Una de las muchas tragedias que el apartheid provocó en Sudáfrica fue la de despojar a sus futbolistas de la oportunidad de brillar en los escenarios internacionales.

Varias generaciones de estrellas nunca tuvieron ocasión de demostrar su valía en competiciones como la Copa Mundial de la FIFA o la Copa Africana de Naciones, por culpa de la política de segregación racial que practicó el régimen de la minoría blanca.

Sudáfrica no participó en una competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA ni de la Copa Africana de Naciones hasta 1992, lo que significa que durante unos 60 años su fútbol se quedó en la cuneta, contemplando desde la distancia cómo el resto del mundo competía en los máximos campeonatos.

No obstante, algunos sudafricanos lograron introducirse en el fútbol internacional, aunque para ello tuvieran que representar a otros países.

Hodgson, el héroe
El primer astro del fútbol sudafricano que deslumbró al mundo con su fulgor fue Gordon Hodgson, un futbolista que en 1924 participó en el primer partido internacional de su país, contra Irlanda del Norte en Belfast.

Posteriormente, Hodgson jugó con el Liverpool y con Inglaterra, y nadie ha logrado hasta la fecha batir su récord de 17 tripletas con el club rojo.

Después de la II Guerra Mundial, muchos futbolistas abandonaron Sudáfrica rumbo a Inglaterra, casi todos ellos de raza blanca y miembros de un combinado nacional racialmente segregado.

Uno de ellos, Bill Perry, quien llegó a formar parte de la selección nacional inglesa, fue el autor del gol de la victoria en aquella famosa final (la "final Matthews") de la Copa de Inglaterra de 1953, en la que el Blackpool protagonizó un excelente remontada y acabó por imponerse al Bolton Wanderers por 4-3.

John Hewie se convirtió en el primer jugador sudafricano que disputó una Copa Mundial de la FIFA. Gracias a su ascendencia, fue seleccionado para formar parte del combinado nacional de Escocia en la edición de Suecia 1958.

Los primeros jugadores de raza negra que abandonaron Sudáfrica fueron Darius Dhlomo y Steve Mokone, quien causó sensación en el Heracles Almelo de Holanda. Ambos se convirtieron en auténticos héroes para la población negra del país, que acusaba una enorme escasez de ídolos sociales por culpa del apartheid.

David Julius también se marchó de Sudáfrica empujado por la política de segregación racial y jugó con el Sporting de Lisboa. Con el nombre de David Juliao formó parte de la selección nacional de Portugal.

Albert Johanneson fue el primer sudafricano de raza negra que disputó una final de la Copa de Inglaterra, con el Leeds United en 1965.

Colin Viljoen y Brian Stein (cuyo padre, luchador activo en contra del apartheid, se vio obligado a huir del país) jugaron en Inglaterra en una época en la que no existía una selección nacional que representara a Sudáfrica.

Roy Wegerle, que militó en clubes como el Chelsea, el Queen's Park Rangers y el Luton Town, consiguió la nacionalidad estadounidense por su matrimonio y compitió en las fases finales de 1994 y 1998 de la Copa Mundial de la FIFA. Su decisión de jugar para Estados Unidos se produjo muy poco tiempo antes de que Sudáfrica volviera a ser admitida en el fútbol internacional.

Los olvidados
Pule "el As" Ntsoelengoe, Kaizer Motaung o Jomo Sono son nombres legendarios en Sudáfrica, pero prácticamente desconocidos para el gran público internacional.

Posiblemente, su futuro y su relevancia habrían sido muy distintos si hubieran disfrutado de una oportunidad de brillar en las competiciones internacionales.

Ntsoelengoe, fallecido en 2006 a la edad de 50 años, está considerado el mejor futbolista que haya dado la cantera sudafricana en toda su historia. Alternó su carrera entre los colores del Kaizer Chiefs y algunos clubes de la extinta North American Soccer League (NASL). Hace dos años fue investido miembro de la galería de los personajes más destacados del fútbol estadounidense, la Soccer Hall of Fame.

A finales de la década de 1960 y durante el decenio de 1970, la NASL de Estados Unidos y Canadá era la única salida para los grandes talentos sudafricanos, y Ntsoelengoe fue uno de los muchos que cruzaron el Atlántico para jugar en esa liga.

Jomo Sono, otro de esos emigrantes, fue suplente de Pelé en el Cosmos de Nueva York y, más tarde, ganó el título de la NASL con el Blizzard de Toronto.

Motaung, uno de los primeros sudafricanos que triunfaron en Estados Unidos, conquistó el título de Mejor Jugador Joven del año 1968. Después regresó a su país, donde fundó un club llamado Kaizer Chiefs y convertido en la actualidad en el equipo con la mayor hinchada de toda Sudáfrica.

Desde el final del apartheid, los futbolistas sudafricanos disfrutan de las mismas oportunidades que el resto de los jugadores del mundo. Hombres como Lucas Radebe, Benni McCarthy y Steven Pienaar han competido durante estos años en los máximos campeonatos internacionales.

De hecho, McCarthy es el único internacional sudafricano que ha ganado una medalla de la Liga de Campeones de la UEFA, concretamente con el Oporto portugués en 2004.