
Por primera vez en su carrera futbolística, Collins Mbesuma se prepara para partir desde cero y para trabajarse a fondo su regreso a la cima.
El delantero estelar de Zambia ya no es el prodigio cuyo talento asombraba a los analistas, ni el joven cuyo estilo único provocaba alabanzas que lindaban con la idolatría. De hecho, dice mucho del carácter veleidoso del fútbol el que muchos de los antiguos admiradores de Mbesuma en los medios de comunicación se hayan transformado en los últimos tiempos en sus más acérrimos detractores.
El resultado es que, unos años escasos después de ser aclamado como un salvador, el punta de 24 años se ha visto en la necesidad de reivindicarse a sí mismo, en deuda con el público y resuelto a corresponderle por la fe que han depositado en él. En una entrevista llena de sinceridad con FIFA.com, el ariete zambiano es el primero en reconocer que no ha cumplido con las expectativas hasta la fecha.
"Han pasado muchas cosas y se han dicho muchas cosas", señala. Y, consciente de que no le sobra el tiempo para trazar un plan de acción que le permita recuperar su puesto como la estrella indiscutible de su país, agrega: "Simplemente necesito concentrarme en jugar al fútbol. Quiero volver a divertirme".
Ayudar a su país
La principal prioridad de Mbesuma, según recalcó el jugador, es ayudar a Zambia a superar este difícil periodo de transición, mientras la selección nacional acomete un agresivo programa de reconstrucción. Más a corto plazo, no obstante, el equipo sigue en la pugna para clasificarse para la Copa Africana de Naciones Angola 2010 y para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.
Es ese último logro el que tiene prioridad, aunque sin dejar de ser realistas sobre la envergadura del reto, ni sobre la necesidad de héroes que ayuden al equipo a ponerse a la altura de las circunstancias. Y es aquí donde el concurso de gente como Mbesuma se antoja esencial para un combinado que busca su rumbo.
En su país natal, al delantero internacional se le considera un genio fracasado, un jugador que debería figurar entre los mejores del continente pero que no ha logrado dar la medida de sus posibilidades. En un par de ocasiones, incluso, ha quedado descartado de la convocatoria de Zambia, y ha visto cómo su popularidad caía en picado con la aparición de otras dos estrellas como Christopher Katongo y Clifford Mulenga.
Todo era muy diferente allá por la temporada 2004/05, su primera en el Kaizer Chiefs, cuando pulverizó registros y se proclamó mejor jugador sudafricano del año tras marcar 35 tantos en sólo una campaña. Fue ese periodo el que generó todo ese bombo mediático en torno al delantero y el que suscitó las comparaciones con las leyendas africanas de todos los tiempos.
También fue durante esa época cuando llamó la atención de los equipos de la Premier League inglesa y, después de rechazar hacer una prueba con el Bolton Wanderers, Mbesuma firmó un contrato de tres años con el Portsmouth. Sin embargo, en dos años en la nómina del club de la costa sur, no logró ni un solo gol. Ni siquiera fue titular ni una vez: solamente protagonizó cuatro breves intervenciones como suplente, todas ellas en sus primeros meses en Inglaterra.
Con todo, mientras algunos en su país se han apresurado a atribuir ese fracaso a un estilo de vida asociado a episodios de indisciplina, Mbesuma ha reaccionado con prontitud para poner por los suelos esos rumores. En su lugar, cree que ha sido una víctima de su propio éxito y del listón que se fijó prematuramente en su carrera, lo que creó unas expectativas poco realistas.
"El fichaje por el Portsmouth fue algo estupendo para mí y mucha gente piensa que lo eché a perder, pero no fue así. No quiero decir cosas negativas, pero cuando llegué allí (a Inglaterra) cambiaron muchas cosas; el club cambió de parecer y algunas promesas no se cumplieron. Además, había un nuevo entrenador que, según me dio la impresión, tenía sus propios jugadores. Por tanto, para mí estaba claro que tenía que irme", aseguró Mbesuma.
Los intentos por revitalizar su carrera en Portugal, con el Marítimo, y en Turquía, con el Bursaspor, también fracasaron. Eso lo llevó a regresar al escenario de sus mayores triunfos, Sudáfrica, donde recaló en el Mamelodi Sundowns. "Estoy aquí para volver a empezar y para arreglar las cosas, de modo que pueda volver a escalar hasta la cumbre", afirmó. "Este país tiene el entorno adecuado para mí".
Si Mbesuma logra reconstruir su reputación mancillada y recuperar su mejor momento de forma, Zambia todavía podría contar con el héroe que necesita para guiar a su selección hasta Sudáfrica.

