La estructura del fútbol de Sudáfrica tiene como modelo el sistema que impera en su antigua potencia colonial, Gran Bretaña. El formato, la organización y administración del juego discurre pareja a la que posee la asociación nacional de fútbol más antigua del mundo, la FA inglesa. Los lazos de unión entre Sudáfrica y el fútbol británico tienen más de un siglo de existencia y, por consiguiente, hay grandes similitudes entre ambas organizaciones futbolísticas.

La administración del fútbol de Sudáfrica está dividida en dos secciones. La Asociación Sudafricana de Fútbol (SAFA) gestiona las selecciones nacionales del país y del fútbol de aficionados. También supervisa el deporte, en calidad de organismo rector del fútbol en el país. Su filial de más alto rango es la Premier Soccer League (PSL), cuyo logotipo lleva la imagen de un león, un detalle que revela la enorme inspiración que le proporciona su homóloga inglesa.

La PSL sudafricana gobierna el fútbol profesional con un alto grado de autonomía y gestiona ingresos millonarios en concepto de derechos de televisión, marketing y patrocinio. Atrae además un enorme interés en el propio país y, de hecho, en toda África meridional. La PSL aporta a la SAFA un vicepresidente y varios miembros de su comité ejecutivo.

En las filas de esta liga, se ha formado la mayor parte de las estrellas del país. Prácticamente cada internacional sudafricano de los últimos 15 años ha comenzado su carrera en un club de la PSL.

Un fútbol de todos
No obstante, los cimientos del juego, como en todas partes del mundo, se encuentran en el fútbol de aficionados, que día tras día practican en parques, en descampados polvorientos y en campos de barrio a lo largo y ancho del país.

En Sudáfrica no existe el exhaustivo sistema de licencias que se puede encontrar en muchos países europeos y, como consecuencia, se desconoce con exactitud la cantidad de jugadores que compiten regularmente en competiciones de fútbol masculino, femenino y juvenil.

La SAFA asegura que tiene un total de un millón ochocientos mil jugadores inscritos, pero la cifra real podría dobla con creces esta cantidad. Desde hace mucho tiempo, el fútbol ha sido el deporte con más adeptos entre los ciudadanos sudafricanos, aunque el rugby de trece jugadores se declarara deporte nacional en la época del apartheid.

La SAFA está constituida por 52 afiliados regionales diferentes, repartidos por las nueve provincias que componen el país. Cada asociación tiene derecho a un voto en la asamblea general anual. La asociación posee además otros miembros, como clubes femeninos, universitarios y de escuelas secundarias; equipos de futsal, y asociaciones de entrenadores y de especialistas en medicina deportiva.

Tres en uno, en 1991
La actual composición de la Asociación Sudafricana de Fútbol surgió de la unificación en 1991 de tres organizaciones racialmente diferenciadas.

El comité ejecutivo de la asociación está integrado por 24 miembros, procedentes de las organizaciones provinciales afiliadas y directivos de la PSL. En el comité hay también un lugar para Danny Jordaan, el Director Ejecutivo del Comité Organizador Local de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

La PSL está compuesta por 16 clubes que disputan la máxima división de la liga y por otros 16 de la primera división, llamada Mvela Golden League. Su comité ejecutivo está formado por ocho miembros.

El tercero y el cuarto escalafón del fútbol sudafricano están divididos en diferentes secciones regionales, debido al vasto territorio que cubre el país.

Entre la PSL y la máxima división de las ligas de aficionados del país se ha establecido un sistema de ascenso automático, de manera que los clubes pueden escalar desde la sombra absoluta hasta las más altas cumbres del fútbol profesional.

Muchos clubes de Sudáfrica son propiedad de ricos empresarios en virtud de un sistema de franquicia y, por lo tanto, se pueden vender, como ocurre en el deporte de Estados Unidos.

Por lo tanto, no es extraño encontrar, especialmente en las divisiones inferiores, clubes que se trasladan de una sede a otra y se ven sometidos a un cambio de identidad radical.