Venezuela, considerado tradicionalmente como un conjunto modesto de su región, es la única de las diez naciones sudamericanas que no ha competido en una Copa Mundial de la FIFA. No obstante, últimamente está recibiendo cierta atención por la mejoría que ha demostrado en su juego y por algunos resultados sorprendentes. Por ello, Venezuela afronta una nueva eliminatoria con esperanzas renovadas.

Tras afiliarse a la FIFA en 1952, la historia del fútbol en un país más inclinado al béisbol ha sido un camino arduo y tortuoso. Sin embargo, a finales de los 90', el seleccionador José Omar Pastoriza, "el Pato", se propuso cambiar la situación, algo que se extendió con la posterior llegada de Richard Páez antes del torneo de Corea/Japón 2002. El Profesor ayudó al equipo a realizar una trayectoria que muchos no esperaban. Sus resultados en la última fase de clasificación, especialmente hacia el final de la larga campaña, asombraron a propios y a extraños.

La Vinotinto acumuló la insólita cifra de 13 puntos en sus siete últimos partidos, entre los que se encontró con su primera victoria a domicilio en fase de clasificación, un 0-2 contra Chile, así como triunfos en casa sobre equipos tan consolidados como Uruguay, Perú y Paraguay. Pese a terminar penúltimos en la tabla (sólo por encima de Chile), los venezolanos demostraron que ya no eran la tradicional perita en dulce para los peces gordos del continente.

Su buena forma se ha mantenido en la fase previa a Alemania 2006, en la que un equipo muy trabajador ha desmontado como visitante a equipos como Colombia y Uruguay. Las esperanzas y expectativas crecieron tras la organización de la Copa América de 2007, en la que la Vinotinto avanzó a los cuartos de final por primera vez en la historia.

El inicio de la eliminatoria también fue bueno, con el equipo finalizando en la quinta posición que entrega un lugar en la repesca final por un lugar en Sudáfrica 2010. Pero Richard Páez dio la gran sorpresa y decidió marcharse, por lo que la gran responsabilidad de liderar al equipo ha quedado para César Farías. El estratega, de 34 años, afronta ahora su mayor desafío profesional: buscar la primera fase final de la Copa Mundial de la FIFA para su país.