terminan contentos. Ahora están listos para entregarse más si cabe en las eliminatorias. “Tiene que ser así. A partir de aquí, cualquier error puede resultar fatal. Ahora comienza la competición de verdad”, avisa Daniel Alves. ¿Alguien duda de que los dos estén preparados?